Dos amigos crean una cocina creativa y con arraigo en Garden Plaza
Dos colegas que jugaban en una placeta de Las Gabias de críos y que se forjaron en el rugby y entre fogones y sala; se lanzaron al vacío hace 11 años y crearon Garden Plaza, un restaurante extraordinario y de referencia
Esta historia comienza hace muchos, muchos años, en una placeta del pueblo de Las Gabias donde dos críos, dos chaveas vecinos, bajaban a jugar cuando ... tenían diez añitos de nada. Una amistad que se consolidó en el colegio y en el instituto, el IES Montevive, donde Cristian Puebla y Daniel Nieto estudiaron la ESO. Una amistad que siguió fraguándose gracias a la práctica del rugby, en el equipo universitario, en los míticos paseíllos.
Entonces llegó el momento de la separación de caminos. Mientras que Cristian hizo un curso de formación en cocina, con 16 años, en el Hotel Meliá, con Lechuga; Dani se hizo soldado profesional y se incorporó a infantería Mecanizada en Guadarrama. «Eso sí, bajaba de vez en cuando a Granada y trabajaba en el catering Triunfo», nos cuenta. De ahí sus primeros pasos en el mundo de la hostelería. En el que siguen.
Cristian se incorporó al Sancho de la calle Tablas, uno de los establecimientos de referencia de la hostelería granadina de barrio y con arraigo y, después, se fue al Sancho Casual Buguer de Tejeiro. Y entonces llegó el reencuentro de estos Zipi y Zape, amigos siempre. Porque Daniel estaba cansado de la vida en Madrid y se volvió a Granada, precisamente a ese establecimiento, en labores de encargado mientras Cristian estaba en cocina.
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Viendo que trabajaban bien juntos, que les gustaba a ambos su labor y que se les daba de lujo, para no escatimar sinceridad, los dos amigos de la placeta se hicieron esa pregunta que está en la base de tantas venturosas aventuras: «¿Y si…? ¿Por qué no…?». Corría 2015 y empezaron a mirar anuncios de locales hasta recalar en una antigua discoteca, cerrada, en la Plaza del General Emilio Herrera. Les gustó la ubicación, céntrica, y precisamente en mitad de una gran plaza. De la placeta a la plaza.
El primero en ver el local fue Daniel y el pálpito fue bueno. A Cristian también le gustó, pero tenían claro que había que convertir el muro de fuera en cristalera porque querían que su primer establecimiento como propietarios tuviera luz. Además, querían una decoración basada en la madera y en la vegetación. Los dos chaveas de aquella placeta de Las Gabias invirtieron todos los ahorros de su vida y se hipotecaron y así nació Garden Plaza, que el año pasado celebró su décimo aniversario entre el calor de la familia y los amigos, la clientela, una nutrida representación de compañeros de profesión y algunos de sus proveedores.
La cocina de Garden Plaza
Debemos ser cuidadosos con las etiquetas y los conceptos aplicados a la gastronomía. Hay que ser precisos a la hora de describir y catalogar establecimientos tan especiales como el restaurante Garden Plaza, cuya cocina creativa y de fusión es espectacular, siempre sorprendente, sabrosa y con todo el sentido. Pero que mantiene incólume el espíritu de un establecimiento de barrio en el que la clientela más variopinta siempre encuentra tapas, platos y raciones para todos los gustos, los momentos y las situaciones.
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Cristian Puebla, que venía de cocinar hamburguesas, se enfrentó con Daniel Nieto al reto de dar forma a una identidad gastronómica para Garden Plaza. «He sido autodidacta y me ha interesado de siempre la cocina oriental, pero quería reinterpretarla a nuestra manera, con producto de la tierra», explica el cocinero, seguidor y admirador de Dabiz Muñoz por su espíritu, su capacidad creativa y su forma de fusionar sin prejuicios.
¿Cuál fue el primer plato más reconocible de Garden Plaza? «El solomillo panko. Es una versión de su katsudon, pero nosotros le ponemos noodle agridulce y cambiamos el curry por mahonesa gratinada de kimchi». Un platazo que fue un éxito desde el primer momento. «Pero no queríamos ser conocidos y reconocidos solo por un plato, que es algo que nos da coraje», explican los socios sonriendo y con buen humor.
De ahí que en su carta, a lo largo de estos exitosos diez años, se encuentren otras delicias como el Wok de gambones estilo koreano, con ajo picado y jengibre y que calientan al máximo. «Después hacemos una salsa secreta con ostras y ssamjang coreana. Vendemos muchos wok al ser distintos y tener sabores muy intensos». Y está la Shao-gyoza. «Es una mezcla entre estos dos tipos de empanadilla, pero metiéndole secreto del cerdo granadino San Pascual con salsa yakiniku. Lo hacemos a baja temperatura 18 horas y el jugo que sale lo reducimos. Queda como un caldo de ramen de cerdo súper concentrado». Y su solomillo de cerdo con salsa de beicon ahumada: «más de 3 horas con roble, con queso de Las RRR de Maracena y Focacha». Y es que en Garden Plaza, lo de fuera convive con el producto de casa.
Su carta es extensa y repleta de hallazgos. Y, permítanme que insista, cuidan el producto local. Su entrecot de vaca pajuna de Sierra Nevada a la brasa es una delicia.
Madrid Fusión
En este punto incluimos en la ecuación a Erik Puebla, hermano de Cristian, su segundo en cocina y también amigo de Daniel. Entró hace unos años en el equipo y es pieza imprescindible. Pero lo de cómo es trabajar codo con codo con tu hermano lo dejamos para otra ocasión. Terminamos estas notas hablando de Madrid Fusión, donde Garden Plaza ha estado en el stand de Sabor Granada presentando con gran éxito algunos de sus platos. «Ha sido una gran experiencia ver todo lo que se mueve en el mundo de la gastronomía». Terminamos. En estos años, Cristian y Dani han estado acompañados por aliados como Cervezas Alhambra y CaixaBank. Porque no es fácil convertirse en empresarios. De todo ello, y del futuro y planes de Garden Plaza, volveremos a hablar más adelante.
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