Javier Domínguez cocina con Amarga y Pica / IDEAL

Amarga y Pica de Conde de Benalúa

El aceite como ingrediente estrella de la cocina de Granada

Javier Domínguez cocinó dos recetas muy diferentes en las que el aceite de oliva virgen extra Amarga y Pica de Conde de Benalúa fue el principal protagonista

ALBERTO FLORES

Cuando hablamos de la dieta mediterránea hay un ingrediente que predomina por encima de todos los demás: el aceite de oliva virgen extra. Un producto cargado de propiedades beneficiosas que en Granada encuentra a uno de sus máximos representantes en el Amarga y Pica de Conde de Benalúa. Sin lugar a dudas uno de los aceites más especiales que se pueden degustar y que ofrece una enorme versatilidad para utilizarlo en múltiples recetas. De hecho, fue el ingrediente estrella de uno de los talleres del Congreso Granada Gourmet con Javier Domínguez, finalista del concurso de IDEAL Granajoven chef, que mostró las bondades de este auténtico oro líquido.

Para ello realizó dos elaboraciones: un refrescante gazpacho de cerezas y un plato dulce típico como el pan con chocolate y aceite. Para la primera de ellas el joven cocinero utilizó cerezas de temporada, que las deshuesó y picó junto a tomate, pepino, pimiento, vinagre, sal y aceite. Trituró y coló la mezcla hasta obtener un resultado bastante fino. También hizo un polvo de aceite Amarga y Pica mezclándolo con un poco de maltodextrina. Para el emplatado de esta primera receta puso unos dados de queso granadino, unas cuantas cerezas sin hueso, el gazpacho, un poco de polvo de Amarga y Pica y un chorro de aceite para regarlo por encima.

«Es un plato muy agradable con un producto como el aceite Amarga y Pica que hay que probar. Muchas veces salimos fuera a buscar cosas que tenemos aquí mismo en Granada pero a las que no les damos suficiente valor», comentó Javier. Tras el gazpacho, llegó el turno del postre. Un plato basado en una merienda de las de toda la vida: pan y chocolate. Comenzó realizando un cremoso de chocolate mezclando crema inglesa y chocolate de una pureza del 70%, una mezcla que reservaría durante 12 horas en frío.

Por otra parte seleccionó un buen pan y cortó un par de rebanadas con bastante miga para tostarlo en la sartén con un poco de aceite. En esta ocasión, para emplatarlo sirvió el chocolate y las rebanadas de pan, a las que añadió por encima un poco de sal en escamas y aceite Conde de Benalúa. «Buen aceite, buen chocolate y buen pan, no es necesario nada más», aseguró el cocinero, que añadió que se trata de una merienda «muy saludable» y «deliciosa» con la que evitar los típicos productos procesados.