«¡Por los que están, por los que no están, por los que se fueron, por los que vendrán!». / FREEPIK

LIBRO 'FUERA DE CARTA'

Alimento para gastronómadas con hambre de cultura

¿Tiene marcada una cena importante en el calendario y todavía no sabe qué preparar? ¿Necesita quedar bien, a toda costa, ante numerosos comensales? Tranquilícese pensando que, allá por la primavera de 1624, el Duque de Medina Sidonia organizó un ágape en el que se sirvieron 6.800 kilos de salmón y atún, 100.000 huevos y 200 jamones. ¡4.500 litros de aceite fueron necesarios para cocinar un menú disfrutado por 12.000 personas! Incluyendo a Quevedo…

JESÚS LENS

En 'Fuera de carta' es posible deleitarse con un menú que arranca con una apasionada conversación entre David Muñoz, el fogonero punk, y Julia Bombín, Premio Nacional de Gastronomía y responsable del más tradicional restaurante Asturianos. Continúa con diferentes historias sobre la cocina de la Casa Blanca, se detiene en el origen de El Bulli y pasa revista al Napoleón más tragón. También aprovecharemos para repasar grandes banquetes de la historia, como la postrer delicatessen que se permitió François Mitterrand antes de morir y que pudimos ver recreada en la serie 'Billions', hace unas semanas.

Hacia la mitad de libro, hay un importante capítulo sobre la fiebre foodie que nos invade y los próximos desafíos para la crítica y la literatura sobre gastronomía. Entonces llega una de esas frases cargadas de significado: «Leave the gun. Take the cannoli». ¿Les suena? ¿La ubican? Efectivamente. Acaban de pegarle un tiro en la cabeza a un traidor de la familia Corleone y, cuando llega el coche que ha de sacarles de la escena del crimen, Clemenza le suelta al soldado ejecutor la mítica frase: «Tira la pistola y coge los cannoli», el famoso postre italiano que, al salir de casa, su mujer le había recordado que comprara. Otro día en la oficina: matar a un tipo, pero no olvidarse los pasteles.

Más adelante descubriremos los placeres gastronómicos de 007, que el agente secreto al servicio de su Majestad, era un sibarita de tomo y lomo, incluso a la hora de agitar el Dry Martini, con lo que enlazamos con la sección dedicada a los tragos, que comienza con una conversación emocional sobre el vino de Jerez, se detiene en la querencia bodeguera y vinícola del arquitecto Rafael Moneo y hace un repaso por las peores añadas de los grandes vinos, recordando que 1997 fue especialmente nefasto y del que conviene huir como de la peste.

Para la sobremesa, 'Fuera de carta' hace una amplia selección de tragos largos, de acuerdo a los cánones cinematográficos de la coctelería, incluyendo el Moloko Plus que el siniestro Alex se tomaba en 'La naranja mecánica', una bebida en absoluto recomendable dado que, además de la blanca leche que le daba su inocente aspecto, incluye una combinación de barbitúricos y opiáceos, con leve toque de mescalina.

Como bien señala el escritor Fernando Marías, «conociendo a los autores, ¿cómo iba a ser 'Fuera de carta' una obra convencional sobre gastronomía? Este es un libro sobre cine, sobre más libros, sobre bebida, sobre vida y sobre amor a todo ello. Todo lo que está fuera de carta se contiene en él».

Que acabe esta crónica levantando la copa y haciendo uno de los brindis con los que finaliza el libro: «¡Por los que están, por los que no están, por los que se fueron, por los que vendrán!»