«La impaciencia no es compatible con el bar»

Alfonso abre sonriente el recién instalado grifo de cerveza./Tatiana Merino
Alfonso abre sonriente el recién instalado grifo de cerveza. / Tatiana Merino

Alfonso es un recién llegado al Paseo del Salón que imprime aires de tradición hostelera combinados con la frescura propia de la juventud que atesora

T. M.

La primavera ha supuesto para Alfonso un sueño cumplido: el de abrir las puertas de su propio negocio a orillas del río Genil, Los Titos.

-Acaba de abrir su negocio, ¿cómo afronta esta nueva etapa?

-Con ilusión. He tenido la suerte de tener muy buena escuela y espero que con esfuerzo y trabajo todo vaya saliendo.

-¿Quién le ayudó a decidirse?

-La ayuda me le prestaron tanto mi familia como la de mi mujer, pero gran parte ha sido también gracias a mis antiguos jefes. Llegó el momento en el que me hicieron saber que ya no podría aspirar a más como profesional y me sirvió de revulsivo para crecer profesionalmente hablando.

-¿A qué sabe su nuevo bar?

-El estilo se define ante todo por la calidad del producto, después espero que saque sabores a cariño, ilusión y ganas de hacer bien las cosas.

-¿Qué es lo que peor lleva del gremio?

-Esto podría ser muy amplio (comenta a carcajadas) pero, en resumen, la impaciencia, no es compatible con el bar. A veces olvidamos que cada producto tiene su tiempo de elaboración y es necesario dárselo. Al igual que lo hacemos en un banco, un supermercado, en el médico... quizás sea el ritmo de vida que llevamos pero cuando llegamos al bar deberíamos sentarnos y disfrutar, sin el estrés del minutero.

-¿Cuál es el plato más emblemático de la carta?

-El pulpo braseado acompañado de tomate kumato.

-¿Qué productos de Granada son fundamentales?

-El vino y las saladillas.

-¿Algún compañero de profesión a quien admire?

-Siendo sincero, el mejor compañero que he tenido ha sido mi padre, Alfonso Piñar, que me ha enseñado mucho, todo lo que sé.

-¿Cómo ve a Granada gastronómicamente hablando?

-Creo que ofrecemos variedad y calidad, es algo que valoran dentro y fuera de nuestras fronteras. Queda seguir mejorando y defendiendo nuestra magnífica despensa.

-¿Un restaurante que frecuente y otro donde le gustaría ir?

-De las mejores experiencias que he tenido a la hora de visitar un restaurante fue en Yakitoro de Chicote y me gustaría mucho visitar ABaC de Jordi Cruz.

-¿Cómo ve el futuro de la profesión?

-La veo en la misma línea que hace unos años, con muchos problemas con el personal. Es uno de los grandes problemas a los que se viene enfrentando el sector desde hace tiempo, la falta de profesionales y la ausencia de ganas e ilusión de muchos de los que se dedican a esto.

-¿La profesión se aprende en la escuela o en la barra?

-Son cosas que van de la mano, una es la teoría y la otra la práctica. Aunque la experiencia y las horas de barra enseñan muchísimo.

-¿Qué le hubiera gustado ser si no se hubiese dedicado a la hostelería?

-Piloto de avión.

-¿A quién le gustaría ver entrar un día por su puerta?

-A Chicote .

-Trabaja junto a su mujer ¿cómo se lleva con ella trabajando a diario?

-Es algo complicado, exigirle igual que al resto a la vez que la conoces como a la palma de tu mano, tiene su lado bueno, pero tienes que hacer las cosas con tacto porque es fácil que al final llegue lo laboral a la parte personal.

Más datos

Lugar de nacimiento: Granada.

Año de nacimiento: 1988.

Un aperitivo: Vermú .

Un aroma: Albahaca.

Un plato de infancia: Lentejas.

Una entrada: Cogollos con ajos y tomate kumato.

Un pescado: Atún.

Una carne: Chuletillas de cordero.

Un postre: Tarta de queso.

Un queso: Viriato.

Para beber: Cerveza.