Los fideos Japón–Granada, Street Food mestiza en Bheaven.

Gastrobitácora

Bheaven, cuando el límite es el cielo

Estas semanas son promiscuas y, sin comerlo ni beberlo, te encuentras en una terraza con una cerveza en la mano. Este año, la del hotel Barceló Carmen se ha convertido en mi favorita

JESÚS LENS Granada

El pasado lunes eché la cuenta y resultó que llevaba diez días seguidos saliendo a 'tomar algo'. Una noche fue una cata de vinos en La Taberna de Kafka. Otra, unas cervezas en El Santo, charlando con DJ Toner. Y la previa al concierto de Manu Chao, tomando una hamburguesa, no me fuera a dar una lipotimia. O a mediodía, que te echas una birra al coleto para empujar un espeto de sardinas en El Farillo de Calahonda o te enredas hablando de las puertas de la Alhambra en la terraza del Parador de Granada, como les cuento hoy. ¡Hasta unos callos me tomé en Taberna Belmonte, aunque caían más de 40 grados fuera!

También disfrutamos de una cena más formal, larga y bien despachada, en Portal el Bajo i de Ismael Delgado, pero eso se lo cuento en septiembre, que está ya de vacaciones.

Me gusta esa sensación de laxitud veraniega en la que nos mostramos facilones y las terrazas son nuestro hábitat natural. Las terrazas a pie de calle o las aéreas. En ese sentido, mi gran apuesta del año ha sido el Bheaven del hotel Barceló Carmen. Subí una tarde a tomar un cóctel y me gustó tanto que cité allí a Pablo Aguilar para nuestra charla al calor de una Alhambra bien fría. Y otra noche fui a cenar, largo y tendido, encontrando una propuesta gastronómica a la altura de las vistas y del entorno.

Comenzamos con un salmorejo de tomates asados, pan de gambas y mejillones de roca en escabeche que termina de emplatarse sobre la mesa. Nuestra Costa Tropical ahí enterita. Los fideos Japón–Granada con albóndigas de ibérico, shitake y salsa agridulce son muy juguetones, una versión de la Street Food más viajera que fusiona culturas culinarias solo aparentemente muy distantes entre sí. Terminé rebañando, así como el que no quiere la cosa.

El pescado, superlativo: dos caras de rodaballo al carbón, baba ganoush de berenjena y bolitas de falafel. Otra vez la conexión con gastronomías del más allá que se disfrutan tanto, tantísimo, en el más acá. Y la carne, tacos de cochinita pibil con pico de gallo tropical y crema de aguacate acompañado de nachos. Ojo a este plato de origen mexicano, que se está poniendo muy de moda. Volveremos sobre él convenientemente.