Una Alhambra con | Javier Piña, tabernero propietario de La Taberna de Kafka
«Si fuera más grande, La Taberna de Kafka no sería lo mismo»
La Taberna de Kafka se aproxima a su 11 cumpleaños como espacio para la tertulia y el disfrute de manjares
Granada
Quedamos con Javi en el rincón más kafkiano de Granada, esa taberna que rezuma cultura, creatividad y una exquisita gastronomía de autor surgida de una ... cocina diminuta y de la fértil imaginación de este atípico tabernero.
–¿Años que lleva como tabernero?
–Pues como dueño y señor de La Taberna de Kafka, cumplo 11 el próximo 31 de octubre.
–¿Y antes? ¿Nos habla de su vida?
–Antes me vine a Granada a estudiar. Soy licenciado en CC Políticas y estudié algo de Derecho. También me dedico a la hostelería desde los 16 años. Son más de 20 ya, pues he trabajado como camarero en diferentes sitios mientras estudiaba la carrera, tanto en mi pueblo, Prado del Rey, en la Sierra de Cádiz, como en Granada, en sitios como los legendarios Soria y Van Gogh entre otros, aunque con los fogones me puse hace unos 9 años.
–¿Intereses y aficiones?
–Soy un tío curioso, me gustan la lectura, el cine, la música, la cocina, la montaña: durante varios años hice mucho montañismo, barranquismo, travesías de resistencia, etc. Pero sobretodo viajar, tanto con mi pareja como con amigos y familia. Y por supuesto, disfrutar con ellos de una buena mesa y vino
–¿Cómo acabó en Granada?
–De pequeño, cuando me preguntaban qué quería estudiar yo decía que Granada... Uno de mis hermanos ya vivía aquí, otro se vino desde el extranjero... se puede decir que a los Piña nos tiraba esta ciudad. Tuve enganche con ella desde la primera vez que vine con 6 o 7 años nada menos.
–¿Por qué, Kafka?
–La idea se le ocurrió a mi cuñada Lenka estando en Eslovaquia, de donde procede. Yo llevaba muchos años rumiando la idea de abrir una taberna, Tenía muy claro cómo enfocarla, tenía muchas cosas pensadas...excepto el nombre.
No me gustaba la idea de que fuese algo personal tipo 'La taberna de Javi' o algo similar: soy tímido y me echaba para atrás ese protagonismo. Sin embargo, ante la propuesta, directamente dije sí. Ya estaba esa idea de darle un toque literario, crear un espacio cuya decoración fuese personal y no copias de otras tabernas. También nos dimos cuenta con el tiempo de lo sonoro y visual que era, y aunque al principio sonase raro, la gente no lo olvida.Y además, después de eso, vino conocer al escritor en profundidad, del que había leído algo pero no tanto. Cuando descubres su obra, su vida, su ciudad, Praga, su influencia en escritores como García Márquez, ya es otra historia. Recomiendo mucho conocerle. También, con los años, la propia idiosincracia de la taberna se ha mezclado con la idea kafkiana: salimos de la normalidad y nos encontramos en un laberinto que puede que no tenga sentido ninguno, con vinos y comidas de mil sitios, pero nos gusta y, sobre todo, le gusta a nuestros clientes. Además ¿hay algo más kafkiano que darle el nombre de un abstemio a una taberna?
–¿Se la imagina fuera del Realejo?
–Pues la verdad es que no. Llegué por casualidad, aunque conocía bien el barrio. El local vino a mí y aunque decían que estaba maldito, aquí llevamos 11 años. Tiene ciertas desventajas: no tenemos terraza, no es grande y mi cocina es diminuta, pero nos encanta el ambiente que hay aquí. Mucha gente me pregunta por qué no ir a por algo más grande, pero creo que si cambiamos ya no sería lo mismo.
–Son famosas sus catas maridadas con vino... ¿y algunas cervezas?
–Sí, también hemos metido muchas, aunque no es el leit motiv, sí hay veces que encajan. De hecho, para nosotros son muy importantes ya que nuestra taberna tiene su reflejo en Praga, una ciudad muuuy cervecera.
–¿Hablamos de David Rodríguez?
–¿Cuánto tiempo tienes?. ¡Mejor hablemos con él!
–¡Día y hora! (Risas)