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Portada de la primera edición 'The Continental Fish Cook' y estampa de cocina.
Una gastrónoma española desconocida
Gastrohistorias

Una gastrónoma española desconocida

Hace 150 años la madrileña María Josefa Nautet publicó un libro de cocina de 64 páginas en inglés que pasó inadvertido

Ana Vega Pérez de Arlucea

Viernes, 29 de marzo 2024, 00:50

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Lo suyo hubiera sido hablar de ella por el Día Internacional de la Mujer, que es cuando se sacan del cajón nombres de señoras para darles lustre durante 24 horas. En esta página, sin embargo, no necesitamos excusas para hablar de cocineras y además los caminos del destino y de internet son inescrutables: hasta esta semana no he podido corroborar que tras ciertas misteriosas iniciales estaba una de las autoras culinarias más antiguas de nuestro país.

No es poca cosa. La primera mujer que publicó un recetario en España, la bilbaína Dolores Vedia Goossens, lo hizo en 1873 con 'La mesa - Arte de cocina al alcance de una fortuna en media'. Un año después, hace ahora exactamente 150, otra española se animó a llevar sus recetas de cocina a la imprenta. No aparece en ninguna bibliografía ni en ningún listado de autores porque su obra se editó en Londres, directamente en inglés, y nadie prestó atención a su obrita (64 páginas tiene) en el Reino Unido y mucho menos aquí. Pero nuestra protagonista de hoy fue sin duda española y merece un huequito en la historia de la gastronomía nacional aunque solo sea por haber sido una guisandera políglota, viajera y divulgadora.

'The Continental Fish Cook' (La cocinera continental de pescado) vio la luz en 1874 en una editorial londinense, la de Robert Washbourne, dedicada a libros de índole religiosa y concretamente católica. Pensemos que los anglicanos no observan ayuno ni abstención de carnes durante la cuaresma, así que en Inglaterra no existía el amplio recetario popular de recetas de vigilia —a base de pescado y verduras— que sí había en países católicos como España. Quienes siguieran en Gran Bretaña los postulados de Roma o quisieran abstenerse en ciertas ocasiones de comer carne (como hacían algunos protestantes) no tenían muchas recetas a su disposición y solían buscar inspiración, si podían, en la gastronomía del continente. De ahí ese continental del título, que se refiere al estilo culinario europeo en contraposición al insular británico.

El libro debió de tener bastante éxito ya que en su primer año salió una segunda edición y luego en 1883 una tercera, revisada y ligeramente ampliada con cinco recetas más. Sus 108 fórmulas para comidas y cenas de vigilia están firmadas por M. J. N. de Frederic, pero —y he aquí lo primero que me llamó la atención sobre esta obra— por alguna razón Google Books y otros repositorios digitales atribuían su autoría a una tal María Josefa de Monteiro.

¿Sería portuguesa aquella señora Monteiro? ¿O por casualidad gallega? Lo más misterioso es que el libro estaba además repleto de pistas ibéricas: contiene desde cocidos de garbanzos y lentejas hasta una sopa de verduras «Barcelona», salmón al estilo español o 'Spanish way', unos lenguados 'Andalusian way', raya a la catalana, tortilla de patatas, pisto, espinacas a la portuguesa, moqueca (un plato brasileño de pescado), arroz portugués, natillas españolas, y chocolate a la taza. Sobre este último la autora decía que «se toma a la merienda, que en España es equivalente al té inglés de la tarde, y adoptarla en Inglaterra sería un cambio agradable». ¿Quién era aquella señora que según la introducción del recetario era «una dama extranjera, residente en Inglaterra desde hace años»?

Según el catálogo de 1887 de la biblioteca del Museo Británico, M. J. N. de Frederic era un seudónimo tras el que se había escondido aquella enigmática señora Monteiro. Lo que no sabían aquellos archiveros es que las siglas que aparecen en 'The Continental Fish Cook' correspondían al verdadero nombre de su autora en vez de al que tuvo de casada. Siguiendo el uso de la sociedad británica nuestra protagonista adoptó de puertas para fuera el apellido de su marido, pero al dar su trabajo a imprenta decidió estampar en él su nombre de soltera: María Josefa [Eusebia] Nautet y Federico. Según los registros bautismales de sus hijos y los censos británicos era natural de Madrid y si como dicen los archivos civiles murió en Londres en 1883 a los 90 años, eso implica que cuando publicó su recetario era ya octogenaria.

Sus padres, Leonberto Nautet y María Federico o Frederich, eran probablemente extranjeros y en 1788 estaban instalados en Barcelona, donde nació su hermana María Francisca y donde su hermano Pedro fue comerciante a principios del siglo XIX. De María Josefa sabemos que nació en Madrid, que se casó con un lisboeta llamado Luis Antonio Monteiro, que vivió en Gibraltar, Sevilla, probablemente también en Azores y Brasil y que debido a los intereses comerciales de su marido en el Reino Unido se instaló en Londres allí con sus seis hijos en 1840. Espero averiguar más dentro de poco, pero de mientras les dejo con el pisto que María Josefa adaptó al gusto inglés:

Piso – Un plato español de desayuno

Escalda dos o tres tomates, pélalos, trocéalos y échalos en una sartén con un buen trozo de mantequilla, removiendo todo el tiempo hasta que quede una salsa; bate seis huevos en un recipiente con un poco de pimienta y sal, viértelos en la sartén con el tomate y revuelve rápidamente hasta que el huevo cuaje. Sírvelo ligeramente amontonado en el plato.

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