RESTAURANTES

Renovada cocina de vanguardia con productos de temporada

Un dúo de ases, José Caracuel y Diego Gallegos./TATIANA MERINO
Un dúo de ases, José Caracuel y Diego Gallegos. / TATIANA MERINO

Situado en Algarinejo, el restaurante Casa Piolas colabora esta temporada con Diego Gallegos, el 'chef del caviar' de Sollo, establecimiento distinguido con una Estrella Michelín

JESÚS LENSGRANADA

Efectivamente, así ha sido. Casa Piolas se ha reinventado para seguir ofreciendo una cocina de vanguardia que parte de los productos de temporada y de cercanía, siempre interpretados a través del personal sello de Caracuel, impulsor en Granada de la filosofía 'slow food'.

De esta manera, Casa Piolas cambiará su menú cuatro veces al año, adaptándolo a las estaciones, jugando en cada una de ellas con los productos de cada temporada y aprovechando sus características más singulares.

Así por ejemplo, en la brillante y espectacular propuesta gastronómica de Casa Piolas para este otoño se puede disfrutar de un sensacional ajoverde, pimiento dulce y gallina escabechada; un sorprendente y cromático tartar de salchichón y betabel; unas tiernísimas, sabrosas y juguetonas ancas de rana zarandeadas y un suculento bocado de foie, chocolate y naranja que explota en la boca con toda la intensidad de sabor.

En esta nueva andadura, José Caracuel cuenta con la colaboración de un viejo conocido: el chef Diego Gallegos, cuya andadura profesional arrancó en Casa Piolas y que actualmente goza de una Estrella Michelín en su restaurante Sollo de Fuengirola. Una alianza que resulta perceptible en platos como el esturión, patata y su jugo o en las increíbles mollejas y caviar; dos guiños a ese Riofrío tan vinculado a Caracuel y Gallegos, al que no en vano se conoce popularmente como 'el chef del caviar'.

Comer en Casa Piolas es hacer un viaje. Un viaje que nos conduce por todos y cada uno de los rincones de nuestra Granada gastronómica. No en vano, el 80% de lo que comemos es de procedencia granadina y otro 15%, andaluza, que el movimiento 'slow food' apela, además de a la calma y a la lentitud, a la relación de proximidad con los proveedores, ese kilómetro cero que tanto favorece la economía circular.

En ese sentido, es una alegría constatar que el sensacional menú degustación de Casa Piolas sigue arrancando con una encendida reivindicación de la aceituna, un producto al que estamos tan acostumbrados que, en demasiadas ocasiones, no le concedemos la importancia que tiene.

¡Es flipante el muestrario de aceitunas con el que comienza la comida! Todas diferentes, presentadas sobre un racial tronco de olivo, cada una de ellas portadora de una historia, de un sentido, de una explicación. Porque en Casa Piolas, cada bocado cuenta. Sin olvidar a la Gilda, otro de esos bocados a reivindicar y que se presenta en su doble vertiente: con la anchoa ahumada y al natural.

Decíamos que el menú degustación de Casa Piolas es una invitación al viaje que, partiendo de los productos más cercanos, nos conduce lejos. Por ejemplo, a México, con la ternera de palancal, camote y curry; un plato enormemente evocador gracias a sus sabores de ultramar. Y de vuelta al terruño, el plato de Lentejas y chuletas al estilo Piolas, un homenaje de José Caracuel a su abuela y a la cocina casera que recupera los sabores de toda la vida. Un plato que demuestra que tradición y modernidad no están reñidas.