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Mario Montoro nos cuenta los bares de Granada que le gustan y que aparecen en sus cuentos Pepe Marín
Una Alhambra con... Mario Montoro | Escritor

«No somos conscientes del lujo de comer a diario»

Hace una defensa a ultranza de las gallinas y, aunque no juega con la comida, sí lo hace con las palabras: propone cambiar el bestseller por el bestleer

Jesús Lens

Granada

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Viernes, 3 de mayo 2024, 00:04

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Quedamos en el Jardín Cervezas Alhambra antes de que cerrara sus puertas hace unos días. Mario Montoro estrena nuevo libro de relatos, 'Hijos de unDios imperfecto', que reúne cuentos escritos entre 2017 y 2023. Lo define como un 'libro Frankenstein', combinando géneros muy distintos, del noir a la ciencia ficción. Juega con las palabras tanto al escribir como al conversar. Y ríe. Ríe mucho, alto y con generosidad. Hablamos de varios temas en esta charla y nos dejamos África para la siguiente, cuando podamos 'tumbar' rondas de cerveza sin prisas, acodados en alguna barra.

–¿Qué es 'Hijos de un Dios Imperfecto'?

–Una apuesta literaria altamente tóxica para mentes estreñidas. El elixir de la Inmortalidad para lectores sin complejos. El 'conium maculatun' de los libros con la etiqueta de bestseller. Resumiendo, para no aburrir al lector de esta entrevista, el 'Imagine' granaíno que promete aterrorizar al cadáver del Lennon en el más allá.

–¿Eres tú también un Hijo de Mary Shelley?

–Siempre que mi sufrida madre dé su consentimiento y no me desherede, ¡lo soy! Sin embargo, ser hijo adoptivo de la señorita que abrió la puerta a la ciencia ficción es demasiado monstruoso para ser verdad. Pero soñar, de momento, es gratis, y no perderé la esperanza de que los parientes de la Shelley me saquen del orfanato y me añadan al árbol genealógico familiar. Sería muy bueno para el negocio literario que tengo entre las manos.

–¿Te gusta la mezcla de géneros, como en un buen potaje?

–Me gusta mucho. Disfruto de la sensación kamikaze y suicida que experimenta mi cuerpo y psique cada vez que le meto mano a un género que no se lo espera o desea.

–¿Te inquieta el futuro tecnológico al que vamos abocados?

–No me inquieta el futuro tecnológico que se atisba en el horizonte próximo. Creo que es un paso adelante necesario y un salto evolutivo del homo sapiens. Lo que de verdad me inquieta y me pone enfermo, a partes casi iguales, son los intereses ocultos que hay detrás de las grandes corporaciones que lo manejan a su antojo y en su propio beneficio. Ese juego descontrolado es muy peligroso y puede hacer que la humanidad llegue al 'game over' antes de tiempo. Ojo, es una opinión personal.

–Tras leer tus cuentos, apostaría a que eres todo un 'tradicionalista' en la mesa...

–¡Acertarías de pleno! ¡Viva lo sencillamente terrenal! ¡Al poder los platos de cuchara de toda la vida! ¡Lentejas pal pueblo! Un secreto: la única vez que fui a un laboratorio gastronómico, con estrella reconocida, estuve a punto de comerme una toallita limpia manos creyendo que era un delicado postre de autor. (Risas).

–Abres un cuento con una cita de Quevedo...

–'El rico come, el pobre se alimenta'. Sirve para denunciar el hecho lamentable e incontestable de que no somos conscientes del inmenso lujo que supone tener un techo y un plato para comer cada día.

–¿Y la de Epicteto?

–'Lo importante no es lo que se come, sino cómo se come'. ¡Uf! Una constelación de sabiduría en doce palabras. ¡Quién da más por menos! ¡Nadie en su sano juicio! Sobran políticos en este país y faltan filósofos.

–'Planta' sí transcurre en un restaurante. ¿Por qué ese espacio?

–Creo que en un país top a nivel gastronómico como es el nuestro, los buenos restaurantes representan el Olimpo de los dioses a nivel de calle. Conozco algunos que son capaces de teletransportarte a otra dimensión por pocos euros y qué menos que dedicarles un relato por su impagable trabajo con nuestros estómagos.

–¿Te gusta el bar Los Diamantes, que aparece en un cuento?

–El de toda la vida, el de la calle Navas, en el que nunca se puede entrar... ¡sí! El resto de franquicias, que me perdonen sus dueños, que han crecido como setas alucinógenas por nuestra ciudad... ¡no! Son un invento abominable de estos tiempos de turismo de masas en mi querida ciudad.

–¿Y las cuevas del Sacromonte?

–Las cuevas del Sacromonte son siempre el escenario perfecto para cualquier tipo de historia o intrahistoria, ya sea noir, pink o white. Palabra de autor.

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