Sabores del Japón más popular sin salir del centro de Granada

Sabores del Japón más popular sin salir del centro de Granada
J. L.

Un recorrido por los clásicos de la cocina nipona más auténtica sin salir del Centro de la capital. En formato carta, menú e incluso con tapas...

JESÚS LENS

Inspirado por la actitud de Goro, el caminante con pasión por los restaurantes de Tokio y protagonista de los tebeos 'El gourmet solitario' y 'Paseos del gourmet solitario', esta semana toca visitar el restaurante japonés Ichiban, situado en uno de los barrios más céntricos de Granada.

«Menos la salsa de soja, todo el resto de ingredientes, salsas y condimentos de Ichiban son caseros y artesanales» nos cuenta una de las responsables de un restaurante que también funciona como bar y que, bien adaptado a los usos y costumbres de nuestra tierra, sirve tapas tan sabrosas como generosas: sushi, maki, pollo teriyaki, tempura, pinchito de gamba, tallarines, albóndigas, edamame (vainas de soja cocidas) o el popular rollito de primavera, una de las tapas más demandadas.

La clientela habitual de Ichiban, palabra japonesa que se podría traducir como el mejor, el número uno, es muy variada, desde el público más joven a familias con curiosidad por descubrir nuevos sabores. Y una presencia muy nutrida del colectivo LGTB, como nos señala Song.

Pedimos una tapa de sushi, con el arroz en su punto justo de cochura y el pescado muy sabroso y empezamos el menú con platos de cuchareo. Se agradece la sopa de miso, ardiente, para entrar en calor. Sabor fuerte y contundente, el de ese caldo deshi con miso, tofu y cebollino. ¡Poca broma con las sopas niponas! No les dejarán indiferentes. Seguimos con sabores igualmente tradicionales de la gastronomía japonesa más popular: un ramen y un udon fritos. El ramen está conformado por fideos japoneses hechos de trigo y dorados por la capa de huevo. Aunque se suele tomar con caldo, el que probamos en Ichiban viene frito y salteado con gambas y vegetales, sin líquido.

El udon, por su parte, está conformado por una modalidad de fideos más gordos y más blandos. En este caso, son de harina y los tomamos en su modalidad kakiage (fritos con verduras), los favoritos de los japoneses contemporáneos.

También con tenedor

Y, por supuesto, si no es usted ducho con el uso de palillos, no se arredre: un tenedor y paciencia para enrollar las diferentes modalidades de pasta serán más que suficientes para disfrutar de los platos clásicos de la gastronomía nipona.

Para los platos principales, optamos por probar dos variedades de pescado: dorada a la plancha con salsa teriyaki y atún de cebolla a la vinagreta. Sabores igualmente fuertes y con personalidad. El de la salsa teriyaki, por ejemplo, confeccionada a base de soja, azúcar, mirin y sake y que da todo el sabor a la dorada, bien hecha a la plancha.

La salsa teriyaki también está en la base de uno de los platos más demandados y mejor valorados por los clientes habituales de Ichiban: el pollo. Una combinación de sabores que gusta a todo el mundo y que se convierte en una inmejorable tarjeta de presentación de la gastronomía japonesa.

Y otra delicia: las gyozas, unas empanadillas de carne picada con ajo y col, tiernas y jugosas que, mojadas en salsa de vianagreta, están de lujo. Su presentación 'descuidada' no es casual: la carne se enrolla en una capa delgada de masa que se termina sellando con los dedos. De origen chino, se suelen comer para celebrar el Año Nuevo como augurio de buena suerte, aunque no consta que haya que comerse doce seguidas, durante los últimos segundos del año.

Ichiban también sirve comida a domicilio y su éxito es arrollador. «La comida japonesa está de moda, es cierto, pero ha venido para quedarse. Y el servicio a domicilio, también. Primero fueron los restaurantes italianos, con las pizzas. Luego los chinos. Ahora somos nosotros», nos señala la orgullosa dueña del restaurante.

Y no es de extrañar. Hasta 110 variedades diferentes de platos y combinaciones hay en el menú de Ichiban. ¿Y para beber? La cerveza Asahi es una referencia obligada, pero al ser de importación, es cara. Reconozco que, en esta ocasión, tiré de nuestra tradicional Alhambra Especial. Eso sí: para el brindis final, no podía faltar el sake.

Sake significa, literalmente, «bebida alcohólica». Para los occidentales, sin embargo, el sake es un fermentado de arroz cuya gradación alcohólica, entre los 14 y los 20 grados, lo hace fácil de beber y poco agresivo al paladar. Que ya sabemos de qué hablamos por estos lares cuando nos ofrecen un chupito como remate a una buena comida.

Si quieren probar sabores de la gastronomía japonesa más popular y tradicional en un tranquilo ambiente de barrio, sin grandes alharacas coloristas o desconcertantes desfases decorativos, Ichiban es una magnífica opción.

 

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