Taller realizado en las instalaciones de Salsas Siera Nevada / Ruth callejón

Salsas Sierra Nevada

De cómo los aguacates y los mangos pueden ser picantes

Los productos más típicos de la costa tropical granadina se han convertido en los grandes aliados de las mejores salsas picantes de Europa, que curiosamente tienen un nombre tan autóctono como el de Sierra Nevada y, peculiarmente, vienen de la mano de un medio 'granaíno' y californiano

RITA M. MARÍN

Carlos Carvajal, el alma mater de Salsas Sierra Nevada, ha sido el encargado de organizar un taller-degustación en este Gourmet 2021 para mostrar algunos de sus productos más populares y conocidos, así como los grandes éxitos de la gastronomía picante, que desde el año 2013 lo ha convertido en todo un referente en este sector para el resto de Europa.

Para todos aquellos cuyo paladar en el ámbito de las salsas quedaba relegado a las típicas de la cocina tradicional, esta oportunidad se presenta como una forma única de abrir paladar y mente a un nuevo arte dentro de la cocina.

Variedades de salsas de la empresa granadina / R.C.

Con su típico acento 'guiri' de California, que el paso de los años en la ciudad de la Alhambra no ha logrado suavizar, Carvajal se mueve como pez en el agua entre sus picantes. Para él los jalapeños o el chile Chipotle son sus materias primas en el día a día. Cultivadas en su finca y manufacturadas en su cocina, de forma natural, sin conservantes.

«Se trata de un proceso muy artesanal que viene como resultado de las buenas materias primas y años de formación y dedicación al mundo de los picantes», comenta Carlos Carvajal entre los asistentes a este taller.

Pero, si hubiera que desvelar un secreto en este picante mundo, sería que la mayoría de estas salsas que viajan al resto de Europa, además del nombre de Sierra Nevada, exportan productos típicamente granadinos, en concreto de la costa tropical, como son los aguacates, chirimoyas y mangos.

Se trata de una innovación culinaria única, donde la miel, el vino blanco, la piña o el tomate de huevo de toro e incluso la mantequilla, también tienen lugar. Y todo esto lleva a productos como la Salsa Picante de Habanero o la famosa Veneno del Bueno o la Salsa Al Sur del Infierno. La mejor mezcla de dos culturas para el nacimiento de un producto que, cada vez más, ocupa un destacado lugar en nuestra gastronomía.

Además, Carvajal no solo se ha quedado en el mundo de las salsas. La apuesta por seguir descubriendo nuevos sabores lo ha llevado a conjugar otras formas para «comer» picante. Así, con productos también de la zona, como son el queso de la Alpujarra o el chorizo de ganaderos de la provincia, ha implantado unas modalidades picantes que se han revelado como auténticas delicias gourmet.

Y es que esto del picante es un mundo que va al alza. Relegado a determinadas culturas, hoy día es un producto indiscutible en todas las cocinas del mundo. Para todos los paladares y para todos los gustos. Porque Carlos Carvajal trabaja en toda la Escala Scoville, creada en 1912, y con la que se mide la gradación del picante. En la cocina de Carvajal se pueden encontrar desde los habaneros con más o menos 300.000 hasta los 2,5 millones. Un paseo que pone a prueba a los más estoicos y que se debería degustar con una buena cerveza, también de la tierra, como lo han hecho los participantes en este taller que se ha impartido en el Gourmet 2021.