10 recetas low cost de chefs de Granada para la Navidad

Sea cual sea el invitado a la mesa, sorprende con platos económicos y sencillos con los que hasta tu 'cuñao' caerá rendido. De la mano de 10 cocineros granadinos, enamora con recetas de alta cocina para todos los públicos

10 recetas low cost de chefs de Granada para la Navidad
IDEAL
TATIANA MERINOGranada

Llega una de las fechas más familiares del año. La Navidad saca nuestro lado más festivo en torno a grandes mesas en las que compartir con las personas más allegadas, y dónde los lazos afectivos se ven reforzados por la magia de las fechas. Entre los encuentros más habituales, amigos y familiares que, como buenos sabedores del cariño que despiertan entre los integrantes de sus íntimas mesas navideñas, se permiten la licencia de recordarnos los aspectos más destacables del año, las anécdotas más ocultas o las sugerencias más temidas.

La generosidad en el vino y las grandes dosis de sinceridad suelen ir de la mano en estas comidas en las que salir de casa suele ser un buen aliciente para tener herramientas de 'huida' en caso de necesidad. Dejando las bromas a un lado, y prestando atención a la posibilidad de que muchas de ellas tendrán lugar en los hogares de alguno de sus protagonistas, resulta relevante centrarse en los paladares exquisitos que pueden acudir a una de nuestras mesas navideñas.

Por encima de todas, la figura de los cuñados, difícilmente suele pasar desapercibida. Pensando en ellos, nos adentramos en diez propuestas gastronómicas en las que la relación coste-resultado es asombrosa. Son platos elaborados por cocineros de la provincia que muestran el fascinante resultado de propuestas dignas de cualquier menú festivo a precios realmente asequibles.

El truco: buen producto pero alejándonos de los más afectados por la oscilación de los precios navideños. Huir de las opciones más típicas como los mariscos, seguramente los más afectados por la subida de precios de final de año, aportará diversidad y originalidad a la cena de Navidad, conquistando igualmente a 'los cuñados'.

Desde cremas de calabaza a sopas de cebolla, pasando por codillos, pescados o vieiras, una amplia carta de suculentas opciones para no quedarse en blanco ante la tensión de los más exigentes de la casa.

Lentejas de naranja con chipirones y corvina a la sal

«Hay cuñados y cuñados, el mío tenía que ser directivo técnico del gimnasio 02», cuenta a carcajadas uno de los cocineros más reconocidos de la ciudad. «Satisfacerle no es sencillo, es un placer tenerlo cerca, pero Marcelino no descuida nunca su alimentación. La parte nutricional y calórica es algo integrado en su persona por deformación profesional» comenta Javier. «Tras años en la cocina reconozco que tengo armas para conquistarlo, su filosofía es algo que como cocinero vivo a diario y además comparto».

La opción que propone es una cena desenfadada compuesta por diferentes bocados en forma de picoteo. Unas lentejas de naranja con chipirones donde las legumbres reivindican sus bondades y su nobleza. Un huerto de verduras en el que incorporar las que más gusten en diferentes cocciones y texturas, un plato que además aportará color a la mesa. Unos rollitos vietnamitas envueltos en papel de arroz para favorecer su bajo porcentaje calórico y que provee a la mesa de un toque exótico. La chirivía asada con un jugo verde es una elaboración sencilla pero con mucho sabor. Los huevos de choco con un gel de cebolla y un toque de kéfir pueden resultar perfectos al igual que un clásico como la corvina a la sal. Para el postre, la fruta es la opción más destacable dentro de un enfoque saludable.

Crema de calabaza con gnocchi de zanahoria

La crema de calabaza es uno de esos entrantes que casi desprestigiamos y, sin embargo, es una opción digna de tener en cuenta, cuenta Lola, fiel defensora de la cocina de raíces, desde su cocina en el emblemático restaurante del Realejo. Para preparar la crema necesitaremos calabaza del terreno, puerro, patata, un buen aceite de oliva, cáscara de naranja, siempre desechando la parte blanca que tan sólo aporta amargor y enturbia la crema. Se hierven los ingredientes, se trituran y finalmente se pasan por un chino fino. Para el gnocchi utilizaremos harina, mantequilla y zanahorias cocidas para hacer la masa y escaldarla una vez rellena con la picada de un chorizo fresco de matanza frito con anterioridad y lascas de queso montefrieño.

Se trata de «un plato sencillo y resultón que conquista a quien lo pruebe. El toque final se lo da la albahaca deshidratada» confiesa una de las mujeres más destacadas de la cocina granadina. «No tengo queja alguna de mi 'cuñao', más bien todo lo contrario. Con sinceridad he de reconocer que es de las mejores personas con las que me he topado en mi vida, por suerte nos profesamos un cariño mutuo así que ganármelo es sencillo».

«Su naturaleza también juega a mi favor, Manolo se come hasta las piedras» finaliza a sonrisa amplia.

Los ahumados siempre conquistan

Una buena opción para quedar bien con la familia a través de un plato sencillo de hacer y sin que nuestro bolsillo entre en depresión, es el salmón ahumado.

Así lo destaca Marcos Pedraza, uno de los pesos pesados de la gastronomía granadina. Comprarlo ya ahumado y en láminas facilita mucho el plato y se torna una receta apta para todos: los cocinillas y los que no se han acercado mucho a los fogones. Si le añadimos un buen langostino ya cocido y gulas, el plato se vuelve delicia.

Como elaboración, no hay más que picar muy fino una cebolla, medio pimiento rojo y medio amarillo. Seguidamente incorporaremos las gulas y condimentaremos con aceite de oliva virgen extra, un buen vinagre de Jerez y sal. Mientras macera, en un molde circular extenderemos lonchas de salmón en cruceta para poder cerrarlas rellenas del preparado anterior.

Para finalizar, Marcos Pedraza, chef de Ruta del Veleta, propone decorar con huevas de trucha, finas tiras de cebolla encurtida y flor de alcaparra.

Estamos ante un plato cuyo coste no excederá los 4 euros y la vistosidad que presenta es destacable. «El truco es optar por buen producto sin que se dispare el presupuesto. En mi caso cualquiera engaña a mi 'cuñao'. Banquero de buena boca, no acepta gato por liebre», cuenta entre risas. «Menos mal que ha caído en una familia de cocineros».

Tartar de salmón

Un pescado cuyo precio apenas sufre variación en Navidad es el salmón. Por eso, esta es otra opción a tener en cuenta para conquistar a cualquier cuñado. Lo más importante es que el pescado esté bien limpio y sin espina alguna, sino el esfuerzo servirá de poco si el protagonista en cuestión es quien se encuentre la no deseada espina en su delicado paladar.

Javier recomienda ser concienzudos en ese aspecto, al igual que destaca la sencillez de la elaboración. Para prepararlo, cortaremos en dados pequeños y lo más homogéneos posibles el salmón. Se aliña con un buen aceite de oliva virgen extra y el toque de sal al gusto. Para servirlo no hay más que preparar una cama de aguacate de la tierra hecha a libre elección, a tiras finas, crema, semipuré o a dados. «Mi cuñado es más de carne en este caso optaría seguro por la opción carnívora, pero es un buen 'comedor' con gustos delicados por lo que no todo vale. Por suerte mi cocina le gusta y, aunque nos vemos menos de lo que nos gustaría, en materia de conquista no me lo pone muy difícil que digamos», reconoce el jefe de cocina del céntrico restaurante Sibarius entre recuerdo y nostalgia en la mirada.

«En mis reuniones he tenido la suerte de no encontrar resistencia, y al final es lo importante, compartir en familia unas fechas que unen, más allá de todo lo demás. Entre abrazos y sonrisas, además del vino, no suele tener cabida nada más».

Níscalo, vieira y sopa de cebolla

Parece que hay clásicos que no pueden faltar en la mesa de Navidad y menos que sean motivo de crítica precisamente si no están. Así que el tradicional caldo de la abuela, sopa de Nochebuena o también versionado en sopa de cebolla no es algo discutible en muchas de las casas españolas. Inspirado en él, De Bordons trae el secreto para incluirlo aportándole matices refinados y nuevos elementos.

«La clave está en el caldo, su sabor e incluso olor, sobrecoge y nos trae recuerdos y personas al plato» comparte con anhelo Javier. Para elaborarlo, hay que pochar las cebollas hasta caramelizarlas, utilizar tacos de jamón y un buen caldo de pollo. Lo dejamos reducir a su ser sin prisas. Mientras, lavamos las setas y las confitamos con un aceite aromatizado de ajo, cayena, romero, tomillo, ralladura de naranja y su zumo, una hora y media a 72 grados aproximadamente.

Para las vieiras, simplemente hay que marcarlas antes de servir. Para abaratar el plato podemos optar por comprar la carne de vieira ya limpia pues no usaremos la concha ni el coral.

El coste no excede los 4 euros por comensal, «mis cuñados son de gustos ciertamente dispares, uno prefiere la cocina creativa, mantiene un paladar algo más sofisticado mientras que el otro prefiere los guisos tradicionales y los sabores de siempre. Este plato o uno que combine bien las dos versiones , como la liebre son aciertos».

Pincho de bacalao

«Mis cuñados son de los que ponen el listón alto. Uno de ellos es cocinero en Sierra Nevada, Javier Vico, y los otros dos son bastante cocinillas. Lo bueno es que al colgarse ellos también el delantal empatizamos bien. Hay pocas críticas pero muchos momentos en los que compartir» revela Javier Lozano.

Una buena propuesta para encandilar a los comensales más exigentes podría ser comenzar con un ravioli de pasta filo relleno de queso de cabra con pimientos caramelizados, seguido de una ensalada wakame, que poco hay que hacer, con dados de salmón marinado y gulas de segundo calibre para que el bolsillo no se resienta, y como plato fuerte un pincho de bacalao al pil pil con cebolla caramelizada. Para el pincho tostaremos dos rebanadas de pan. Freiremos láminas de ajos y en ese mismo aceite, retirando los ajos, confitaremos el bacalao. Para montar el pil pil anoten este truco: «Utilizar un colador pequeño como herramienta para mover el pil pil hasta que quede compacto».

A la hora de servir, las rebanadas de pan tostado harán de base del lomito de bacalao que salsearemos con el pil pil ya ligado.

Para concluir añadiremos la cebolla caramelizada, las finas lascas de ajo y el toque verde lo aportamos con el cebollino. Una receta sin complicaciones, resultona y muy sabrosa centrada en un pescado cuya reputación le precede. «A priori contiene los ingredientes perfectos».

Cochinillo por Navidad

«Este año en el hotel estamos haciendo un menú navideño centrado en la esencia más tradicional, y en esa línea es difícil no ganar adeptos y dentro de precios más que razonables» cuenta Jóse, orgulloso de volver la vista a la esencia de los platos tradicionales.

Entre las opciones, platos tan típicos como los huevos rellenos o el consomé de Navidad, entre otros. Sin embargo, para conquistar a un 'cuñado de morro fino' aconseja un cochinillo.

«Es una receta que se come habitualmente en estas fechas en muchas casas de Andalucía», señala. En su versión, escoge una parte algo atípica, la oreja. La clave es limpiarlas bien, confitarlas y freírlas para que queden bien crujientes. Elaboramos una olla del tradicional guiso de San Antón y nos quedamos sólo con el caldo, con la particularidad de que cambiaremos las habas por lentejas, un cambio pensado para la época, ya que para muchos es la legumbre de la suerte en Navidad.

Serviremos este guiso en el fondo de un plato hondo y cómodo, incorporaremos tres orejas fritas y unos puntos de parmentier para hacerlo más meloso.

Para concluir, unas hojitas de hierbabuena y listo. «Mis cuñados son de los de siempre, de los que disfrutan con platos clásicos y comida de su casa. Fácil no me lo ponen, pero lo importante en estas fechas es disfrutar de la compañía, de las risas y del tiempo en familia», resume el chef del hotel Miba, en la Costa Tropical.

Codillo asado al vino generoso

Aunque sus pescados de descarte se han convertido en su sello de identidad en los últimos tiempos reivindicando la autenticidad de los pescados más castizos y autóctonos de la Costa Tropical, para esta ocasión propone un clásico para los más carnívoros.

«Es una receta que levanta pasiones sin ser complicada ni costosa. Sin duda una opción digna para afrontar el reto de satisfacer a los cuñaos». El tiempo será el mayor escollo en la preparación: 3 horas y 30 minutos será lo que debemos dejar en el horno mixto a una temperatura de 120 grados, con una humedad del 70%.

En la bandeja de horno que utilicemos añadiremos un chorreón de manzanilla, limón y laurel. El precio del plato no excede los cinco euros y saciará a todos los comensales. «Yo 'cuñaos' tengo hasta para prestar. Son cuatro, pero a cual mejor. Algunos son más de cuchareo, de sabores tradicionales y ollas con solera, por ahí es sencillo ganárselos. El más joven apuesta por algo más de novedad y revolución en la mesa». «La clave -comenta- es hacer un poco de todo para todos. Recetas que se basen en sabores de siempre y que se complemente con algún aperitivo o incluso postre que resulte más vanguardista» recalca bajo el espíritu de concordia el chef.

«Hay muchos platos que tan sólo requieren cariño para que la cena resulte a pedir de boca, al fin y al cabo son familia, ¿no?» concluye Paco con cierta picardía en la sonrisa.

Tatin anissa

Ninguna cena o almuerzo acaban sin un buen postre. Es el que pone el broche final, el que más perdura en el recuerdo y el encargado de definir si la comida fue bien o un verdadero desatino. Arregla los peores errores, pero también puede enturbiar el resultado. Amante o no de la repostería, esto es ley aceptada por la gran mayoría de los comensales.

Así que «no te la juegues nunca con el postre, es el juez final de cualquier mesa» reconoce Ana. «Mi postre preferido es el tatin, es a la par dulce y salado y caliente y frío, me encanta. Además, lo hago apto para celíacos».

La presentación es sencilla: una bola de helado de turrón con almendras caramelizadas y al lado un bizcocho caliente relleno de crema de dátiles con almendritas. Encima del bizcocho colocaremos taquitos de manzana salteada con curry y un toque de sal Maldon, acompañado de una chebakía. La chebakía es un postre árabe que recuerda al pestiño y que combina a la perfección. Una delicia navideña.

«El truco para adaptarlo a los celíacos no es más que a la hora de elaborar el helado se opte por un turrón sin gluten. Nosotros utilizamos el de Jijona, pero seguro que en el mercado hay más», cuenta la jefa de cocina de El Quinteto.

«Yo lo tengo fácil con mi cuñado, es un fanático de mi cocina. Tiene buena boca y le vuelve loco mucho de lo que hago pero por encima de todo el salmón, así que algunas de las propuestas de Marcos Pedraza o Javier San José seguro que también las disfruta».

Postre semifrío de turrón

«El semifrío de turrón con gelatina de amareto y crujiente de almendras es un postre al que pocos pueden resistirse», arranca como si de declaración se tratase Javier. «Me encanta la repostería y me dedico a conquistar a toda la familia a base de postres» reconoce entre sonrisas.

«Este postre en concreto fue el que hizo posible que mi mujer se casase conmigo, se ha ganado el título de apuesta segura en mi recetario». Para prepararlo no hay más que elaborar una mousse de turrón blanco, un merengue y semimontar la nata y las yemas de huevo. Unimos las tres elaboraciones con movimientos envolventes para que se integren bien. Por otra parte, turbinamos azúcar y agua con amareto y añadimos la gelatina para que tome textura y se vuelca sobre la anterior capa. Para el crujiente, harina, azúcar, nata y almendras marcona. Con la masa resultante elaboraremos bolitas que hornearemos a 160 grados hasta que la masa se expanda y le salgan sus típicos hoyuelos, en ese momento se sube la temperatura para dorarlo, sacamos y enfriamos. El coste del postre ronda el euro veinte, un precio más que atractivo para el suculento postre.

«Mis cuñados son muy 'galgos', es decir el dulce les vuelve locos así que para mí ha sido sencillo cumpliendo con mis tartas de cumpleaños y algún que otro postre de vez en cuando, los hice míos», remata con un guiño de ojos el jefe de cocina del restaurante Garnata, en el hotel Washington Irving.