Terraza del hotel Alhambra Palace. / IDEAL

Destinos con sabor

De azoteas y terrazas

PABLO AMATE

Con tantas 'modernuras' se nos olvida que el español, como idioma, es mucho más rico que el inglés. Nuestro vocabulario, unido al hispanoamericano, roza el infinito. No entiendo por ello a 'los artistas' que ponen apelaciones británicas a estos espacios de vistas y desahogo. Son azoteas o terrados. Hubo un tiempo en que esos espacios solo se utilizaban para tender la ropa y dejar chismes. Hoy son codiciados objetos del deseo.

La culpa fue de la covid

No la tuvo el chachachá. El encierro obligado durante la pandemia las revalorizó. Madrid es gran ejemplo. No hay buen hotel que se precie que no disponga de su azotea. A veces, hasta con piscina. Yo disfruto de muchas de ellas. Las hay con restaurante y servicio de copas al anochecer. Destacar la del edificio de la plaza de España. Sus vistas son espectaculares. Original la que cuenta con uno de los mayores jardines naturales en vertical, sito en la Cuesta de Santo Domingo, Gran Vía o de Latina.

Evanescentes azoteas

La gran mayoría de estos espacios lúdicos se esfuman con la llegada de los fríos. Salvo las acristaladas, adecuadas a nuevas normas de seguridad. Permiten gozar a pesar del frío exterior. Las hay que por su disposición solo pueden tener bebidas. Ni condumios ni piscina. Y ruido el justo, pues dan pared con pared con vecinos y/o huéspedes. En San Jerónimo, Recogidas, en el Albaycín.

A beber... ¡tiempo!

Se equivocan los bribones que quieren cronometrar cuánto y cuántos podemos estar sentados en sus mesas. Supongo que también se aplicará a los parroquianos de barra. No sería justo que uno en el mostrador pueda estar con un 'vinico' sin tapa incluida, según el alcalde de Granada. El de la barra que se joda de pie. Por triste y 'tieso' (sin amigos y sin dinero). Imagino que cada mesa tendrá un cronómetro y una alarma.

Cafés y baretos

Cierto que 'El Suizo', pienso que se vendió por culpa nuestra. Jóvenes apalancados en su interior y exterior, con el buen tiempo. A pesar del alto precio de sus consumiciones. Otros 'refugios' eran la Bodega 3M, las Muñoz, cafetería Sacromonte, Espadafor, con La Cueva y sus cantares. La Sabanilla, sede de contubernios políticos, como Natalio. de solera filosófica. El 'hippy' Bimbela, etc. Omito los bares de las facultades y decenas de locales. El frío granadino lo compele.

Mi Alhambra Palace

Sí. Aunque no es mío, ha sido y es 'mi casa' en muchas ocasiones y efemérides placenteras. Soy de los pocos granadinos que hasta ha dormido en sus suites. ¡Pagando, eh! Y si ponen 'cronómetro' en su terraza, prometo cumplir lo que haga falta. Además hay tapas. Cuídense.