Nani Castañeda se explaya sobre la vinculación entre música y gastronomía. / RAMÓN L. PÉREZ

Una Alhambra con | Nani Castañeda, músico

«Sin bares y pubs, Niños Mutantes no existirían»

Desde su doble faceta como músico y gestor cultural,Nani Castañeda nos habla de la importancia creciente de la gastronomía en diferentes campos

JESÚS LENS Granada

Cuando me dijo de vernos en Restaurante Andaluces, les confieso que el corazón me dio un vuelco. Es uno de los establecimientos granadinos que forma parte de mi educación sentimental. Y profesional. Situado en Solarillo de Gracia, frente al fantasma de lo que fueron los Multicines Centro, en su barra se hablaba horas y horas tanto de cine como de Derecho, pleitos, demandas y recursos. Hacía tiempo que no iba. También lo hacía que no quedaba con Nani Castañeda, batería de Niños Mutantes, gestor cultural y culillo de mal asiento, siempre con varios proyectos entre manos.

–¿Por qué ha elegido este lugar?

–Porque llevo viniendo toda la vida y, además, ahora vivimos aquí al lado. Nos fascinan tanto la calidad del producto como el personal. La carne, los mariscos... su buen hacer es brutal. Además, la cocinera es autodidacta. Empezó porque un día se quedaron sin cocinero y ahí lleva 25 años, haciendo cocina casera, pero con un toque de restaurante bueno.

–Estos días ha estado con José Sacristán, que actuaba en Atarfe. ¿Qué tal?

–¡La perfección! Todo el mundo llorando al terminar, con la boca abierta.

–¿A dónde le ha llevado?

–Se ha quedado en el hotel Meliá de Ganivet y es fiel a Las Titas siempre que viene a Granada.

–Con su productora, Unomolar, está volcado en la gestión cultural. ¿De dónde viene ese nombre tan curioso?

–De la química pura. ¿No te acuerdas de la molaridad? (Ejem). Mi socio Dani y yo, después de sesudos análisis y de mucha experimentación de campo, llegamos a la conclusión, jamás rebatida, de que 1 molar es la densidad del cubata de whisky con cocacola perfecto. Nos marcamos un 'sujétame un cubata' de libro. (Risas).

–Lo próximo que tiene entre manos es Distrito Sonoro, con Cervezas Alhambra...

–Sí. Y este año, además de llevar la música de forma gratuita a calles y plazas de Granada, incluimos cuatro conciertos con una indiscutible dimensión gastronómica en restaurantes panorámicos: Mirador de Aixa, Balcón de San Nicolás, Las Tomasas y Carmen de San Miguel, que preparará un menú especial.

–¿Y que me puede avanzar de GastroRock?

–Se hará otra vez este año, el 21 de abril, llevando a una importante sala madrileña la mejor música de Granada y una excelente representación de su gastronomía más joven y pujante.

–Con Granada Ciudad delRock, usted tuvo especial mimo en la inclusión de locales esenciales en la escena musical...

–Es que sin bares y pubs, Niños Mutantes no existiríamos. Nuestra cultura musical se forjó entre Ruido Rosa, Factoría, Peatón y Planta Baja. Lo que no aprendías en el instituto, lo aprendías allí, de ocho de la tarde a cinco de la mañana. ¡Un saber enciclopédico! Por allí estaban nuestros ídolos, Lagartija Nick y 091. Eran un espejo en el que mirarnos. Queríamos ser como ellos. Sus conciertos eran una locura. Tener esos referentes fue esencial.

–¿Qué tal va la grabación del nuevo disco?

–Muy bien. En el prodigioso estudio de Albuñuelas. Nos encerramos en períodos cuatro o cinco días para grabar tres canciones cada vez. Alguna vez hemos grabado el disco del tirón, un mes seguido concentrados, pero es muy exigente y acabamos agotados. Siempre contratamos el servicio de cocina que brinda el estudio que es excelente. Cocina sana, casera y natural.

–¿Y la fiesta que se les presume?

–Por las noches, al acabar la sesión de grabación. (Risas).

–¿Son de buen comer cuando están en la carretera?

–¡Somos los Niños Mutantes Ultragastronómicos! Hemos hecho el camino más largo posible entre Granada y Bilbao para buscar los mejores sitios donde comer. (Risas). Y no hay viaje a Levante sin parada en Aldea Quemada.

–Y ahora, una nueva experiencia vital, que se va a Camerún...

–Sí. Mi mujer, Pepa Benítez, es responsable del proyecto de cooperación internacional de la UE. Ya hemos vivido en Níger y Malí y su gastronomía es fascinante, con influencias asiáticas, buenas carnes y unas verduras extraordinarias. Sabores primarios.

Menú degustación

  • Un ingrediente La pasta italiana

  • Un plato de la infancia Estofado de picadillo

  • Una tapa para abrir boca El arroz de Los Andaluces

  • Una cocina internacional La africana

  • Dulce favorito Brownie de chocolate