PERSONAJES

Las cuatro chefs que toman el testigo de los ilustres

Chaima, Mónica, Estefanía y Ángela bromean con algunos utensilios de cocina en las instalaciones de Pilsa Educa. / PEPE MARÍN

Una charla con las participantes en el concurso que unió en Granada Gourmet a 'pinches' experimentados con la savia nueva de la restauración local

JAVIER MORALESGRANADA

Fue uno de esos concursos -valga el tópico- en los que participar es mucho más importante que ganar. Chaima Merroun, Estefanía Piñar, Ángela García de la Llave y Mónica Rico unieron sus fuerzas a las de cuatro cocineros de prestigio de la provincia en una sesión de cocina durante Granada Gourmet. Hubo una vencedora, Chaima, pero todas -como los espectadores y sus 'pinches ilustres'- guardan como premio la experiencia junto a Diego Morales, Pepe Pedraza, Maribel Sánchez y Paco Rivas.

Rememoran el concurso en la nueva sede de Pilsa Educa, durante un debate-entrevista en el que se lanzan a charlar sobre vocaciones, dificultades de la profesión, el papel de la mujer en la cocina profesional o sus platos predilectos. Recuerdan con cariño, por ejemplo, los consejos de Diego Morales, que ejerció como pinche de Chaima: «Fue una pasada, él es un encanto». O la inquietud de Paco Rivas, que apenas dejó cocinar a Mónica, por cierto, emprendedora en Palma y aprendiz en un Estrella Michelin (Els Brancs, en Roses, Girona, del granadino Javier Cabrera). Estefanía, que ya fue finalista en el concurso Granajoven Chef, congenió con Maribel Sánchez, mientras que Ángela aprendió mil texturas con Pepe Pedraza.

Son cocineras de vocación, de aprender codo con codo con padres, madres y abuelos frente a los fogones, desde pequeñas. De probar a estudiar otras profesiones, pero decantarse por la que realmente les apasiona: la cocina. De conocer en profundidad la cocina tradicional, la que dominan, desde luego, con soltura; pero también de innovar, de querer viajar, trabajar en otros países y conocer su gastronomía. Son estudiantes de tres escuelas de hostelería de la provincia (Hurtado de Mendoza y La Inmaculada, en Granada, y Virgen de la Caridad, en Loja).

En ellas aprenden cada día una profesión cargada de satisfacciones, pero dura, exigente. Son conscientes de que el 'glamour' de los concursos televisivos, que lleva a muchos a lanzarse a la cocina, no es más que parte del espectáculo. No dudan en mostrar las «heridas de guerra», cicatrices de cortes, quemaduras... Pero, eso sí, reconocen que los programas de la tele no están mal para aprender técnicas o conocer productos.

La ronda de preguntas empieza con Estefanía, que reconoce haber estudiado otras cosas: «Ninguna me ha llenado tanto como la cocina». Este verano, por ejemplo, lo ha puesto en práctica en un cátering e incluso en una caseta del ferial, además de un restaurante en Santa Fe.

Chaima sueña con montar su gastrobar, algo moderno, después de «trabajar en muchos sitios y aprender para hacer cosas diferentes, no copiarme de otros, sino hacer cosas mías». Su referente es su madre, de quien ha aprendido la deliciosa receta del cuscús con pollo, pasas y cebolla.

Ángela dice que lleva dentro eso de la cocina, un hobbie hasta que descubrió que era su verdadera pasión. Es de recetario clásico, pero no hace ascos a innovar, probar texturas, mezclas... A la hora de señalar momentos emocionantes, coinciden en hacer referencia a esas prácticas y exámenes que se 'atragantan', pero que consiguen sacar adelante con la ayuda de su familia.

Chaima hace referencia a un abrazo con su madre después de lograr uno de esos semifríos que tanto le cuestan; Mónica, a la cocina 'a dos manos' junto a su novio en Palma. Estefanía recuerda el momento en el que le dijeron que sería finalista de Granajoven Chef, pese a los nervios.

Tienen mucho que hablar acerca del papel de la mujer en la cocina profesional. No creen que sean pocas, sino que se les da poca visibilidad en los medios. Eso sí, certifican que son más las chicas que los chicos en la escuela. Ellas están decididas a conocer nuevas culturas culinarias, a montar sus restaurantes -grandes o pequeños, vanguardistas o tradicionales- y desterrar por siempre ese cliché de que la cocina profesional es un espacio en el que la mujer no tiene cabida. Son aún aprendices, con todo un futuro por delante, pero en Granada Gourmet ya tuvieron la bendición el testigo de cuatro ilustres.