«La gastronomía de la Costa ha evolucionado mucho y se ha creado escuela»

Daniel se prepara para esculpir frutas en una de las terrazas del Hotel Victoria Playa/. Javier Martín
Daniel se prepara para esculpir frutas en una de las terrazas del Hotel Victoria Playa / . Javier Martín

El segundo chef del Hotel Victoria Playa es un sexitano de adopción con ADN argentino que disfruta entre los fogones y el mar

Tatiana Merino
TATIANA MERINOGranada

Daniel se muestra tan apasionado como siempre cuando habla de la cocina. Es un entusiasta que sigue sin tener en cuenta el tiempo cuando se enfrenta a un 'reto' culinario. Incansable en lo que al aprendizaje se refiere, mantiene presentes sus orígenes, apreciando cada día los logros alcanzados.

–¿Cómo comenzó en el mundo de la cocina?

–A mis 16 años comencé los estudios en talleres de cocina y a los 18 me dieron el título de cocinero de restaurante, desde la rama de formación profesional.

–¿Cómo llega un argentino a Almuñécar?

–Vengo de una familia muy humilde, en la que no todos los días había para comer. Mi padre era electricista y mi madre hacía tareas domésticas en otras casas, pero sus salarios no daban para cuatro hijos. Así que con 24 años decidí salir a labrarme mi futuro. Un amigo de Villagres, el pueblo donde nací, había probado suerte en Almuñécar unos meses antes y decidí seguirle. Fueron años duros, recuerdo que una amiga me prestó 2000 dólares para el visado y el billete, jamás había visto tanto dinero. Cuando llegué a Madrid llevaba puesta la camisa de mi hermano, la chaqueta de mi tío, el pantalón de mi primo, 1000 pesetas en el bolsillo y un libro de cocina bajo el brazo. Al día siguiente de llegar conseguí trabajo y a los cinco meses conocí, en Almuñécar, a la que hoy es mi mujer y la madre de mis dos hijas.

- ¿Por qué decidió afincarse en la Costa?

- Almuñécar me recordaba a mi hogar, es un pueblo tranquilo, costero, familiar, donde he podido seguir pescando y en el que casi sin darme cuenta eché raíces. Tengo un pequeño barco, uno de mis sueños cumplidos, y doy gracias por todo lo que he logrado. Ya nunca regresé a Argentina.

–¿Su mejor maestro o su referente profesional?

–El director Coloma de la escuela de Argentina, y Pepe Luis de Maritrini.

–¿Qué faceta del trabajo le gusta más?

–La cocina creativa es la que más me gusta, elaborar trampantojos y divertirme con las elaboraciones. Me resulta muy enriquecedor y estimulante, siempre encuentras ciertos escollos que obligan a superarse y mantenerse al día en las nuevas técnicas de cocina.

–¿A qué compañero de profesión admira?

–Tengo mucho que agradecer a compañeros como Miguel Castilla que me enseñaron mucho de la cocina de aquí. Sergio González, cocinero de Firmvm, es otro de los compañero con los que más he compartido y comparto.

–¿Cómo ve la gastronomía de la costa?

–Ha evolucionado de forma increíble y lo más importante es que están sacando escuela. Viene gente joven con más preparación y muchas ganas pisando fuerte.

–¿Qué hay de Argentina en su cocina?

–Nunca olvido la cocina de mis raíces y tengo muchos amigos a los que le sigo cocinando platos tan típicos como las empanadas criollas o el asado argentino, esas entrañas que acompañan la maleta de todos los que salimos de allí. Uno de los platos con los que más me identifico es el pollo Montecristo.

–¿Puede ser creativo en la cocina del hotel?

–Sí, en temporada se puede jugar mucho. De hecho mantenemos cenas centradas en diferentes cocinas como la italiana, mexicana, asiática, canaria, etc.

–¿Qué plato es el que más le gusta de la gastronomía local?

–La dorada a la sal o el espeto de sardinas.

–¿Cuáles son los ingredientes que más utiliza en cocina?

–Me gustan mucho los aromas frescos, orégano fresco, tomillo, cilantro o perejil nunca faltan.

–¿Un deseo para la gastronomía?

–Que nunca deje de sorprendernos.