Colaciones celestiales por Andalucía

Cada convento destaca en alguna especialidad. :: R.l Lafuente/
Cada convento destaca en alguna especialidad. :: R.l Lafuente

Son fechas donde vuelven, como el bonito anuncio navideño, los sabores de estas fechas. Andalucía y España tienen grandes obradores que hacen sobresalientes dulces. Pero aún mantienen un halo de candidez, cuando tras la contraseña que les contaré, el torno conventual nos ofrece unas colaciones galameras propias y únicas de la Navidad. Disfrute de un paseo con la familia y/o amigos visitando y comprando este tipo de colaciones celestiales

PABLO AMATE

Fue Pío XI quien proclamó su encíclica 'Ora et Labora', que permitió que los monjes no sólo fuesen contemplativos a la oración, dependiendo de la caridad de sus benefactores, sino que esas comunidades de monjas y curas también podían, mientras rezaban, ganarse su sustento. Bien es sabido que en cada convento, sobre todo los de clausura, a partir de esa encíclica se perfeccionó en materias distintas: reparación de ropas, encuadernaciones, cerámicas... Pero los que mayor predicación han tenido han sido o son los dulces conventuales. Estas elaboraciones, tras los muros y claustros de los monasterios, que alguno he conocido por dentro, con la previa aprobación pastoral, mantienen intactas sus fórmulas e ingredientes. Suele ser la hermana repostera la que la conserva, bajo siete llaves. Y llegado el momento de que no puede continuar, la superiora y ella misma deciden quién será la que custodie los ingredientes y proporciones atávicas.

Granada mora y cristiana

Todos ustedes saben que el Antiguo Reino de Granada y su capital nazarí fueron las últimas en ser conquistadas (1492) y así lo recojo en dos de mis libros y algunos artículos o programas de radio y televisión. Tuve la suerte de poder investigar de la mano de Barbera, Gallego Morell y poco más. Como es natural, al ser el último reducto en que la religión católica tomaba posicionamiento, carecía de iglesias u otros oratorios que no fueran islámicos. Por tanto, todas las ordenes religiosas 'abrieron casa' con la ayuda de nobles y plebeyos, para impartir y modificar la infiel Granada hasta llevarla por el camino del catolicismo. Estas órdenes tenían siempre el amparo social y económico de nobles que cubrían la necesidad de los monjes. Hasta que se les permitió vender frutas, dulces, etc.

Un paseo 'divino'

Resulta muy agradable en estas fechas ir de un convento a otro por las calles y barrios granadinos para las diferentes especialidades de cada monasterio. Nombres singulares, con recuerdos a pasajes bíblicos o hasta ciudades históricas por sus connotaciones como los quesitos de Belén, dulce del Convento de San Bernardo, un pequeño relleno de cabello de ángel y rematado con una oblea de galleta. Otro dulce que se hace durante todo el año por encargo es la bizcochada de gloria, del convento de Santa Catalina de Zafra, junto al río Darro. Se trata de un bizcocho elaborado con una receta artesanal de la repostería morisca que las monjas conservan de manera secreta. Las Comendadoras de Santiago, citadas en el número 20 de la calle a la que dan nombre, en el castizo barrio del Realejo, destacan por las frutas en almíbar y confitadas. Las monjas del Monasterio de San Jerónimo tienen todo el año hojaldres, mostachones, tocinillos, almíbares, confituras y mermeladas. El convento de San Antón de la calle Recogidas ha renovado con fuerza sus surtidos de dulces navideños con nuevas especialidades, además de sus consabidos huevos moles, mantecados, mostachones y manchegos.

Ave María Purísima

Tras esta frase, pronunciada frente al torno de madera, recibiremos la contraseña monástica: «Sin pecado concebida». Estamos en un singular convento, el de la Encarnación, frente a la renovada Facultad de Derecho. Es el único que queda, y sólo por encargo hace un plato totalmente moruno: pastela (o bastela) nazarí, elaborado con hojaldre, almendra, canela, pechugas de perdiz o pollo, jamón, sesos, carne, compota de tomate, pimiento y miel. Y por estas fechas también sus roscos, mantecados, etc. Vayamos otra vez junto a la iglesia de San Pedro y San Pablo. Allí, en un estrechita calle denominada de la Gloria, llamamos al torno del Monasterio de San Bernardo. Sus especialidades son quesitos de Belén, huesos de santo, bollitos de batata, cocas y roscas lustres. Y cerámicas durante el resto del año. Ya en la parte alta del Albaicín encontramos el ilustre Monasterio de Santa Isabel La Real, con: hojarascas, castañas de Santa Isabel y mazapán. Allí, en este barrio morisco, se halla también el Monasterio de la Concepción, en la placeta del mismo nombre.

Centro y comarca

El convento de la Magdalena tiene fama durante todo el año por sus magdalenas y pastas. Otro a destacar es el Convento Ángel Custodio, en San Antón, 38. Y en los pueblos vaya a Baza, al Monasterio de la Santísima Trinidad. En Loja tienen fama, no sólo por sus populares roscos, sino también por los huesos de santo de Loja. Y no podemos dejar pasar probar los dulces elaborados por las Hermanas Clarisas de Alhama de Granada: bienmesabe, roscos de vino, alfajores o tocinillos de cielo. Igual que las Clarisas, orden ésta muy especializada en toda Andalucía por su amplia gama de elaboraciones, en su convento del Santo Ángel Custodio.

Dulces andaluces

En Sevilla, y cada vez más capitales, ofrecen la venta de dulces elaborados en estos monasterios. Diez conventos procedentes de la Diócesis así como de otros lugares de Andalucía, como por ejemplo los que hacen en el monasterio de Santa Isabel, Santa Cruz, Santa Ana y San José, las de Santa Clara de Montilla, y María Stella Matutina de La Rambla (Córdoba). También estarán representados los conventos de Granada, Santa Clara de Estepa (Sevilla), Las Jerónimas de Constantina (Sevilla), y Hermanas Trinitarias de Martos (Jaén). En Osuna encontramos propuestas como los mantecados de almendras, las magdalenas, las bolitas de coco, los roscos de vino, las yemas de San Ramón (de almendra) o los suspiros de ángel (de mazapán).

 

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