Gastrobitácora | Gonzalo Iturriaga-Vega Sicilia
La clave del enólogo del emblemático Vega Sicilia: «Crear un gran vino significa ir contracorriente»
El encargado de las conocidas bodegas pasó por Granada para dirigir una cata de sus caldos en el Santa Paula
Granada
Gonzalo Iturriaga es el enólogo jefe de Bodegas Vega Sicilia. Esta semana anduvo por Granada para dirigir una cata maridada en el hotel Palacio de ... Santa Paula. Fue una oportunidad para conocer más a fondo algunos caldos de esta afamada enseña de la vinatería española, con proyección internacional y algunos interesantes proyectos de futuro.
En un tiempo en que todo se hace deprisa, el secreto para crear un gran vino es, según Iturriaga, «ir contracorriente. Hay que tomárselo con mucha calma. Este es uno de los valores que aprendí de Pablo Álvarez –CEO de las bodegas– es que las grandes obras de arte se hacen con mucho tiempo», afirma. El otro gran secreto a voces es la ubicación de los viñedos, uno de los grandes 'terroirs' del mundo. «Es una finca maravillosa que crea unos caldos magníficos», añade.
Vega Sicilia ha asistido impertérrita al devenir de accionistas, fondos buitre y advenedizos que ha marcado la historia reciente de algunas de las históricas etiquetas españolas. Desde su adquisición en 1982 por sus actuales propietarios, como recuerda el enólogo, «ha sido fiel al espíritu que ha guiado a las cinco familias que han sido sus propietarias a lo largo de la historia. Los valores de la calidad y de dar la importancia a lo que verdaderamente la tiene son claves. Y lo más importante, todos los sucesivos propietarios se han enamorado del mundo del vino. Cuando ello ocurre, quien está al frente de la bodega no solo piensa en el presente, sino en el futuro, en las siguientes generaciones que disfrutarán nuestros caldos».
Pero no solo se toman decisiones sobre los vinos en sí. «En 1998 comenzamos a plantar alcornoques en la finca, que en el futuro producirán los corchos que sellarán nuestras botellas. La bodega perdura porque se piensa en el largo plazo», asegura Iturriaga, quien lleva una década en la empresa. Asegura, además, que acabó siendo enólogo por casualidad. Tras estudiar Ingeniería Agrónoma, unas prácticas en Marqués de Riscal le abrieron la puerta a este mundo apasionante.
Sobre el perfil de cliente de Vega Sicilia, asegura que son varios. Los fieles que compran su mágnum, algunos jóvenes 'winelovers' que buscan la máxima calidad y los caldos de culto y los románticos que aprecian la historia de la etiqueta. Tampoco es despreciable la cantidad de personas que regalan un vino de la bodega en ocasiones especiales o para agradecer una atención.
En el terreno de la viticultura propiamente dicha, Iturriaga asegura que el reto es luchar contra la inestabilidad pluviométrica. Para ello, buscan en el ADN de sus uvas aquellas variedades de tempranillo que mejor se pueden adaptar a la climatología cambiante, y la introducción de garnacha y graciano. Sombrear la uva o vendimiar de forma distinta son prácticas necesarias, también. En cuanto a la introducción de la IA, dice con humor que quizá pueda ayudar a interpretar los datos o hacer patrones, pero nunca a hacer un 'coupage' o decidir cuándo vendimiar.
Actualmente, Vega Sicilia aúna seis bodegas, cinco en España –Vega Sicilia, con tres etiquetas; Valbuena, Pintia y Macán– y una en Hungría –Tokaji Oremus–. A ellas se une el proyecto de albariño–Rías Baixas, en proceso de crecimiento, cuya primera cosecha saldrá el año próximo. Sobre la posibilidad de entrar en Borgoña, el enólogo prefiere ser cauto. «Si llegamos a producir allí, sería con una finca fantástica que produzca un gran vino, y esas circunstancias no se han dado», comenta.
Sobre el auge de los vinos blancos en el mercado y las mesas internacionales, Iturriaga asegura no ser un 'talibán' de los tintos. «Muchos de los grandes vinos de mi vida han sido blancos de Borgoña. Hay blancos, dulces, semidulces, tintos... Al final, todos los vinos buenos proporcionan placer. No soy partidario de los maridajes estrictos, blancos con pescado y tintos con carnes. Puedo tomar un blanco con caza o quesos. Incluso los dulces son más versátiles que ese hueco en el que hemos intentado encasillarlos».