

Secciones
Servicios
Destacamos
Tenemos la suerte de que podemos comer tres veces al día. Luego hay quien se toma un café 'sorbío' por la mañana y sale arreando y quien se aplica el ayuno intermitente por la noche. También hay quien merienda e incluso quien opta por alimentar su cuerpo serrano cinco veces o seis, no sea que le dé una hipoglucemia. Pero, por entendernos, dejémoslo en tres veces al día.
Eso hace que, por fortuna, las posibilidades de disfrutar de la buena mesa, en casa o fuera de ella, sean muchas y muy variadas. Y como no sólo de menús degustación vive el hombre, también hay que reseñar, con todo el gusto y el orgullo del mundo, los sabrosos y generosos menús del día de sitios de barrio tan concurridos como La Recacha, en el Zaidín, donde nos pudimos tomar un excepcional arroz meloso con rabo de toro en la mejor compañía.
Y es que no hay nada más cálido y envolvente que disfrutar de un agradable momento de calma y sosiego compartiendo buenas viandas, grandes historias y chispeante conversación mientras, fuera, no deja de diluviar. El calor humano también es eso.
No me extraña que la barra de La Recacha esté bien animada y el salón doble el turno de servicios a mediodía, con una parroquia fiel que disfruta de una comida rica y sabrosa en un gran ambiente, tranquilo y familiar, con un servicio impecable, cercano y profesional. Y, permítanme que insista… ¡qué arroz, oigan! De 10.
Carne en Mesón Alegría
Ya saben que, de un tiempo a esta parte, conviene reservar asegurares mesa y mantel. Sobre todo en fin de semana. Aun así, hay veces en que apetece improvisar. Como hace un par de sábados, que jarreaba agua, estábamos en el centro y no había ganas de recogerse, que la tarde ya iba a ser suficientemente larga.
Nos acercamos al Mesón Alegría, uno de mis establecimientos de referencia y al que voy menos de lo que me gustaría. Tuvimos que esperar un rato en la barra, trasegando cañas, manzanillas y conversación, pero por fin se quedó un hueco –o se abrió una ventana de oportunidad, por decirlo en joven, bonito y moderno– y conseguimos mesa.
Empezamos por un soberbio remojón granaíno, de los mejores que he tomado. A este plato, por cierto, deberíamos dedicarle un reportaje en exclusiva. Seguimos con otro clásico de la gastronomía de la tierra: las habas con jamón y huevo. Y terminamos, cómo no, con una de las proverbiales carnes que tanta fama han dado a Mesón Alegría: un excepcional solomillo de ternera poco hecho con sus patatas fritas y su salsa aparte. Un auténtico festín.
Catas temáticas
Doble sesión de catas. El miércoles, el Lemon Rock, 'Maridaje de Altura', con los platos del chef residente, José Antonio Cuevas; los vinos de la bodega alpujarreña La Divisa, explicados por el propio bodeguero, Alejandro Vignapiano; y la música de Señor Lobezno para poner el ambiente musical.
La velada culinaria se abrió con un potentísimo Paté de hígado de vaca pajuna de Sierra Nevada con mermelada casera de frutos rojos que se maridó con Azhar Black, un tinto muy fresco elaborado con la uva Jaén Negro. Las espléndidas y sabrosísimas Quisquillas de Motril y panceta de vaca pajuna de Sierra Nevada se acompañaron con Macumba Garnacha, un rosado hecho 100% con garnacha.
Un sorprendente y excelente Tiradito de pargo con ajada y picada de verduritas se combinó con el Azhar White y llegó la carne: el exquisito Solomillo de ciervo con reducción de vino Cuerda Suelta y puerros confitados se maridó con el Taboo, un tinto sólido y con mucho cuerpo El postre: Arroz con dulce de leche, maridado con el Forastero, que acompaña al dulce sin empalagar. Del jueves noche en La Taberna de Kafka, dedicada a Tintín, les hablo la semana que viene.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.