Marta Sánchez de Cúrcuma: «Tenemos grandes vinos por descubrir»

Sánchez, camarera de Cúrcuma, en la sala. :: /RAMÓN L. PÉREZ
Sánchez, camarera de Cúrcuma, en la sala. :: / RAMÓN L. PÉREZ

Joven y apasionada de su profesión, ejerce desde hace años con la preparación de maestros de la escuela clásica que han dejado impronta en su trayectoria

TATIANA MERINO

Con una dulzura que embelesa y un trato afable sin alejarse jamás de la profesionalidad de un camarero, Marta afronta ahora su mayor reto: liderar la sala de su propio negocio recién inaugurado en el barrio del Zaidín.

- ¿Cómo fueron sus inicios como profesional de sala?

- Casi por casualidad. No fue algo predefinido, mis comienzos fueron en cocina, concretamente en el restaurante Canela en rama de Baeza. Allí trabajé por primera vez con Aurelio, mi pareja. Lo seguí a Menorca y fue allí donde pasé por primera vez a la sala. Cuando algo te gusta, te esfuerzas por aprender y sigues indagando hasta convertirte en profesional de tu aquello que comenzó casi por azar.

- ¿Cómo se ha formado?

- Tuve el inmenso privilegio de encontrar en mi camino a Juan Francisco Martínez Catchot, fue mi maître, mi profesor, mi maestro y mi referente. Recuerdo bajar a ver cómo trabajaba en mis descansos porque simplemente era embelesador ver cómo lo hacía. Después he seguido con grandes profesionales y mucho de la propia inquietud generada por lo que disfruto con este mundo.

- ¿Qué tipo de sala es en la que mejor se siente?

- Cada lugar tiene su esencia e impregna su sentir, y todas tienen su riqueza y su belleza. Mi escuela ha sido la sala clásica de mesa y mantel, de montaje en mesa y protocolo, pero la cercanía de un gastrobar, por ejemplo, es algo igualmente mágico.

- ¿Qué es lo que más le gusta de la sala?

- El trato con el cliente, sin duda, pero también la autenticidad e historia de este sector. Actualmente el panorama no es sencillo para los jóvenes, pero antes que nosotros ha habido grandes profesionales que han empujado con empeño y coraje y han logrado dignificar la sala y la profesión para que la heredásemos madura y con solera. Ahora toca seguir aportando.

- ¿Cuáles son sus referentes actuales?

- No sabría decir uno sólo, pero es importante ponerle cara a los profesionales que, como Abel Valverde, por decir uno popular, comparten su sapiencia con todos y acercan al comensal y público en general el desempeño de un profesional de sala. Es muy loable.

- ¿Cómo ve el sector vinícola granadino?

- Tenemos un gran producto en forma de pequeñas joyas por descubrir. Quizás deberíamos dejar a un lado los nombres más reconocibles y atrevernos a pasar a segundo plano los vinos de Rivera o Rioja, que aunque aglutinan grandes referencias, hay más mundo tras ellos. Ser precursores de la amplia y rica variedad, probablemente desconocida para muchos, que elaboramos en nuestra propia tierra.

- ¿Cuál es la mejor sala granadina en la que ha estado últimamente?

- Los Pinos, en Huétor Vega, de la familia Arquelladas, un trato de los que invitan a quedarte para siempre.

- ¿Cree que el cliente granadino es un cliente peculiar?

- Creo que no hay dos clientes iguales. En Granada, por tanto, somos tan distintos como iguales a cualquier otro.

- ¿Cómo se ve de aquí a unos años?

- Acabamos de abrir las puertas de Cúrcuma, sólo espero que en unos años este proyecto tan nuestro siga vivo, creciendo y evolucionando, a la par que dejándonos disfrutar de este maravillo oficio.

Marta Sánchez | Cúrcuma

Lugar de nacimiento: Granada Año de nacimiento: 1988 Trayectoria: Canela en rama, Seth Hoteles, La Borraja San Nicolás, Color café Gastrobar Un aperitivo: Aceitunas Una Cerveza: Alhambra Especial Un vino blanco: Pazos Castrelo Un vino tinto: Méndez Moya Cava o Champagne: Cava Una marca: Grandalla Gran Reserva de Jaume Giró i Giró Un vino dulce: Moscatel Un queso: Montefrieño Una carne: Ternera Un pescado: Atún Un postre: Tarta de queso Un combinado: Ginlemon Propinas: Sí