Romualdo vende bebida de avena y otros productos de La Retornable en su 'Ecosúper' situado en el barrio del Realejo. / IDEAL

El geógrafo que prefiere los productos de kilómetro cero

Es uno de los socios de La Retornable, un proyecto granadino que promueve artículos de proximidad y en envases de cristal retornables como los de antes

ALBERTO FLORES

Al observar un bote de tomate frito de La Retornable, la mayoría de personas podría pensar que se trata de un producto como otro cualquiera. Sin embargo, se trata de una elaboración basada en ingredientes locales, de temporada y ecológicos. Tomate y cebollas de un proyecto agroecológico de Cabra, a 104 kilómetros de Granada; aceite de oliva de Monachil, a solo 10 kilómetros; limones de Beznar, a menos de 40 kilómetros de la capital; y sal atlántica, ecológica y sin refinar. Un producto con acento granadino de verdad, cercano y ecológico, con envase retornable como antiguamente. Es decir, pagas una determinada cantidad por él pero al devolverlo a la tienda tras su utilización se puede recuperar el dinero. Eso es, en resumen, lo que ofrece La Retornable, un proyecto de varios socios que nació hace dos años y que apuesta por una economía circular que tenga un impacto real en la ciudad.

Uno de esos socios es Romualdo Benítez, un geógrafo de Sevilla que, tras 10 años en Granada, se siente tan granadino como el que más. Un activista ecologista, como el mismo se define, con una trayectoria que le ha llevado por diferentes rincones del mundo. Realizó sus estudios universitarios de Geografía en Escocia, lugar en el que comenzaría su vinculación con el mundo de la ecología. Tras realizar diferentes cursos relacionados con la gestión de residuos, se mudó al sur de Inglaterra para trabajar como asesor de reciclaje en varios ayuntamientos. Diez años en Reino Unido tras los cuales decidió volver a España, a la que ya echaba bastante de menos. Jaén fue su destino para trabajar con la Junta de Andalucía, esta vez como geógrafo con la función de proteger a nivel ambiental el crecimiento de los pueblos. Pero, tras ver cómo funcionaba todo, decidió dar un giro definitivo hacia el ecologismo. «Venía de Reino Unido, que tienen una manera diferente de actuar, y cuando regresé me di cuenta de que aquí no se hacían las cosas como se debía», cuenta Romualdo, que admite que ese periodo le sirvió como una particular terapia de choque mediante la que pudo darse cuenta de que necesitaba trabajar en algo que le hiciera sentir feliz.

Llegada a Granada

Así fue como llegó a Granada, decidido por hacer cosas con las que se sintiera realmente satisfecho. La primera de ellas fue montar el 'Ecosúper', su tienda ecológica ubicada en el barrio del Realejo de Granada. «La idea surgió porque yo soy consumidor ecológico y veía muchas dificultades para comprar estos productos», confiesa Romualdo que en esos momentos no había demasiados negocios de este tipo y los precios eran, en la mayoría de los casos, prohibitivos. Algo que «tenía que cambiar» y que consiguió a través del 'Ecosúper'. Sin embargo, su ambición no quedaba satisfecha todavía y ahí es donde comenzó a fraguarse la idea de La Retornable. «Queríamos hacer un proyecto en el que la economía fuera circular, se quedara en Granada y sirviera para algo», confiesa el activista ecológico, que reconoce que el proyecto surgió al ver que muchos de los productos que vendían en estos supermercados ecológicos provenían de lugares a cientos de kilómetros de distancia y de otros países.

La Retornable

«Teníamos los productores y también las tiendas ecológicas, solo nos faltaba poder hacer todo nosotros mismos», cuenta Romualdo. Y así nació La Retornable, un proyecto 100% granadino basado en una economía circular, respetuosa con el medioambiente y dispuesta a aportar lo máximo posible a la economía de la provincia. Productos de kilómetro cero con envases de cristal retornables, como antes. El objetivo no es otro que dar valor a «las cosas buenas de siempre» con el menor impacto ambiental y a través de una economía colaborativa que permita sumar y crear iniciativas para generar empleo local y dinamizar la economía granadina. Huir de los garbanzos de Australia o las alubias de Canadá que se pueden encontrar en los grandes supermercados para sustituirlos por productos de la tierra. «Si verdaderamente nos sentimos patrióticos o muy vinculados a nuestro territorio, deberíamos demostrarlo también a la hora de consumir», reflexiona Romualdo. Tomate triturado, bebidas vegetales, harina de avena, garbanzos ecológicos… Son algunos de los productos que fabrican en La Retornable. Además de la última incorporación que se lanzará durante las próximas semanas, el zumo de manzana. Un producto con materia prima de la Vega de Granada que muestra el crecimiento que están experimentando pese a las dificultades de un 2020 marcado por el coronavirus. Poco a poco el proyecto comienza a ser sostenible. Todo a pesar de que su salida a escena tuvo lugar en febrero de este año, cuando los efectos de la pandemia comenzaban a notarse en nuestro país.

«Antes de reciclar está retornar, reutilizar y reparar. El reciclaje debe ser el último paso porque tiene un coste económico y energético brutal», asegura Romualdo, que confiesa que el objetivo de La Retornable no es convertirse en un gigante, sino favorecer la aparición de otros proyectos similares en toda España para que haya más economías circulares. «Buscamos crecer como idea antes que crecer como negocio», concluye.