La familia unida que hace un hogar de Patio Braserito: Santiago Ruiz, Ana Navarro, Francisco Ruiz y Francisco Javier Ruiz. / RAMÓN L. PÉREZ

Premios gastroturísticos | Patio Braserito

Calidad y autenticidad en un bar de toda la vida

Elegido como Mejor Bar de Vinos, Patio Braserito es un establecimiento que cuida el producto de temporada y en cuyo interior convive una clientela muy variada, de casa y de fuera

JESÚS LENS Granada

Es una de las tabernas de Granada de toda la vida en la que da gusto comer en su barra, comedor o en las mesas de su terraza.

Patio Braserito es una referencia por su buen hacer y el cariño, la simpatía y la amabilidad de su personal, siempre con una sonrisa en el rostro. Dejarse aconsejar es acierto seguro. Muy animada todos los días de la semana, la barra de Patio Braserito es imprescindible para los amantes del buen tapeo, sea con cerveza, refrescos o vinos para copeo, con referencias variadas de las bodegas granadinas.

En su propuesta gastronómica destaca una amplia variedad de verduras, con el tomate como estrella. Muchas de ellas son de cosecha propia, del huerto familiar. Cuando las verduras están de temporada, los fuera de carta de Patio Braserito permiten disfrutarlas con fruición y entregarse a menús temáticos, un deleite para los buenos aficionados.

Este año, por ejemplo, en la temporada de alcachofas, además de las fijas en carta, se han podido disfrutar de mil una maneras diferentes, originales y siempre exquisitas.

La selección de pescados y carnes, igualmente excelente, permite gozar de la tradicional cocina de taberna, en un perfecto maridaje con vinos y cervezas. Carnes para compartir, una de las características esenciales de esa forma comunitaria de comprender la gastronomía.

Si hay un plato que caracteriza a Patio Braserito son sus míticos huevos rotos, tantas veces imitados, pero jamás superados. Una declaración de principios, hasta el punto de que uno no puede decir que es de Granada si no los ha probado. Los huevos rotos con pimientos y foie, por ejemplo, son toda una revolución.

De un tiempo a esta parte, el establecimiento ha comenzado a organizar catas de vinos de diferentes bodegas. Maridajes en los que descubrir nuevos vinos y combinarlos con las mejores viandas.

En Patio Braserito, que originalmente estuvo en el Campo del Príncipe y cuyo nombre evoca al calor del hogar y al cariño de la familia unida, el cliente se encuentra como en casa. Que la imagen dibujada de Paco, su alma máter, esté impresa en las servilletas; genera confianza. Que Ana, su mujer, haya estado 30 años en los fogones, también. Braserito es sinónimo de calidez, concordia, unión y felicidad.

Dividido en varios espacios, la calidez en la decoración y el buen ambiente presiden un interior vestido con buenas maderas y grandes cajas de verduras bien expuestas a la vista, para reivindicar el producto de temporada y de las vegas de Granada. También hay cuadros elegantes, clásicos, y fotografías con el retrato de algunos de los clientes de referencia de la casa. Todo ello contribuye a esa sensación de familiaridad de la que hablábamos antes.

Porque Patio Braserito es un establecimiento con alma y con historia, con chispa, pedigrí y mucha personalidad.

En su interior, la clientela de siempre y los granadinos de pura cepa se dan la mano con los viajeros curiosos que vienen de fuera y quieren conocer el alma tabernaria de la Granada real y auténtica.

La mezcla de generaciones es otra de las características de Patio Braserito. Sus precios ajustados y la variedad de su carta hace que la juventud comparta barra, mesa y mantel con una clientela más veterana. En estos tiempos de gentrificación en los que las ciudades van perdiendo su alma y su personalidad, engullidas por la uniformidad de las grandes cadenas, establecimientos como este resultan más necesarios que nunca.

Porque Patio Braserito es una taberna de verdad, con la autenticidad por bandera.