«Aquí gustan los platos más salados que en Japón, he aprendido a potenciarlos»

La cocinera de Masae muestra uno de los ejemplares con los que elabora sushi./T. M.
La cocinera de Masae muestra uno de los ejemplares con los que elabora sushi. / T. M.

Masae soñaba con abrir un italiano en Asia; ahora regenta uno de los restaurantes japoneses más reconocidos de Granada

T. MERINO

Simpática y luchadora incansable, recuerda con cariño su llegada a España, sus años de aprendizaje y el esfuerzo que supuso conseguir ser discípula de un maestro de sushi. Tras más de una década ofreciendo su cocina a todo aquel que se sienta en su mesa, mantiene el mismo talante de siempre, el propio de la cultura japonesa. Sonrisa, amabilidad y el sabor más tradicional.

-¿Cómo comienza en el mundo de la cocina?

-Mi sueño era tener un restaurante. La idea original era abrir un restaurante italiano en Japón y marché para Italia con la intención de aprender su cocina, pero encontré muchas dificultades para poder optar a un hueco en cocina. Hasta que me plantearon la idea del intercambio, me dijeron «te contratamos y te formamos en la cocina italiana, y a cambio tú elaboras una carta de sushi para incorporarla al restaurante». Accedí y regresé a Japón para aprender a hacer sushi.

-¿Cómo se convirtió en sushi-woman?

-No fue fácil, en Japón no se permite a las mujeres cocinar sushi, existe la creencia de que la mujer tiene las manos más calientes y no son aptas para hacer buen sushi. Pero con empeño todo se consigue, así que logré que me aceptase un maestro y me formé durante varios años en el arte del sushi.

-¿Cómo se pasa de un restaurante italiano en Japón a un restaurante japonés en Granada?

-Tras dos años trabajando en Roma, un amigo de la familia me invitó a ver una competición de la selección japonesa de natación olímpica y coincidió que estaban buscando cocinero, me lancé y me ofrecí a cocinarles durante su estancia en Roma. Recuerdo preparar muchos niguiris en casa cuando salía del trabajo. Les encantó y comencé a viajar con ellos en sus competiciones. Llevaba mis utensilios y en el hotel donde nos alojásemos iba preparando la comida con las exigencias que requiere la dieta japonesa de un atleta en competición. Dos veces al año viajábamos al Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada, y allí conocí a mi exmarido y padre de mi hija, cocinero del centro. Me fui alejando poco a poco de la selección y tras los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004 me instalé en Granada.

-Tras viajar por medio mundo, finalmente, consiguió abrir su primer restaurante...

-Sí, tras conseguir el título en la escuela abrí las puertas de mi restaurante 'Made in Tokio' junto a la estación de tren. Tras separarme abrí Masae (...) Hace cuatro años me trasladé a la calle General Narváez, mantuve el nombre, pero las dimensiones son mucho más llevaderas.

-Tras tantos años fuera de casa, ¿echa de menos Japón?

-Mucho, en especial cuando viajo en vacaciones. La familia, los amigos e incluso la comida se echan mucho de menos. Pero mi vida ya está estabilizada aquí.

-¿Qué fue lo que más tiempo le llevó adaptarse?

-Al agua, me hacía daño en el estómago.

-¿Hay mucha diferencia entre ser mujer en España o serlo en Japón?

-Mucha, allí no está bien visto ser madre soltera, ni tener pareja sin estar casada. Estamos bastante atrasados en este aspecto, al igual que con otros temas sociales como la homosexualidad.

-¿Qué productos le ha llevado más esfuerzo conseguir para trasladar a la mesa la cocina japonesa?

-Los utensilios. Al fin y al cabo el producto se encuentra o se importa pero los utensilios prácticamente los he tenido que ir comprando cuando visitaba a la familia.

-¿Qué es lo que más piden sus clientes?

-El ramen y el sushi.

-Y a usted ¿qué es lo que más le gusta del sur?

-El atún, es exquisito. En Japón es mucho más graso. De la cocina tradicional me quedo con el cocido.

-¿Sus restaurantes predilectos?

-El Campero me encanta y de aquí El Olivo y El Cordobés son dos sitios que me gustan.

-¿Ha tenido que adaptar sus recetas al paladar granadino?

-Un poco, especialmente en el punto de sal. Gustan los platos más salados que al japonés. El japonés es más soso, aquí he aprendido a potenciar más los platos.

-¿Qué cocineros considera compañeros y amigos?

-Marcos Pedraza, chef del restaurante Ruta del Veleta, me ha ayudado mucho y a Michiko, cocinera en Kobachi, también tengo mucho que agradecerle. Dos compañeros a los que les tengo gran cariño.

-¿Un deseo para el año nuevo?

-Mejorar mi estado de salud un poco, el estrés del trabajo y las 12 horas diarias dejan huella. Por lo demás, seguir como hasta ahora.

Más datos

Lugar de nacimiento: Tokio.

Año: 1977.

Un aperitivo: Ostras.

Un entrante: Jamón Ibérico.

Una receta de la cocina española: Paella.

Una carne: Entrecot de ternera.

Un pescado: Lubina.

Un queso: Cualquiera de vaca.

Un postre: Tiramisú.

Plato preferido: Sushi.

Un plato de infancia: La sopa de miso de mi madre.

Una hortaliza: Alcachofa.

Un aroma: Cilantro.

Una especia: Pimienta.

Para beber: Té verde.

Un cocinero que admire: Nobuyuki Matsuhisa.

 

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