«La calidad es la clave para vivir sin la tapa»

Iván atiende la plancha con la misma maestría que la barra./CLARA CEREZO
Iván atiende la plancha con la misma maestría que la barra. / CLARA CEREZO

Con más de 30 años tras la barra, Iván Padrones es una de las caras más conocidas de la restauración granadina, amigo y punto de encuentro para profesionales

TATIANA MERINO

Con tres establecimientos abiertos y una vida dedicada a la hostelería, la bocadillería Frankfurt sigue siendo un referente en la cuidad. Es un bar para jóvenes y no tan jóvenes, donde el carisma de Iván Padrones y su familia han hecho de este negocio un lugar referente.

-¿Llegó a esta profesión por elección o por azar?

-Comencé con mi padre en este mismo negocio. Cuando tuve claro que ésta sería mi profesión me fui fuera, al final nadie es profeta en su tierra y necesitaba formarme fuera del entorno familiar. Tras estar en diferentes restaurantes, decidí emprender y monté mi propio negocio, con la mala fortuna de coincidir con los años de crisis. Surgió la oportunidad de trabajar en Poetas y allí estuve disfrutando de la profesión siete años.

-¿Cuál es su primer recuerdo en el Frankfurt?

-Mi primer día lo recuerdo bien, empecé a trabajar con mi padre el día 1 de agosto de 1991, yo tenía 15 años y cobraba 1.000 pesetas al día. Me lo gasté en ropa (recuerda entre risas).

-No era mal sueldo para la época ¿verdad?

-No, por aquel entonces vendíamos unos 500 bocadillos diarios y unos 1.500 en el fin de semana. Nos convertimos en una auténtica escuela de hostelería, muchos de los que aquí empezaron han sido después grandes profesionales como Humphrey, por ejemplo.

-¿Su mejor maestro o su referente profesional?

-Juan Valentín de Poetas Andaluces fue mi profesor, la sonrisa, el saber atender, eso me lo enseñó él.

-¿Por qué una bocadillería alemana?

-Mi padre es un enamorado de este negocio, gracias al bar que tenía frente a su facultad se enamoró de las salchichas alemanas. En aquellos años ya se veía que Pedro Antonio de Alarcón tenía movimiento, y el tirón de los estudiantes era impresionante. Por aquella época, Andalucía tenía pocas universidades y Granada presumía de lo contrario.

-¿A qué compañero de profesión admira?

-A Jorge Maroto.

-Es punto de encuentro para muchos, incluso para muchos profesionales de la hostelería ¿por qué?

-Lo primero es que los bocadillos están muy ricos, en segundo lugar creo que siempre hemos sido muy cercanos para todos, al final todos tienen aquí su rincón. A primera hora de la noche somos un bar familiar, pero el estudiante encuentra su sitio y el adolescente continúa con la costumbre de venir y los del sector es casi por tradición... Son muchos años atendiendo al público.

-¿Cuál es el bocadillo más mítico?

-El San Francisco, es un bocadillo de premio.

-¿Cómo se sobrevive sin tapa?

-Apostando por la calidad del producto, la calidad en el servicio y la limpieza del local. Parece evidente, pero todo tiene que estar muy bueno, si hay tortilla, tiene que saber a la de tu abuela... Nosotros cobramos el pincho de tortilla, pero es una delicia.

-¿Cómo ve la sala granadina?

-A nivel de restauración hay grandes profesionales y ahí esta la clave, el problema es que en los bares, especialmente los de tapa, el servicio es muy escaso.

-¿Cómo siente el intrusismo en el sector?

- Es competencia desleal.

Más datos

Lugar de nacimiento: Madrid.

Año de nacimiento: 1976.

Trayectoria: Poetas Andaluces, Los Terceros, El Torreón, La Zarzamora.

Una cerveza: Alhambra especial.

Un vino blanco: Viña.

Tondonia del 91.

Un vino tinto: Sed de Can.

Cava o champagne: Champagne, Roederer.

Un generoso: Amontillado.

Un queso: Oveja y zamorano.