Paco Pomet habla en Humo. El origen de la relación entre la pintura y los motivos gastronómicos. / ramón l. pérez

Una Alhambra con | Paco Pomet, pintor

«El buen tapeo es una forma sabia de comer»

Paco Pomet defiende el producto de calidad y comer con mesura y sentido común. Nos habla de bodegones que le gustan, la pasta italiana y los tomates de la Vega

JESÚS LENS Granada

Quedamos en Humo El Origen. Es una noche fría y al quitarse abrigo y gorro, aparece un Paco Pomet envidiablemente delgado. Por ahí comenzamos la charla, que nos conocemos desde críos, cuando ambos éramos vecinos... y gorditos.

–¿Nos cuenta el secreto para estar tan delgado, ahora que ha terminado la Navidad?

–¡No hincharse de comer! (Risas). Lo aprendí en Italia, cuando estaba becado en la Academia de España en Roma, donde había unos menús estupendos. Me daba unas enormes 'panzás' de comer. Tuve una crisis de acidez. Me convertí en un ser dragoniano: echaba fuego por la boca, literalmente hablando. Aprendí que no puedes estar echándole comida al estómago todo el día. Que es bueno espaciar. Después descubrí que tenía hernia de hiato y me operé.

–¿Y todo bien?

–Todo bien. Pero cuido mi alimentación y no me como tres platos fuertes de una sentada, por ejemplo. Así disfruto más.

–¿Se aficionó a la pasta en Italia?

–¡Sí! A mis hijos les encanta. Y también el ramen japonés. Me gustan las pastas sencillas, con aceite y ajo, por ejemplo. La clave está en utilizar pasta fresca y los mejores ingredientes, como el queso parmesano, el tomate natural o la albahaca fresca. Me encanta la carbonara, pero la de verdad, que no lleva nata. Ese huevo estrellado al final, para que esté bien equilibrado. Y la pimienta negra recién molida... ¡que suene el pimentero!

–¿Más platos italianos? ¿Pizza?

–Unos buenos rigatoni con queso ricotta son insuperables. O la pasta con queso, almejas y gambas. Pizza hacemos a veces en casa, con la masa fina y mozzarella de búfala, pero nos falta un buen horno.

–¿Y qué tal la cocina española?

–En realidad son semejantes. En el día a día no hago muchas filigranas. Me gustan los platos tradicionales: cocidos, lentejas, habichuelas y, en verano, salmorejos y gazpachos. Como tengo familia valenciana, espero aprender a hacer buenas paellas, masterizarme.

–¿Qué tal es la Vega, gastronómicamente hablando?

–Los productos recién cogidos de la huerta son insuperables. Mis hijos ayudan a su abuelo y el sabor del tomate negro, el huevo de toro, es toda una constelación. O los pimientos. Mi suegra hace los mejores gazpachos y ensaladas del mundo.

–¿Qué recuerdos guarda de sus veranos en Calahonda?

–Como mi padre es buen pescador, solía traer lubinas, doradas, pargos y herreras a casa y disfrutábamos del pescado al horno o ahumado, que tan bueno está. Entonces iba a la zona del Farillo, que se abre bien al mar. Y usa señuelo artificial, que le gusta tunear sus cucharillas, aunque con cebo natural se pesque más. Es un reto para él. Además, íbamos al Embarcadero, el Ancla y el Conjuro.

–¿Alguna otra receta familiar?

–Mi madre hace muy bien las carnes, sobre todo el rabo de toro.

–¿Echa de menos los cafés de La Finca, en la Azucarera del Genil donde tiene su estudio?

–¡Sí! Allí tuvieron su tostadero un tiempo y el café es un gran elemento para socializar.

–¿Y qué tal los bares y la vida artística granadina?

–Otro gran elemento socializador. Sobre todo en los 90, en el entorno de la galería Sandunga, que había mucho ambiente. Ahora hay que quedar y aprovechar las inauguraciones de Condes de Gabia o Centro José Guerrero para verse e ir de tapeo por los bares que quedan cerca.

–¿Le gusta tapear?

–Sí, aunque con mesura, por la parte que comentábamos al principio. El buen tapeo es una forma sabia de comer. Me gustan los sitios agradables que aportan algo especial y distinto y en Granada hay mucho donde elegir.

–La comida no está muy presente en su obra. ¿Le interesa?

–La uso en algunos cuadros por el poder de evocación que tiene y su capacidad simbólica. Me sirve para jugar con conceptos que creemos asumidos y quizá no lo están. Échale un vistazo a mi 'Ménage à trois' en Internet y comentamos.

–¿Le gustan los bodegones?

–Te diría que no particularmente, pero luego veo la obra de Morandi, que tiene una presencia física irrefutable; o el surrealismo de Soutine, y me tengo que callar. (Risas). En paisajes, retratos y bodegones, la relación de la pintura con la realidad es increíble.

Menú degustación

  • Un ingrediente Pimienta negra recién molida

  • Un sitio para celebrar Villa Oniria

  • Una tapa para abrir boca Requeté

  • Una cocina internacional Italiana y japonesa

  • Dulce favorito New York Cheesecake