Viaje al paraíso de los subtropicales

Entre sus frutos, el aguacate como protagonista./JAVIER MARTÍN
Entre sus frutos, el aguacate como protagonista. / JAVIER MARTÍN

Un paseo por la inigualable comarca Tropical granadina y la riqueza de su huerta

R. G.

Desde hace ya unos años el interés por las rutas gastronómicas y los destinos vacacionales donde este sentir impere es cada vez más común. El auge de esta tendencia ha hecho proliferar, incluso, empresas y tour operadores destinados a descubrir los rincones más atractivos y las propuestas gastronómicas más sorprendentes destinadas a satisfacer esta creciente demanda. Sin una edad predefinida, los amantes de las experiencias gastronómicas se muestran ávidos de nuevos horizontes en los que conocer de primera mano el producto local, adentrarse en la cultura gastronómica del país o comprobar el sabor de sus hortalizas. Entre esta amplio abanico donde las posibilidades y ofertas rivalizan con la multitud de gustos del público, Andalucía y en concreto Granada tiene mucho que ofrecer.

De todos es conocida la riqueza de esta prolífera tierra donde sus peculiaridades climatológicas y geográficas, junto a la riqueza histórica de los pueblos que en ella han habitado a lo largo de la historia, han perfilado un horizonte único. Tan único como la mejor de las joyas, esculpida por manos expertas y resguardada por cargadas espaldas, fuertes y arraigadas. Así nos adentramos en una provincia que orgullosa muestra sus campos copados de huertas, sus montañas ricas en frutales y vides, su costa exuberante y su recetario extenso y genuino como pocos en el mundo.

Pero si de algo especial y extraordinario presume Granada es de su 'Costa Tropical'. En ella no sólo riqueza en sus aguas, la excepcionalidad de frutos tropicales brotan como si de un clima propio del trópico se tratase. Mangos, chirimoyas, nísperos, aguacates, litchis, guayabas, tamarindos o philodendros, conocidos por los oriundos como pollas en vinagre, son algunos de las muestras de esta mágica peculiaridad. Recorrer la Alhambra es algo indispensable si en tierras granadinas se haya, pero la visita a su costa es de interés probado si disfrutar de estos manjares se requiere.

Conocer de cerca su cultivo es sencillo si abrimos las puertas de la Finca San Ramón en la Herradura. Un lugar inolvidable donde la vegetación y el cultivo manda. Centrada en el agroturismo ofrece una visita que acerca el romanticismo de una huerta cuidada de forma artesanal y que presenta entre los meses de Septiembre a Mayo su mejor temporada. Entre su plantación de productos subtropicales la papaya, kumkuat, babaco, carambola o las ilustres granadas. No es la única huerta que ofrece visita, basta con recorrer sus campos para adentrarse en la riqueza agraria que la zona muestra. Mención merece también Chirimvita y sus preparados.

Así de simple y veraz es la relación entre sus cultivos y su gastronomía. Al igual que de su Lonja, la de Motril, al plato. Los establecimientos que se encuentran en la comarca de la Costa Tropical que aglutina los territorios de Almuñécar y la Herradura, Salobreña, Motril, Castell de Ferro y La Rábita, son fieles testigos y protagonistas directos de este fenómeno. Entre sus propuestas platos como las ensaladas tropicales, los pescados frescos, los postres con sabor a trópico y una larga lista de elaboraciones en las que disfrutar de la recolecta de su campo y las capturas de sus barcos.

Miguel F. Castilla es uno de los cocineros que más se ha centrado en ofrecer una experiencia completa. Al frente de su restaurante Reina Sofía ha ido labrando junto a su padre un pequeño huerto cuya magia se respira con sólo asomarse a sus árboles de caviar cítrico, un apreciado fruto que en cocina aporta toques crujientes, sabores ácidos y exóticas perlas que brindan un espectacular juego en el paladar con su explosión de intensidad y matices. Lo que comenzó como un momento para compartir en familia y alejarse del estrés de los fogones es hoy una parada en la ruta granadina. Grandes cocinas como la del recién incorporado Roka, un restaurante con identidad donde se cuida el producto y muestra buena cuenta de sus productos. El Conjuro, es otra de las grandes paradas, junto a otros tan reconocidos por sus vecinos como por la guía Michelin, como es el caso de El Chaleco. Pasar por la costa y regodearse de sus sabores es algo indispensable si la gastronomía es una de sus pasiones... de sus vinos, licores y cañas, tomen buena nota si cerrar el recorrido quieren con una visión completa. Francisco Izquierdo es otro protagonista de cuya mano se accede a la bodega de un ron con mucha historia, el Mondero, un restaurante, Aráis, amante del pescado de descarte y sus hortalizas, y buen conocedor de esta peculiar tierra cuya amabilidad exporta.