DIMES Y DIRETES DE LOS SABORES

Conducir y comer, prever y cosas ilegales

La verdad es que cada vez, o a mí me parece, somos más exigentes, sin saber nuestros derechos. Otra de las cosas que les aviso es que tengan cuidado al comer conduciendo, entre otros detalles no pensados...

PABLO AMATE

Estoy desayunando en un bonito hotel madrileño, de prestigio y calidad alimentaria. Dispone de un excelso buffet y servicio en mesa muy eficaz. Todos, cuando te los cruzas, te saludan con una sonrisa. A ver si aprenden algunos... Pero a lo que vamos: llegan dos señoras y miran todo con cierta distancia y gesto de disgusto. Las observo dando vueltas por los ricos y atractivos productos expuestos y llaman a una camarera solicitándole un tipo de leche, jamás oída en toda mi vida. Se muestran muy contrariadas porque no disponen de ese tipo. Se aprecia que son de Latinoamérica por su acento. Y a punto estoy de comentarles, con el agrado propio que me caracteriza, que si son alérgicas a gran variedad de leches, antes de llegar al hotel, en un email soliciten al mismo el tipo que demandaban, ahorrando momentos incómodos a todos.

La hostelería gana más

Según datos de la Federación Nacional de Hostelería, «la cifra de negocios de los establecimientos hosteleros aumentó en 2017 un 5% respecto al año anterior», de acuerdo con los Indicadores de Actividad del Sector Servicios del INE. En el alojamiento, la cifra de negocios subió un 6,2%. Abril fue el mes con mayor crecimiento (21,2%) debido al impulso de la Semana Santa, aunque en el primer mes del año también hubo un aumento destacado, de dos dígitos. Otro dato oficial informa que: « Los precios de los bares suben al 1,8%. La tasa anual de los precios de los restaurantes y bares subió en enero hasta 1,8%, después de cinco meses consecutivos en que se ha situado en 1,7%«, recogen los datos del Instituto Nacional de Estadística. Si las cosas van bien en los negocios, atiendan sin precariedad a los empleados. No olviden que son la cara y el bolsillo de su empresa. Y es triste apreciar (así lo publicó IDEAL el pasado 27 de febrero) que patronato y trabajadores rompan negociaciones en Granada. Amenazan con huelga en Semana Santa.

¿Conducir y comer?

Comer o beber mientras se conduce está penado con 100 euros. La razón es que siempre hay que llevar las dos manos en el volante. Cuando siempre hemos propiciado la ingesta de agua en viajes largos o bebidas con cafeína, para espabilarnos y evitar la rutina de las autovías. Dicen que según el guardia civil que te toque... Pero parece que está legislado. ¿Y fumar se puede? Imagino que no. La de cosas que tenemos en el aire... También ir con los pies sobre el salpicadero es motivo de multa: 100 euros. Muchos lo desconocen, pero en caso de accidente, las consecuencias pueden ser terribles.

Otra acción que solemos desconocer y está penada es sacar el brazo por la ventanilla, en plan artista. Eso le costará otros 100 euros. Es uno de los gestos más repetidos entre los conductores.

Bollería reseca

Si se acude a una distinguida confitería –sabedor de la calidad de sus elaborados partiendo de sus cuidadas materias primas, técnicas de elaboración, recetas autóctonas y larga trayectoria, lo cual influye en que sus precios son más caros– uno decide y paga. Punto. Pero el gran chasco llega cuando esas piezas compradas sin probar antes –no era el momento, ni las circunstancias– se notan totalmente resecas al primer bocado al bollito. Tan desagradable como para tirar a la basura, con todo dolor de corazón y la cartera. Comprendo que se pueden haber colado en las vitrinas, pero fue una docena de piezas. Está claro: como poco eran del día anterior y al dependiente no se le ocurrió comprobar la textura de la pieza, que se vende al p recio (alto) pero que el cliente asume en libertad. Lo espinoso es que dicho suceso, que puede ser puntual –no lo dudo– ya ha creado una indeleble desconfianza sobre esta empresa. Lo cual, y muy propio del ser humano, va trasmitiendo a sus familiares y conocidos, creándole una mala fama a lo que puede haber sido un despiste. Pero si vas al odontólogo, no puedes disculpar que la anestesia no anestesie.

Tapeo por la Chana

Andan mosqueados muchos bares, casi todos familiares –esposa en la cocina, marido en la barra– por los reproches que les hacen continuamente desde el centro de la capital. Esto es lo que una cocinera, «metida en harina» en el sentido auténtico de la palabra, me dice en voz alta asomándose desde su pequeña cocina, por cierto muy limpia: «¡ Los señoritos, que no saben lo que es echar más de dieciséis horas en el negocio!«. El marido me cuenta a saltos, mientras atiende a la parroquia, pues el negocio lo tiene abarrotado, que al él no le va a decir nadie como tiene que poner sus tapas. Lleva casi veinte años y su público es feliz con sus roscas, rellenas de aceite y jamón cocido, entre una gran variedad. Mi clientela no es de ir a los restaurantes esos de moda que ponen »la comida muy chica. Aquí disfrutan. Se saludan, hablan, discuten, organizan y hasta alguno se hizo novio. Y yo he criado a dos chavales que van a entrar en la universidad«.

Penalizaciones

No hay interés por arreglar las cosas, sobre todo las que se hacen mal, y los responsables no toman carta en el asunto. Cada vez son más los clientes que se quejan de los abusos, que presuntamente no están aclarados por la administración correspondiente. ¿Es legal que te pidan una tarjeta de crédito al llegar a un hotel, aunque lo tengas pagado previamente? Necesitamos ya que la Secretaría de Turismo lo dejo negro sobre blanco. O sea, escrito. Lo mismo que la moda, ya desde hace años, de pedirte datos particulares como número de móvil e email. Eso es para bombardearte de publicidad de su grupo. Pero aún hay mucho más. Cambiar un billete de compañías aéreas, y no digamos anular, lleva a veces costes leoninos. Empiezan a cargar tasas, impuestos, y todo lo que se les ocurra, aunque se haga la anulación con meses de antelación. ¿En donde se pueden saber estas cosas oficialmente?

Escuela del vino (VI)

No voy a meter literatura de más. Debe saber que el vino tiene tres aromas básicos. Se clasifican en tres categorías. Los aromas primarios se desprenden de la superficie del vino y aumentan si lo agitamos. Este tipo de aroma está producido por la variedad de vid y por el terreno. Se obtienen vía nasal. . Los aromas secundarios se desprenden al contacto con la lengua y al agitarlo con la boca, ya que aumenta la temperatura del vino, por lo tanto se obtienen vía retronasal, son producidos por el tipo de fermentación. Y los aromas terciarios, al igual que los secundarios, se obtienen por vía retronasal y son producidos por la maduración y crianza del vino, ya sea en barrica o en botella. El aroma lo constituyen los principios aromáticos de los vinos jóvenes, mientras que el bouquet es el matiz adquirido durante el envejecimiento.

El bouquet

Los aromas se clasifican de este modo. Los primarios o varietales son los aromas de la uva. Por ejemplo, la cabernet sauvignon tiene aroma a café, grosella o trufa. La moscatel, a cítrico, a madera de rosa. Los secundarios o de fermentación son los aromas vínicos procedentes de la fermentación alcohólica. Cuanto más azúcar tenga la uva, más aromas secundarios. Los terciarios son los aromas de crianza, que pueden ser de oxidación (los vinos envejecidos en contacto con el aire se caracterizan por la presencia de sustancias aldehídicas) que se perciben como manzana, membrillo, nuez, etc. . Su aroma es estable al aire o de reducción. Los vinos envejecidos al abrigo del aire que puede destruirse al abrir violentamente la botella. Este bouquet alcanza su perfección en la botella.

El conjunto de estos tres aromas es lo denominado « bouquet«, es decir, un vino joven, sin crianza, tendrá aromas primarios y secundarios en la cata de vino, pero nunca podremos hablar de él refiriéndonos a su bouquet.