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El sumiller David Rodríguez en una taberna de Úbeda junto a una botella de vino. Ideal
El arqueólogo de Granada que ahora triunfa como sumiller
Con Nombre Propio | David Rodríguez

El arqueólogo de Granada que ahora triunfa como sumiller

Tras dedicarse profesionalmente a la arqueología, la docencia y el urbanismo, David Rodríguez decidió dar un cambio a su vida

Alberto Flores

Granada

Viernes, 14 de abril 2023, 00:32

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David Rodríguez es, ante todo, un auténtico enamorado del vino. Sin embargo, pese a ello, nunca pensó que su vida acabaría tan ligada a esta bebida, al menos no a nivel profesional. Tras licenciarse en Historia del Arte trabajó principalmente en tres ámbitos: la arqueología, la docencia y el urbanismo. Tres pilares de su trabajo que se verían fuertemente golpeados por la crisis del ladrillo y que le harían cambiar drásticamente su vida a partir de 2010. Aunque lo cierto es que su relación con el vino se inició bastante antes.

«Recuerdo una comida con mi padre en la que me invitó a comer cuando era joven y nos bebimos un Gran Coronas y un Vega Sicilia. Ese fue mi bautismo», recuerda entre risas David, que en el año 1993 decidió formarse a través de un curso de sumiller y técnico enólogo en Hamburgo (Alemania), donde se había marchado a trabajar. Un curso que realizo «por gusto» y, sobre todo, para aprender a hablar alemán de una manera formal. «Lo vi como algo atractivo, aunque no pensé que me fuera a dedicar al mundo del vino».

Casi dos décadas después, en 2010, la crisis afectó a su trabajo de arqueólogo y se vio obligado a buscar una alternativa. «Me pregunté qué cosa sabía hacer que no tuviera relación con la construcción y pensé en el vino». Fue ahí cuando su vida dio un giro radical e inesperado para abrazarse al vino como nunca antes había hecho. Primero trabajando como sumiller en Casa Fernando, un restaurante de San Pedro de Alcántara (Málaga). Y más tarde trabajando para una importadora de vinos alemanes en Girona.

Y, como les sucede a muchos de los que se marchan de Granada, llegó un momento en el que el cuerpo le pedía volver a su ciudad natal. «Pude volver y trabajar en una bodega de Granada, en la Contraviesa, y después tuve una distribuidora con un socio». Tras un gran frenazo a causa de la pandemia llegó a Sorbito a sorbito, la distribuidora de vino en la que trabaja en la actualidad como director comercial. «La parte central de mi trabajo es la comercialización, aunque el asesoramiento y la formación al cliente es muy importante porque mi trabajo es mostrar al hostelero las características de cada vino», una labor que va mucho más allá de la venta.

El mundo del vino cada día es más rico, pero por contra su consumo en España cada vez es menor. «La gente cada vez bebe menos vino pero dentro de los consumidores habituales el nivel de conocimiento está aumentando mucho, lo que hace que haya una mayor demanda de vinos nuevos y de más información». De hecho, considera que el problema de la bajada de consumo solo afecta a los vinos más económicos y de baja calidad, ya que si se trata de un vino con personalidad, «que exprese del lugar de donde viene», el mercado lo premiará «rápidamente».

En lo relativo a la figura del sumiller en el mundo de la hostelería y la restauración, David reconoce que todavía queda mucho por hacer a pesar de que se han dado «pasos importantes» en Granada. «Hace algunos años se reactivó la Asociación de Sumilleres de Granada, de la que formo parte, y el hecho de que tengamos casi 50 asociados es prueba de la buena salud que tiene la profesión en la provincia en la actualidad». Algo que propicia que haya un ambiente «mucho más interesante» en el mundo del vino en Granada que hace algún tiempo.

«El vino es una bebida que hay que beberla con atención, siendo conscientes de lo que estamos haciendo. Muchas veces lo bebemos sin pensar, como si fuera un refresco, y eso es un error», señala David. De hecho, esta es una de las principales funciones de los sumilleres, la de hacer que la experiencia de degustar un vino sea mucho más profunda. «Al final es como disfrutar de una obra de arte. Si conoces su contexto, el autor y todo lo que le da sentido podrás tener una experiencia mucho más completa».

Para finalizar, reconoce que en la actualidad no se imagina su vida sin el vino: «Si caes en las manos del vino ya no hay marcha atrás porque te atrapa». Además, confiesa que se encuentra muy feliz haciendo lo que hace. «Para mi es muy importante divertirme en el día a día y poder trabajar con tantos vinos diferentes es muy enriquecedor, una experiencia muy satisfactoria».

El potencial de los vinos de Granada

Para David Rodríguez en Granada hay vinos de gran calidad, aunque reconoce que en líneas generales «tienen algunos problemas». «Los vinos de aquí siguen siendo muy desconocidos fuera de Granada y tampoco son demasiado valorados por los granadinos», detalla el sumiller. De hecho, pone un claro ejemplo sobre esto último: «Si cada granadino bebiera dos botellas de vino de Granada al año, no habría vino de Granada suficiente para vender. Eso te da una idea de la debilidad que hay en el mercado».

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