El sorprendente comedor de La Noria. / ALFREDO AGUILAR

Un carrusel de sensaciones en el centro de Granada

Una sorprendente decoración, proclive a contar historias, predispone al comensal a disfrutar de una experiencia gastronómica inmersiva tan exquisita como saludable

JESÚS LENS Granada

Este verano ha sido benevolente con las temperaturas, pero tampoco vamos a decir que haya hecho frío... Sobre todo, a mediodía, cuando llegamos a La Noria. Lo primero que hicimos fue entrar al interior del local para disfrutar de la llamativa decoración diseñada por Colin Bertholet, toda una invitación a dejarse sorprender y a disfrutar de una experiencia gastronómica inmersiva.

Para comer, sin embargo, nos sentamos en una de las mesas exteriores: La Noria está situada en la intersección de cuatro calles peatonales y la corriente de aire que refresca el entorno es mucho más efectiva, sana y natural que el más potente de los aires acondicionados.

Sirva este detalle como símbolo de la filosofía de La Noria, una decidida apuesta por la cocina saludable, el concepto Slow, los productos ecológicos y de km. 0. Las entradas, por ejemplo, en las que los reconocidos y exquisitos quesos de cabra de nuestra tierra ocupan un lugar preponderante, servidos con diferentes maridajes. Igualmente destacable es el tomate con esturión de Riofrío confitado y una de las joyas de la gastronomía morisco-andalusí: esa pastela moruna que representa, por sí misma, una auténtica Alianza de Civilizaciones.

«Comer bien es vivir bien. Y si hay algo que sabemos es que lo ecológico sabe mejor. En La Noria te alimentamos como mereces: emociones, colores, sabores, aromas, sensaciones... ¿te subes?» Esta es la propuesta que nos hace Toñi Rodríguez. Y para garantizar esas sensaciones, su carta ofrece cuatro opciones para los pescados y cinco para las carnes. Nueve propuestas que no dejarán indiferente al comensal y que cambiarán con la caída de la hora, cuando setas y calabazas lleguen a los mercados, en otoño.

Los pescados van íntimamente ligados a unas verduras que son más, mucho más que una simple guarnición: Rape trinchado con puerros tiernos braseados y romesco de almendra cruda, Ventresca de atún rojo con wok de verduras aldentes, Esturión braseado con salteado de trigueros y mahonesa de caviar de Riofrío -nuevamente esa apuesta por las especificidades y los endemismos gastronómicos de Granada- y Arroz negro con vieiras, chocos y aceite de lima kaffir.

Con ese arroz enlazamos con las propuestas para los más carnívoros, que la opción del Arroz con pollo campero, tan sencilla como sabrosa y estimulante es imbatible. Y es que, cuando se trabaja con materias primas de la mejor calidad, el éxito está garantizado. Es el desafío de Toñi Rodríguez, la infatigable luchadora que, al frente de un equipo de excelentes profesionales, está detrás del éxito de La Noria: abierto la pasada Semana Santa, el boca-oreja y las unánimes buenas críticas lo están convirtiendo en uno de los locales de referencia de Granada.

El maridaje de Solomillo de vaca al carbón con algas wakame y crujientes de sésamo negro es portentoso y no deben perderse las Mejillas ibéricas al oloroso con hongos y romero fresco. También hay un choto en salsa tradicional y la pierna de cordero lechal deshuesada.

Dentro de la filosofía del Slow Food, el postre ocupa un lugar importante. No es algo que se despache en cuatro rápidas y golosas cucharadas, para poner el punto y final a la comida. De ahí que la oferta de dulces de La Noria sea irresistible. Por ejemplo, la Tarta de queso al horno con miel de Granada, el Matchamisú con helado de té o una propuesta tan minimalista como exquisita: chocolate, galleta y avellanas. Y una amplia variedad de tartas caseras, dependiendo de los productos de temporada.

Pero el postre no es el final. Insistamos en el concepto de tiempo, lentitud y parsimonia. Estamos en el corazón de la Granada histórica, pero estas calles son más vecinales que turísticas y es un disfrute entregarse a una actividad tan placentera como ver a la gente pasar. Sobre todo, compartiendo un café o alguna de las propuestas en coctelería de La Noria, desde el Granada Run o la Mimosa Mandarina al cóctel patrio por excelencia: la sangría... ecológica.

La Carta de vinos de La Noria también es toda una declaración de intenciones, con referencias ecológicas y veganas de Madrid, Córdoba, Zamora, Ciudad Real o Valencia y, sobre todo, una magnífica representación de los muchos y muy variados vinos que se están haciendo en Granada: bodegas de La Alpujarra como García de Verdevique y Cortijo de Fuentezuelas; el Vertijana de Sierra Nevada, Cauzón de Graena, Naranjuel, Purulio, Calvente... Un lujo cercano para paladear despacio y con delectación.

En estos tiempos acelerados y vertiginosos, La Noria nos brinda la posibilidad de hacer un inmejorable alto en el camino, repleto de sensaciones y sugerencias para el mejor disfrute de una gastronomía cálida, cercana, sabrosa y saludable.