Destinos con sabor

De las Cruces al Real de la Feria: el Corpus casetero granadino

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Antonio Peregrín en su moto con una Cruz de Mayo.
Antonio Peregrín en su moto con una Cruz de Mayo. (Mónica Paván)

Pablo Amate

Hoy quiero enaltecer a este abogado granadino, Antonio Peregrín, cuya idiosincrasia y tradiciones locales divulgó personalmente. No cantaba, no bailaba, no hacía palmas ni tampoco ... guisaba. Socio de una peña con abolengo caseteril, que dio vida y prestigio propios sin imitar a Sevilla. En el Real de la Feria granadina, desde el Salón al Almanjáyar, han sido y son pioneros en casi todo, siendo la transición de aquellas casetas verbeneras, con solo sangría, 'perdices' (patatas asadas) y maní tostado. Algodones para los niños y conjuntos musicales que amenizaban desde pasodobles, coplas y versiones de canciones modernas. Y allí surgió la Peña Los 17, creando una actividad totalmente nueva: los propios socios guisaban cada día, según habilidad y maña cocineril.

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