Una Alhambra con David Peña Checa, propietario del mítico Bar Aliatar
Los bocatas del Aliatar: histórica fast food granaína
El pionero de la comida rápida en Granada, el Aliatar, se apresta a celebrar su 80 aniversario en 2027
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Granada
Quedamos en el primero y original. El Aliatar de toda la vida, junto a la Plaza BibRambla, en pleno centro histórico. Además de a David, ... nos encontramos a su hermana Pilar, aunque ese día no le toca abrir. Es lo bueno de los negocios familiares. Se lo digo en petit comité y ambos sonríen con orgullo: no puedes decir que eres de Graná si no te has comido alguna vez un bocadillo del Aliatar, el del centro o de cualquiera de los otros locales, que la calidad es excelsa en todos y los sabores, siempre los mismos. Y ahí radica parte del éxito de Aliatar. A destacar la importancia que se concede al pan, para que haya ganas de repetir, en el mismo momento o más adelante. Un miércoles a las 11 am, ya hay una notable concurrencia y los bocadillos no dejan de salir de cocina. De hecho, cada vez que el camarero canta una comanda, la clientela se va sumando al carro. Hay fenómenos en internet mucho menos virales que éste. Y es que sean pequeños, medianos o grandes, pedir solo un bocata sabe a poco. Que el arte gastronómico entre dos trozos de pan hay que saberlo cultivar. Y en Aliatar son maestros, por la experiencia acumulada y por la desbordante creatividad de su personal.
–¿Cuántos Aliatares hay en Granada ahora mismo?
–Hay tres: Aliatar Centro, Aliatar San Antón y Aliatar Caleta.
–¿Sigue siendo éste especial?
–¡Y tanto! De hecho, ya estamos preparando el 80 aniversario para el año que viene, que abrió nada menos que en 1947.
–¿Cuántos bocatas pueden despachar a la semana entre los distintos locales?
–Unos 400.
–En verano, ¿cuál es el bocadillo más pedido?
–No hay una diferencia notable entre estaciones. El perrito gana en las 4 estaciones. Eso sí, en verano se despachan más quintillos de cerveza, siempre Alhambra, y menos vino. Ahí sí se notan los efectos del calor en Granada.
–¿Su favorito, o es una pregunta demasiado comprometida, como la de si quieres más a mamá o a papá?
–Es rotativo. Me gustan casi todos. Cuando me canso de uno, paso al siguiente de la lista.
–¿Cuántas variedades de bocatas tienen en carta?
–Más de 40.
–¿El secreto está en el pan, además de en el relleno?
–Por supuesto. Tiene que ser un pan liviano. Que no canse.
–Imagino que tendrá parroquianos fieles...
–Clientes que llevan 70 años o más con nosotros son más que fieles. Además, traen a su familia y también se convierten en amigos para siempre.
–¿Y turistas y viajeros?
–Muchísimos. Los más tempraneros, los asiáticos.
–¿Sigue siendo un negocio familiar?
–Sí. Ya trabaja mi sobrino, por ejemplo, que es bisnieto de Salvador, el fundador.
–¿Planes de expansión?
–Más adelante, quizá. Lo iremos viendo.
–¿Hay algo que no se pueda convertir en bocadillo?
–Por ahora, el bocata de paella no es prioritario, pero ya veremos el año que viene, cuando celebremos el 80 aniversario. Seguro que a algún 'flipao' se le ocurre algo.
–Afamados cocineros de Granada acudieron a su convocatoria para 'inventar un bocadillo para el Aliatar'. Ganó Pablo Sánchez, de El Gallo de Nívar ¿Fue bonita la experiencia?
–Muy bonita, sí, aunque también acudieron clientes no tan afamados que nos sorprendieron.