Equipo de Sancho Original./T.M.

Equipo de Sancho Original. / T.M.

RESTAURANTE SANCHO ORIGINAL

Sentirse como en casa con el sabor de la cocina de barrio

Tras más de 30 años de historia, Sancho Original se reafirma como local de éxito tras ganar el premio «Mejor tapa del Mundo» de la Cámara de Comercio

TATIANA MERINO Granada

A principios de los años 80, Serafín Jiménez Padial y María Trinidad Fernández Morales decidieron abrir las puertas de Sancho, un restaurante de barrio con carácter granadino que mantiene intacto, tras más de tres década, su honestidad en la cocina, quizá uno de sus éxitos. Y es que es un lugar donde te sientes como en casa, en el que apetece sentarse y disfrutar en buena compañía o charlando con alguno de sus camareros, cercanos y atentos como ningunos. Para muchos es un bar que les acompaña durante diferentes etapas de su vida, su proximidad a las facultades de Traducción e Interpretación, Derecho y otros centros formativos propicia que entre su clientela cuente con jóvenes disfrutando de un día de sol en su terraza, o viendo un partido con otros compañeros de la universidad tras las clases de la tarde. A la par que encuentras fácilmente a profesionales, ya con otra edad algo más madura, disfrutando de una copa de vino junto a una buena cena. Otro sello de calidad inconfundible es que los vecinos del barrio y algunos clientes los acompañan desde sus inicios. Cuando algo es bueno, ni pasa de moda ni quieres perdértelo. Y por lo que se ve, este año están de moda, han arrasado en los dos concursos gastronómicos que se han celebrado en la ciudad.

Entre sus especialidades destacan con una cómoda ventaja las delicias de pollo al oporto de entre todas. Un clásico de su cocina que se ha convertido en un imprescindible para muchos. El tartar de espárragos trigueros y jamón serrano es otro de sus platos estrella, junto al bacalao confitado a baja temperatura. Su cocina, una cocina de mercado, de barrio. Donde las carnes rojas vascas son un manjar que cuidan con mimo. Concretamente entre sus carnes se encuentra unos de los cambios venideros «con bastante probabilidad añadamos a nuestra nueva carta la ternera pajuna de la vaca autóctona de Granada», cuenta Serafín J. hijo. Apuestan por una filosofía de cocina de kilómetro cero, de producto de cercanía, para saborear la provincia en su punto óptimo en cada bocado. Sus pescados de la lonja de Motril y en esa línea van de la mano las elaboraciones de temporada incluso en sus postres. En Semana Santa, pestiños o torrijas, tras las navidades la cuajada de carnaval, etc. De su carta de postres habitual la tarta de queso que ellos mismos elaboran, el brownie casero o la crema tostada al momento son la perdición de muchos.

Con la entrada de 2018, Serafín y Mª Trinidad deciden que es el momento de retirarse y disfrutar de su merecida jubilación. Así, con el comienzo de año, Serafín Jiménez hijo tomó, de forma oficial, la batuta del negocio. Nadie mejor que él para continuar con el legado familiar al que tantos años lleva ya contribuyendo. Aúna la simpatía y buen talante requerido en la sala y heredado de su padre, con las dotes culinarias de su madre que lo han convertido en un magnífico cocinero. Aunque ahora lo veamos más en su faceta de gerente que frente a los fogones. Y es que las cosas cambian, ya no sólo es Sancho Original es que su expansión les ha llevado a abrir dos restaurantes más en la ciudad. Dos conceptos más canallas, dos hamburgueserías en las que han seguido aportando por el producto y la honestidad en cocina. En 2008, inauguraban su segundo establecimiento en la calle Portón de Tejeiro y en 2013, en el centro comercial El Serrallo. Una apuesta pensada y con los pies en la tierra, que les funciona perfectamente. Ha sido a él precisamente al que hemos visto desfilar junto a Juan Cruz, actual jefe de cocina de Sancho Original, como tercer premiado en el Concurso de Granada de Tapas y ganador absoluto en La Mejor Tapa del Mundo con su «Guilda, la granaína». Una reinterpretación basada en el tradicional pincho del País Vasco que versionan con productos de la tierra. Las anchoas del cantábrico tan típicas de la guilda, la reemplazan por el salmonete de Motril en salazón. La piparra, tan identificativa de Euskadi, se reinventa mediante unos espárragos trigueros infusionados en aceite de carbón y finalizan con una aceituna rellena manualmente con una gelé o gelatina de la espina del salmonete. Una tapa que orgullosa ostenta el galardón de « La Mejor Tapa del Mundo« de la Cámara de Comercio.