Barricas en Bodegas Calvente. / IDEAL

Gastrobitácora

Cerrado por vacaciones

Tras la Navidad, que se presumía gloriosa y fue desastrosa, con miles de cancelaciones; muchos restaurantes aprovechan estos tiempos inciertos para cerrar y coger fuerzas

JESÚS LENS Granada

Lo escribía allá por octubre, creo. «Reserven para su comida/cena de Navidad porque va a haber overbooking y acercándonos a las fechas más señaladas, no quedará una mesa libre». Eso o algo parecido. Todos queríamos volver a juntarnos, reunirnos y compartir sorbos y tragos. Entonces, Ómicron solo era una letra del alfabeto griego, lejos de convertirse en la amenaza global que aún nos tiene atenazados.

Si algo nos han enseñado la pandemia y el vertiginoso 2021 es que hacer cualquier previsión es un ejercicio de futilidad. Como me decía Gregorio García —no se pierdan lo mucho y jugoso que cuenta en la apertura de este suplemento— si no estuviera Sierra Nevada, desde Granada se vería Almería.

Lo que sí sabemos, aquí y ahora, es que la cosa está cruda. Tanto que un buen número de restaurantes han considerado que es buen momento para cerrar, descansar y coger impulso de cara a un final de invierno y, sobre todo, una primavera muy prometedores.

Por todo ello, a la hora de ir a comer o cenar, vayan sobre seguro y llamen para reservar. Álvaro Arriaga, por ejemplo, sí estará abierto… hasta la última semana de enero, cuando se cogerá quince días de asueto, antes de volver con energías renovadas y sus míticas y ansiadas jornadas dedicadas a la gastronomía vasca tradicional.

Hablando de gastronomía tradicional, estos hay que disfrutar de una buena olla de San Antón, tras dos semanas a caldos y lechuguita. ¡A ver a dónde vamos este año!

En 2021 se ha producido un fenómeno interesante que, a medio plazo, puede resultar determinante: el conocimiento de nuestro propio entorno. Si, tras el confinamiento estricto de marzo/abril de 2020, las calles de nuestro barrio nos parecían el Paraíso Terrenal; el año pasado 'descubrimos' lugares a los que antes no les prestábamos la suficiente atención. Nos lo dicen desde Bodegas Calvente, por ejemplo, que han duplicado las visitas a sus instalaciones en 2021.

1080 personas aprendieron a diferenciar matices, disfrutar con los olores y conocer el origen del vino en la bodega de Jete, situada a más de 1200 metros de altitud. Y es que el turismo rural y de cercanía pega fuerte y el enoturismo está de moda. Disfrutar de una cata comentada en la propia bodega donde se hace el vino es un lujazo. Es una de mis asignaturas pendientes. Volveré a ver la película 'Entre copas' y me apunto como nuevo objetivo para este año hacer un par de visitas a bodegas de nuestra provincia.

Hablando de películas: vean 'Hierve' en Filmin. Me decía Pedro Avilés, un amigo periodista que también ha sido cocinero durante muchos años, que es la más precisa sobre el oficio y que refleja muy bien, casi en tiempo real, cómo es un servicio en un restaurante.

Filmada en un único plano secuencia de hora y media, sin cortes, la cámara introduce al espectador en la cocina, la sala, la barra y la trastienda de un restaurante londinense de primer nivel. Muestra los entresijos de una velada, los nervios y las tensiones. Las risas y las bromas, la complicidad y el buen rollo, pero también las broncas, las discusiones, los celos y alguna que otra cerdada. Y ojo a los clientes. Alguno hay que resulta estrangulable.

Más allá del argumento de fondo, 'Hierve' es una película que sirve para conocer un poco mejor cómo funcionan los restaurantes y, por tanto, para empatizar con esas personas que trabajan para nuestro placer, disfrute y delectación.

Me dejo para la semana que viene mi primera comida del año, a la que siempre le concedo una gran importancia. Fue en Le Bistró by El Conjuro de Antonio Lorenzo, recomendado por la Guía Michelin. No les hago spoiler si les avanzo que fue sensacional. Y déjenme que les recomiende su portentosa tarta de queso con ralladura de trufa. Una cosa sobrenatural.