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Costilla de cerdo San Pascual de José Miguel Magín, de Qubba Gastrobar, en el hotel Saray. j. l.
Bares de Granada para llevar a quien viene de fuera
Gastrobitácora

Bares de Granada para llevar a quien viene de fuera

Cuando nos visita gente de fuera, me gusta llevarla a comer a sitios con alma, historia y vida, establecimientos como Chikito, el Gran Café Bib-Rambla, Casa Juanillo o Qubba

Jesús Lens

Granada

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Viernes, 17 de noviembre 2023, 00:14

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La semana pasada me la tiré entera en la calle. Cuando organizas un festival como Granada Noir sabes que apenas pisarás tu casa para ducharte, dormir y poco más. Esos días, el único electrodoméstico que usas es la cafetera que, eso sí, debe estar en perfecto estado de revista, que le vas a dar caña de la buena.

Desde hace unos años, establecemos nuestro cuartel general en el Hotel Saray. Acogen a nuestro autores con todo el cariño y José Miguel Magín les conquista también por el estómago. Este año, la reina de la fiesta fue la ensaladilla rusa con la que el chef alpujarreño ha ganado el certamen Saborea sin prisa de Cervezas Alhambra. ¡Qué maravilla de ensaladilla! Y perdonen el pareado. Pero es que está buenísima.

Eso sí: siempre que como en Qubba, el gastrobar del hotel, tengo que probar la costilla de cerdo San Pascual, un platazo que, no por casualidad, también salió de la fértil imaginación cocineril de Magín con ocasión del consolidado concurso gastronómico. Lo llevó a Madrid Fusión y dejó un inmejorable sabor de boca en la concurrencia. Si pasan por allí, pruébenlo. Ya verán, ya… Y pidan también el carpaccio de vaca pajuna, para apoyar los mejores productos de la tierra.

Otro establecimiento al que me gusta llevar a escritores de visita en Granada: el Chikito. Por sus resonancias literarias desde los tiempos de la tertulia de El Rinconcillo, por supuesto. Por la escultura de Lorca sentado a la mesa en una esquina del comedor, también. Pero el argumento definitivo fue su propuesta de cuchareo para aquellos días de frío incipiente. Era martes, tenían cazuela de fideos con pescado y aún les quedaba su soberbio potaje de castañas del lunes, uno de esos platos que atesoran todo el sabor del otoño. Adoro ese potaje y les recomiendo que estén atentos a las redes sociales del mítico establecimiento para ir en su busca y captura cuando se tercie.

Al salir de la Chumbera, que estuvimos disfrutando allí del mágico y evocador concierto de la Banda Municipal de Música, nos fuimos a Casa Juanillo, otro clásico de la Granada gastronómica más castiza. Estábamos enfervorizados y, entre tercio y tercio, mirando a la Alhambra, pedimos la siempre imprescindible tortilla del Sacromonte, con sus sesos, pimiento y casquería, no en vano, el concierto repasó películas en las que las perturbaciones mentales tenían todo el protagonismo. Ya saben ustedes que no puedes decir que has estado en Granada si no has probado esa tortilla, con tanta enjundia como malafollá.

También me gusta llevar a la gente a un establecimiento centenario como el Gran Café Bib-Rambla. Su interior es una cápsula de tiempo detenido y una mesa en su terraza vale su peso en oro. Todo lo que ponen allí está de lujo, pero si tuviera que destacar un solo plato, me quedaría con el tajine de cordero. Pocos bocados con más resonancias histórico-viajeras. Una carne suave y tierna que, acompañada de cuscús, es una pura delicia. Para otro día me dejo lo que pasó en La Brujidera, que Luis Alberto Montes sacó unos vinazos descomunales que... lo dicho. Otro día.

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