La filosofía saluable queda intacta en su menú del día. / A.G.

RESTAURANTE LA NORIA

De aljibe a templo del kilómetro cero

El antiguo depósito a los pies de Cuesta Gomérez es ahora un acogedor restaurante ecológico y natural donde saborear la provincia: La Noria

T.MERINO

Hace tan sólo dos meses abrieron sus puertas en el emblemático entorno de La Alhambra y, desde entonces, su acogida entre aquellos que han disfrutado de la cocina es abrumadora. Corona las escaleras de la calle Cuchilleros como vigía de la plaza del mismo nombre, desde la que proclama su encanto y llama la atención de transeúntes curiosos y amantes de la buena mesa desde Plaza Nueva. Al entrar, un pequeño bodegón a modo de alacena decora una ventana que inunda todo el salón con cálidas tonalidades mediterráneas. En él, un burro de mimbre carga algunos de los productos de temporada de la huerta granadina.

Los productos de la huerta / A.G.

Su decoración mezcla recuerdos de tienda y alacena con toques actuales donde el azul, recuerdo de ese aljibe y el agua que tanto protagonismo ha tenido siempre en la cultura andalusí, está presente en muchos puntos de la sala.

Detrás de este proyecto donde el producto manda hay una marteña, Toñi Rodríguez, cuyo compromiso con la huerta y las tradiciones de la cocina andaluza han propiciado este restaurante en el que se pueden paladear la Vega y la Costa Tropical en cada plato . Apuesta por una cocina saludable donde la frescura del producto, el apoyo en el pequeño productor y los procesos ecológicos irrumpen con fuerza en toda la carta.

Una carta que cambia por temporada. Aunque por su corta trayectoria aún mantienen la misma con la que inauguraron, se aproxima la fecha de cambio con el inicio de estación. Entre sus entrantes, la calabresa de berenjenas con carpaccio de tomate, rúcula y parmesano es uno de los más recurrentes por su frescura y su indiscutible sabor.

Ensalada de la huerta / A.G.

Arthur, jefe de sala y barman del local, elabora cócteles personalizados según petición del cliente y, de hecho, así comienza su carta: con una selección de cócteles como incentivo para inaugurar una buena comida, una costumbre que quieren potenciar y que, por desgracia, durante años ha caído en desuso. Pero no todo son hortalizas, frutas y cócteles: la carne de Los Pedroches transformada por Alberto García, jefe de cocina, en un delicioso solomillo de vaca ecológico con algas wakame y crujiente de sésamo negro, y el pescado llevado a la mesa como el esturión braseado con salteado de trigueros y mahonesa de caviar de Riofrío son dos de los platos estrella. Elaboraciones cuidadas en la que no se pierde de vista el concepto de kilómetro cero y productos de Andalucía.

El Equipo de la Noria / R.G.

Entre sus postres es difícil decantarse, y más ahora que han introducido tartas caseras elaboradas por ellos mismos. Pero seguramente la tarta de zanahoria o la tarta de queso al horno con miel de Granada y su helado sean algunas de las elecciones que más se repiten entre sus clientes. En sus sugerencias se percibe la temporalidad de los productos, ahora gobernada por los guisantes, espárragos, calabaza o nísperos, que se ofertan a través de un salteado de trigueros con gambas y huevos trufados o una presa ibérica al carbón con salsa de nísperos, entre otros.

La carta de vinos es otra de sus joyas. Unas veinte r eferencias nacionales e internacionales entre las que encontrar vinos peculiares, ecológicos, que respetan el medio ambiente y cuyas bodegas mantienen procesos artesanales, de producción reducida, que miman y preservan un arte milenario. Entre ellos es sencillo encontrar un cava de naranja donde la uva brilla por su ausencia, un mosto natural cuyo color y cuerpo se precia desde la botella... Caldos especiales que, de seguro, sorprenden al comensal por su historia y algún rasgo diferenciador que caracteriza el trago.

Las cervezas internacionales y algunas de las mejores artesanales están representadas y a la vista en otro de sus muebles de almacenaje bien integrados en la decoración de la sala. Sin querer perder ese toque de tienda ecológica con la que comenzó Toñi a adentrarse en el embriagador mundo de la gastronomía, la mayor parte de sus productos también pueden adquirirse para llevar a casa. Así las botellas de vino bien colocadas en las altas vitrinas están marcadas con su precio para aquellos que quieran seguir disfrutando, tras una cena por ejemplo, del vino en casa, o llevarse algunas mermeladas o conservas gourmet para compartir en cualquier otro lugar.

Un restaurante con encanto e historia, comprometido con el medio ambiente y fiel a una filosofía de kilómetro cero y producto de temporada en el que se busca una relación cercana con el cliente mientras se acerca la cosecha de pequeños productores a la mesa ¡Que ruede mucho esta nueva noria!