Padre e hijo en un río granadino.

Destinos con sabor

En el río aquel...

PABLO AMATE

No todo el paisanaje puede o quiere veranear en la playa. Fue a partir del establecimiento de las vacaciones pagadas, para quienes las tienen y pueden disfrutarlas, cuando se inician las peregrinaciones a nuestros litorales patrios. Eso de viajar al extranjero era temeridad. Diría más, 'un contra Dios', dados los escasos y desorbitados precios de los transportes y la espeluznante planta hotelera del mundo, España incluida.

Un tipo de vida

Serán muchos los que aún tarareen –o algunos– aquella balada de mi paisano y amigo Miguel Ríos. Reflejaba un tipo de vida, costumbres, etc. Solo en grandes capitales disponían de buenos hoteles, de lujo rancio y precios desorbitados, fuera del alcance hasta de familias acomodadas.

Pesca de sandía y 'Sanitex'

Hubo un tiempo en que vendían bolsas de red o mallas. Su función primigenia era trasladar los trozos de hielo de las fábricas que lo hacían camino a la 'nevera' domestica. Iban goteando sobre las pantorrillas de los hijos mozuelos responsables de hacer el porte. Esas mismas mallas se usaban para poner las sandías a refrescar, con la Sanitex, gaseosa fabricada en la capital, que dio apelación a los granadinos que 'bajaban' a la playa con toda la intendencia a cuestas. Lo habitual era que un remolino fluvial las arrastrasen cauce abajo tras los gritos y aspavientos de sus legítimos propietarios.

Pozas y recachas

Los domingos, pues los sábados trabajaba todo aquel que tuviese empleo, como ahora. Familias, parentelas y amigos tomaban algún tranvía de los muchos que disponía Granada; y con todo tipo de bártulos –como los actuales 'veraneantes de primera línea de mar'– recalaban bien temprano, como en la playa, para escoger su recacha fresquita, con poza de límpidas y gélidas aguas de Sierra Nevada. Las 'mallas' se llenaban de frutas, bebidas, etc. Más de unos filetes empanados se vieron aguachirrinados por traqueteo de niños y mayores a las fiambreras.

Tasa turística

Oigo otro 'cohetico' del alcalde de Granada. Tras querer eliminar la tapa incluida, quiere ahora cobrar un impuesto 'tasa turística' a toda persona que se aloje en Granada.

La Federación de Hostelería, con su prócer a la cabeza, emite unas declaraciones en Onda Cero Granada (18/07/2022) e indica que ahora no es el momento de ese impuesto. Salvo, eso sí, que todo lo recaudado quede en la Federación Hostelera granadina. Para pagar más viajes de promoción por ferias y saraos. Siempre estos dirigentes habían dicho que Granada era conocida en todo el mundo. Ya saben: Alhambra iluminada, García Lorca, Alpujarra, Catedral, Albaycin y su tapeo. Bueno, esto último, en grave riesgo de extinción. Cuídense.