
«La calidad es la clave para vivir sin la tapa»
Iván Padrones | Frankfurt ·
Con más de 30 años tras la barra, Iván Padrones es una de las caras más conocidas de la restauración granadina, amigo y punto de encuentro para profesionalesSecciones
Servicios
Destacamos
Iván Padrones | Frankfurt ·
Con más de 30 años tras la barra, Iván Padrones es una de las caras más conocidas de la restauración granadina, amigo y punto de encuentro para profesionalesTATIANA MERINO
Domingo, 19 de mayo 2019, 02:17
Con tres establecimientos abiertos y una vida dedicada a la hostelería, la bocadillería Frankfurt sigue siendo un referente en la cuidad. Es un bar para jóvenes y no tan jóvenes, donde el carisma de Iván Padrones y su familia han hecho de este negocio un lugar referente.
-¿Llegó a esta profesión por elección o por azar?
-Comencé con mi padre en este mismo negocio. Cuando tuve claro que ésta sería mi profesión me fui fuera, al final nadie es profeta en su tierra y necesitaba formarme fuera del entorno familiar. Tras estar en diferentes restaurantes, decidí emprender y monté mi propio negocio, con la mala fortuna de coincidir con los años de crisis. Surgió la oportunidad de trabajar en Poetas y allí estuve disfrutando de la profesión siete años.
-¿Cuál es su primer recuerdo en el Frankfurt?
-Mi primer día lo recuerdo bien, empecé a trabajar con mi padre el día 1 de agosto de 1991, yo tenía 15 años y cobraba 1.000 pesetas al día. Me lo gasté en ropa (recuerda entre risas).
-No era mal sueldo para la época ¿verdad?
-No, por aquel entonces vendíamos unos 500 bocadillos diarios y unos 1.500 en el fin de semana. Nos convertimos en una auténtica escuela de hostelería, muchos de los que aquí empezaron han sido después grandes profesionales como Humphrey, por ejemplo.
-¿Su mejor maestro o su referente profesional?
-Juan Valentín de Poetas Andaluces fue mi profesor, la sonrisa, el saber atender, eso me lo enseñó él.
-¿Por qué una bocadillería alemana?
-Mi padre es un enamorado de este negocio, gracias al bar que tenía frente a su facultad se enamoró de las salchichas alemanas. En aquellos años ya se veía que Pedro Antonio de Alarcón tenía movimiento, y el tirón de los estudiantes era impresionante. Por aquella época, Andalucía tenía pocas universidades y Granada presumía de lo contrario.
-¿A qué compañero de profesión admira?
-A Jorge Maroto.
-Es punto de encuentro para muchos, incluso para muchos profesionales de la hostelería ¿por qué?
-Lo primero es que los bocadillos están muy ricos, en segundo lugar creo que siempre hemos sido muy cercanos para todos, al final todos tienen aquí su rincón. A primera hora de la noche somos un bar familiar, pero el estudiante encuentra su sitio y el adolescente continúa con la costumbre de venir y los del sector es casi por tradición... Son muchos años atendiendo al público.
-¿Cuál es el bocadillo más mítico?
-El San Francisco, es un bocadillo de premio.
-¿Cómo se sobrevive sin tapa?
-Apostando por la calidad del producto, la calidad en el servicio y la limpieza del local. Parece evidente, pero todo tiene que estar muy bueno, si hay tortilla, tiene que saber a la de tu abuela... Nosotros cobramos el pincho de tortilla, pero es una delicia.
-¿Cómo ve la sala granadina?
-A nivel de restauración hay grandes profesionales y ahí esta la clave, el problema es que en los bares, especialmente los de tapa, el servicio es muy escaso.
-¿Cómo siente el intrusismo en el sector?
- Es competencia desleal.
Lugar de nacimiento: Madrid.
Año de nacimiento: 1976.
Trayectoria: Poetas Andaluces, Los Terceros, El Torreón, La Zarzamora.
Una cerveza: Alhambra especial.
Un vino blanco: Viña.
Tondonia del 91.
Un vino tinto: Sed de Can.
Cava o champagne: Champagne, Roederer.
Un generoso: Amontillado.
Un queso: Oveja y zamorano.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.