Gastronomía en clave femenina

Seis mujeres ponen cara a las inquietudes de un sector exigente, de mayoría masculina. Son profesionales con un gran espíritu de superación, herederas de quienes alzaron la voz para lograr la igualdad en el sector de la hostelería

Gastronomía en clave femenina
ALFREDO AGUILAR
Tatiana Merino
TATIANA MERINOGranada

Sentadas en una mesa como amigas y confidentes, compañeras de fatigas con mucho de admiración entre ellas, seis de las muchas mujeres que lideran el panorama gastronómico de la provincia. Brindan por un día que mucho tiene de histórico, de balance de los logros alcanzados por grandes mujeres que, aunque lejanas en el tiempo, siempre permanecen cercanas en historias y recuerdos.

Desde Antonia, la abuela de Inmaculada, que lideró el comercio de estraperlo entre Andújar y Barcelona en tiempos de guerra. Hasta la abuela de Blanca y María Jesús, que en los años 30 apostó por la profesionalización y acudió a un maestro quesero holandés que impregnó de sabiduría a la familia Jiménez en su quehacer. Las figuras femeninas que han guiado e inspirado a su entorno, en el ámbito gastronómico granadino, componen una larga lista.

ALFREDO AGUILAR

Sus mayores referentes han sido sus abuelas y sus madres, las mujeres de su familia, profesional y personalmente. Tras ellas, otras profesionales como Carmen Ruscadella o Toñi Vicente, dos cocineras excelentes que han liderado la cocina en femenino y han ido conquistando cimas que parecían inalcanzables. Cecilia de Rocco, alma máter de Los Italianos, es otra de las grandes inspiradoras en términos locales.

Lo mismo sucede con su hermana Paola, Luisa del Restaurante Juanito en Baza, Rosa del bar FM, la abuela Virtudes de Puesto 43, Mercedes del Mesón Pepe Quiles, Encarna de Los Diamantes, Pepita del Restaurante Oliver, la propia Fuensanta, o Ana Martín de la Taberna La Tana.

Todas ellas han defendido magistralmente su labor. Son mujeres que han marcado un antes y un después. Una lección de sacrificio, generosidad, capacidad de superación y liderazgo que les ha valido el reconocimiento de un sector entero. En la historia reciente, Amparo o su hija Tamara, de Bodegas Vertijana, continúan junto a tantas otras compañeras un camino en el que el papel de la mujer demuestra la valía inherente y el amplio horizonte en el que seguir evolucionando y disfrutando.

Silvia Álvarez

«La importancia de predicar con el ejemplo hace que seamos lo que hoy día somos, las mujeres de mi familia han sido trabajadoras incansables que se han ganado el respeto de todos con hechos. Transmitir esos valores a mi hija es una prioridad, le ayudará a crecer como persona, igual que lo hicieron conmigo».

Lola Marín

«Un gran escollo en el sector es la conciliación familiar, para nosotras liderar una cocina y compaginar la vida familiar es labor titánica. Las brigadas profesionales suelen ser masculinas, el protagonismo de la cocina no profesional, sin embargo, es plenamente femenino. Laboralmente tenemos que ser brillantes para destacar».

Fuensanta Martín

«Tenemos mucho que agradecer a nuestras antepasadas, las mismas que sacaron dientes y lucharon por la dignidad de la mujer. Nunca he querido salir de mi tierra porque mi lucha está aquí (...) Se está perdiendo el oficio, sin importar el género. Hay que continuar trasmitiendo pasión por una profesión hermosa que tanto nos da».

Blanca Sánchez

«Mi familia es de puertas abiertas, he vivido desde muy pequeña el equilibrio y la importancia del equipo. A día de hoy continúo viviéndolo con mi padre y mi madre, mi marido y yo, etc. La mujer aporta en cocina un sello diferente, muestra una sensibilidad distinta, su capacidad de captar la globalidad también es un punto fuerte».

Inmaculada Criado

«En las aulas no hay distinción, hay tantas mujeres como hombres formándose en cocina. A nivel de profesorado también se mantiene el equilibrio. El poder público es del hombre y en muchas ocasiones la cara visible la ponen ellos, pero el papel de la mujer siempre ha sido imprescindible en muchos ámbitos».

María Jesús Jiménez

«En la labor quesera la mujer es tradicionalmente la protagonista absoluta, el hombre suele ser el ganadero. Por suerte, cada vez hay más mujeres implicadas en el pastoreo, en general hay una aceptación mayoritaria por poner en valor lo artesanal. En mi familia siempre hemos sido equipo, sin desigualdades ni diferencias».