Espresso Martini
He trabajado con tierra y con fuego, con agua y con aire. Como ellos, he sido fuerte, loco, musical o leve
ALFONSO MAYA
Donde estĆ” la emoción, allĆ estĆ” el mundo. Yo estudio la felicidad. Cada dĆa, trato de responder a una pregunta: Āæpor quĆ© algunas personas son mĆ”s felices que otras? Y trato de trasladarlo al mundo de la gastronomĆa, al campo de la inteligencia lĆquida: la CoctelerĆa.
En cierto sentido, el Martini serĆa a los cócteles lo que el espresso al cafĆ©. Un sutil y pequeƱo paquete de sabor concentrado repleto de un efecto estimulante e infames objetivos. AsĆ que supongo que era inevitable que estos dos bastiones de las alteraciones psicosomĆ”ticas debiesen combinar sus poderes algĆŗn dĆa y convertirse en aliados en la lucha por una buena noche en vigilia y goces sublimes. Este particular pacto de fuerzas se firmó en los 80, cuando -asĆ lo cuenta la historia- la leyenda del bartending londinense Dick Bradsell, mientras trabajaba en el Soho Brasserie, combinó espresso y vodka para una clienta. Esta temprana versión del cóctel se llamó 'Vodka Espresso', pero como con muchos de los cócteles inventados en los 80, era cuestión de tiempo para que lo viĆ©semos servido en su icónico vaso de Martini y renombrado como el internacionalmente reconocido 'Espresso Martini'.
Algunas versiones de esta bebida que incluyen un splash de licor de cafĆ©-KahlĆŗa o TĆa MarĆa vienen siendo los 'sospechosos' mĆ”s habituales, dando como resultado una corrupción del original Espresso Martini y una posterior reiteración de la bebida conocida como el 'Estimulante FarmacĆ©utico'. PodrĆamos argumentar perfectamente y sin ningĆŗn genero de duda que no hay lugar para ninguna clase de licor en este cóctel; despuĆ©s de todo, el azĆŗcar unido al espresso que son componentes esenciales en esta mezcla conformarĆan ya de por sĆ un pseudolicor de cafĆ© en toda regla. Recuerden que estos estandartes de los licores de cafĆ© podrĆan 'funcionar' a pesar de la redundancia a efectos de sabor -cualquiera de los dos- pero si pueden, Āæpor quĆ© no hacer su propio licor de cafĆ© en casa?
Si le atrae la idea de hacer un twist de esta mezcla, intente cambiar el vodka por un tequila 100% Ôgave o por ron. Los rones de Guatemala funcionan particularmente bien: Ron Zacapa, Ron Botran. Si usamos ron deberemos dejar caer el azúcar puro de caña con sumo cuidado (levemente) para compensar el dulzor de estos rones.
Para el cafĆ©, recomendarĆamos ir tan ligero como se atreva... Un cafĆ© de Kenya con una baya muy agradable aromĆ”ticamente hablando es desde hace tiempo nuestra elección en Alexander Cocktail Club&SpeakEasy Bar.
JosƩ Ariza (La Finca) nos propone usar un extraordinario espresso elaborado con un cafƩ de origen Honduras, muy afrutado con notas de vino y uvas, y les podemos asegurar que es uno de los espressos mejor elaborados en la inmortal ciudad de Granada.
Ingredientes (1 servicio)
-3 cl espresso frĆo.
-5 cl de vodka (Alfonso Maya recomienda la cremosidad de los vodka destilados a partir de patata para este cóctel).
-1 cl de sirope de azĆŗcar elaborado en casa con un radio 2:1 azĆŗcar /agua, hervidos hasta que se disuelva el azĆŗcar.
Elaboración
AƱadiremos todos estos ingredientes a una coctelera llena de hielo y haremos un 'shake' (agitado) de unos 10 segundos aproximadamente. Verteremos en una copa enfriada de Martini.
Observaciones
La clÔsica espuma que observamos en este cóctel sobre la superficie del mismo es el resultado del dióxido de carbono del espresso formando burbujas relativamente estables que se sostienen por la combinación del azúcar y las melanoidinas (antioxidantes).
No se puede comprar la felicidad, pero sĆ beber buenos cócteles, que es casi lo mismo. Por lo menos eso es lo que podrĆa opinar nuestro cerebro. Es tremendo comprobar que nunca todo el mundo estĆ” contento... Es increĆble el hecho de que hagas lo que hagas siempre va a haber alguien preparado para criticarte. Si haces una acción solidaria, hay quien considera que otra causa lo merece mĆ”s. Si haces una acción profesional, hay quien considera que estĆ” mal planteada... Pero asĆ es el ser humano, una constante lucha entre la racionalidad y el estĆŗpido. Una lucha entre tener que plantearse dar justificaciones o simplemente prescindir para no dar importancia a esas personas que estĆ”n intentando hacerte daƱo. Porque alegrarse del mal ajeno es una de las cosas mĆ”s despreciables del ser humano. Algo cruel que sólo muestra debilidad por parte de quien lo hace. Algo en lo que, lamentablemente, el ser humano es un autĆ©ntico especialista.