El profesor Francisco Lamas degusta típicos caracoles. p. a.
Destinos con sabor

El arte de saber comer caracoles, que todo tiene su técnica

Pablo Amate

Viernes, 30 de enero 2026, 00:01

Bien saben los que consumen estos moluscos gasterópodos que tiene su técnica. Casi un ritual. Hay que tener cuidado, pues en tabernas y sitios de ... confianza se cogen con los dedos. Siendo habitual quemarse. Existen unas pinzas que atrapan al caracol, para no mancharse ni pelarse los dedos. Olvídese de pedirlas en nuestra hostelería y tascas castizas: por aquí se comen con los dedos.

Publicidad

Ganaderías de caracoles

La helicicultura (cría de caracoles) vino bien, evitándose capturar ejemplares por los campos húmedos, que podían haber comido productos perjudiciales. Hoy día, para comodidad y seguridad de todos, los caracoles son de criaderos. Plato de gusto, no solo rural. En muchas comunidades autónomas y en otros muchos países disfrutan de este molusco en aperitivos, arroces, asados a la parrilla o con las salsas más peculiares. Los caracoles de tierra han sido consumidos por los seres humanos hace miles de años. Bajos en grasa, altos en agua y proteínas, pueden prepararse de varias formas. Lo malo es el 'mojeteo'. Su consumo no es común en zonas de América. En Europa se consideran manjares. Según el historiador griego Plinio el Viejo, la helicicultura era practicada en la finca de un hombre, llamado Lluvias Chirpines, situada en una zona de lo que hoy es Italia, en 50 d. C. Sin embargo, los caracoles ya se consumían desde épocas prehistóricas, según descubrimientos de conchas presuntamente asadas. Los romanos tienen una antigua historia de consumo de caracoles. Según Plinio el Viejo, Lluvias Chirpines alimentaba a sus caracoles con vino y carne, lo que da una idea de lo importantes que eran.

Escargots franceses

Son 'plato nacional galo'. Se come, sobre todo, el caracol romano o el de jardín. Los Escargots à la Bourguignonne o au beurre d'ail. En Francia triunfan con los Escargots de Bourgogne (grandes), si bien puede hacerse con caracoles pequeños. En Lérida se elaboran a la llauna (lata, o bandeja de horno), exquisitos. Hay muchas más recetas; caracoles a la granadina en salsa de almendras, a la mallorquina y caracoles con salsa alioli. Hay una receta, 'a la madrileña'. Internacionalmente, pruebe la Sopa de caracoles: Ghoulal, caracoles a la portuguesa. Los lusitanos consumen 4 toneladas al año de caracoles. Hasta en China, que los hacen con jengibre

Plaza Aliatar, epicentro

El epicentro 'caracolar' granadino está en esta plaza albaycinera: Casa Pañero, el más antiguo. Bar Aliatar, el más popular. Y para mí la mejor relación precio/calidad está en El Horno de Paquito. Y en el Hotel Casablanca, Almuñécar, el clásico es Emiliano. Disfruten.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Accede a todos los contenidos el primer mes por 0,99 €

Publicidad