El emprendedor en su plantación de estevia situada en Alhama de Granada. / IDEAL

El financiero que lo dejó todo por el campo y la estevia

Tras estudiar Finanzas y Contabilidad para trabajar en la banca, Alberto decidió volver a sus orígenes y aprovechar el terreno de su familia

ALBERTO FLORES

La estevia es una planta procedente de América del Sur, de zonas como el noreste de Argentina, Paraguay o el suroeste de Brasil, donde se la conoce como hierba dulce. De hecho, esa es su principal característica, hasta el punto de que uno de sus usos más extendidos a día de hoy es el de ejercer como sustitutivo del azúcar. Ya que al ser procesados sus extractos en laboratorio es posible conseguir un edulcorante con un insignificante efecto en la glucosa en sangre, un gran atractivo para diabéticos y personas con dietas bajas en carbohidratos.

Una planta de clima tropical que un emprendedor de Alhama de Granada, Alberto Cortés, ha conseguido adaptar a las condiciones climáticas de la provincia con el objetivo de aumentar la popularidad de la estevia y que cada vez sean más las personas que conocen sus beneficios. Algo que está consiguiendo tras varios años de duro trabajo y numerosas pruebas e investigaciones. «Quiero que nuestros productos estén en supermercados y restaurantes, que más personas los conozcan y seguir creciendo poco a poco», cuenta Alberto sobre sus planes de futuro. Unos objetivos que hace poco más de dos años le hubieran parecido completamente imposibles de conseguir.

Alberto Cortés es un alhameño de 30 años de edad que estudió el Grado Superior de Administración y Finanzas y luego continuó su formación con el Grado de Finanzas y Contabilidad en la UGR. Su familia ha trabajado prácticamente toda la vida en el campo y tenían tierras en las que cultivar. Sin embargo, el buscaba un camino diferente, atraído por la bolsa, la compra de acciones y las inversiones. «El trabajo del campo suele ser poco agradecido. Muchas horas de trabajo e incertidumbre sin una gran recompensan por el esfuerzo que se realiza», esgrime como motivos por los que buscaba otras vías para su futuro. Sin embargo, tras varios meses trabajando en la banca se dio cuenta de que aquello no le terminaba de convencer. Muchas horas frente al ordenador y sin contacto con la gente, lo que le hizo comprender que realmente lo que le gustaba era el campo y la naturaleza.

Un camino difícil

Empezó a investigar que opciones tenía y como podría hacer algo que guardase relación con el campo pero que, a la vez, le permitiera ser dueño de su propio negocio. Y ahí fue cuando la estevia entró en acción. «Veía una oportunidad de sacar provecho a la tierra de mi familia con esta planta y no me lo pensé demasiado». Pero al poco de comenzar se llevo un duro revés: la venta de estevia estaba prohibida en Europa. Comenzó a dejar de lado la plantación y buscar otras vías para ganarse la vida. Sin embargo, al volver meses después a su terreno se encontró con la sorpresa de que la planta, pese a ser tropical y no estar habituada a la altura y clima de alta montaña, seguía viva y se había adaptado por completo a Granada. «Era algo que no me esperaba pero no sabía si serviría para algo». Las buenas noticias no pararían ahí, ya que en julio de 2017 por fin se permitiría su venta para el consumo humano en Europa. «La familia me decía que llevaba dos años haciendo el tonto pero empecé a vender a una empresa parte de la producción y ahí comenzó todo». Con la idea de buscar productos en los que sustituir el azúcar por la estevia, Alberto decidió visitar una destilería y de ahí nació Ginevia, la primera ginebra del mundo sin azúcar destilada con hojas de estevia. Su primer gran éxito que le serviría para dar a conocer este planta. «Si se lo explicaba a la gente todos podría conocer el poder que tiene y podría buscar introducirla también en la alimentación». De este modo unió la parte de agricultura, con la que cultiva 20.000 plantas al año, con la transformación de la materia prima para darle una aplicación.

«Desde entonces la idea es hacer agricultura y llevarla a la alimentación porque todo lo que tenga azúcar se puede sustituir por estevia». Prueba de ello son su crema de chocolate o las emulsiones de ginebra de estevia con aceite de oliva, entre muchos otros productos que planea lanzar pronto al mercado. «Ese es el camino, seguir creciendo y ampliar nuestros horizontes».

Steviados y Ginevia, sus dos empresas

Pese a que sus inicios fueron duros y tuvo que lidiar con la prohibición de venta de estevia a nivel Europeo, Alberto ha conseguido hacer funcionar a pleno rendimiento sus dos empresas dedicadas a la estevia:Steviados y Ginevia. La primera dedicada a la agricultura con su plantación y la segunda con la que transforma la materia prima para darle aplicación en la alimentación.