May R. Ayamonte nos cuenta algunos de los establecimientos que aparecen en sus novelas. / ramón l. pérez

Una Alhambra con May R. Ayamonte, escritora «Me gusta cocinar platos que lleven muchas horas»

Le gusta probar y descubrir platos nuevos cuando viaja y muestra las delicias gastronómicas de Granada a los escritores jóvenes de paso por la ciudad

JESÚS LENS Granada

Quedamos en el Paprika de San Agustín, que hay otro en Elvira. Grande y luminoso, con varios espacios y una terraza muy coqueta, no es vegetariano, que también tiene jamón y otras carnes, pero sí cuidan mucho a las personas que disfrutan de las verduras o, como en el caso de May R. Ayamonte, a las que tienen intolerancia a la lactosa. Camacho no tiene empacho en preparar una tapa especial para una escritora joven, pero con una sólida carrera literaria a sus espaldas. La acción de su novela más reciente, 'Las niñas salvajes', publicada por la editorial Contraluz, transcurre en Granada y su protagonista, una joven periodista llamada Jimena, hará su aparición varias veces en la conversación dado que protagonizará una ruta guiada en la próxima edición de Granada Noir.

–¿Cuánto hay de usted en Jimena, culinariamente hablando?

–A ambas nos gusta un restaurante como Mirador de Morayma, que combina las buenas vistas y la buena comida y es menos turístico que otros; y el vino blanco. Pero yo apenas tomo una copa de vez en cuando y ella le da bastante más. También es mucho más noctámbula que yo: a mí no me verás harta de vino a las tres de la mañana en las cuevas del Sacromonte. (Risas).

–¿Qué tal el Albaicín y el Realejo, tan presentes en la novela?

–Demasiada gentrificación y mucho turismo. Se está perdiendo la vida de barrio, pero hay vecinos que resisten a pesar de los precios disparados. Por eso me gusta ir a bares como El Pañero, que cuidan mucho a los vecinos. Consiguen que el bar sea parte del barrio y los vecinos, clientes. Allí hablaremos de la novela al terminar la ruta, el sábado 12 de noviembre a mediodía. También me gustan el Aljibe de San Miguel, Torcuato y Aixa.

–¿A dónde más lleva a los autores que trae a la ciudad con su empresa, Literari Box?

–A sitios típicos de Granada comoLos Manueles, Los Diamantes o Carmela. Se van felices.

–¿Qué tal su nueva novela?

–Estoy ya terminándola. Saldrá antes de verano, Jimena volverá a ser protagonista y esta vez la acción transcurrirá por el centro de Granada, con presencia de grandes clásicos como Bodegas Castañeda, entre otros establecimientos. También por la Zona Norte, en el parque natural de Baza; y Sevilla y Córdoba. Allí no me pierdo las famosas tortillas del Bar Santos, junto a la Mezquita. ¡Buenísimas!

–¿Más viajes entre lo literario y lo gastronómico?

–Güéjar Sierra, en 'Las niñas salvajes', y La Alpujarra, en 'Mar profundo', pero no soy demasiado de plato alpujarreño, que es demasiado contundente. (Risas).

–¿Cómo le afecta la intolerancia a la lactosa a su día a día?

–Visito muchos restaurantes veganos y así voy sobre seguro. Cuando encuentro sitios donde preparan croquetas sin lactosa o arroz negro, que me encantan, los ficho y siempre vuelvo.

–¿Cuáles frecuenta?

–Todos, pero el Wild Food está particularmente bien porque tiene anexo otro restaurante que no es vegetariano y así se puede combinar. También me gusta el Palacio Andaluz Almona, especializado en cocina marroquí. En general, el gran problema que tenemos quienes somos intolerantes a la lactosa es la contaminación cruzada, por lo que cocino mucho en casa.

–¿Es usted 'cocinicas', pues?

–Mucho. Mi padre me animó. El clásico '1080 recetas de cocina' siempre estaba presente. Uso libros de cocina o recetas de internet. Me gusta investigar y hacer platos elaborados, que impliquen amasar, por ejemplo, y me lleven varias horas. Es una forma estupenda de desconectar del trabajo.Que luego estén buenos es otra historia. (Risas).

–¿Ayamonte es su verdadero apellido?

–No. Es un seudónimo que elegí con mi tía. Un homenaje a mi pueblo natal. De allí recomiendo comer el choco frito, el salpicón de marisco y cruzar a Portugal para disfrutar del bacalao bras.

–¿Próximo viaje a la vista?

–Viena y Budapest. ¡Temblando estoy con la lactosa! (Risas). Me gusta mucho visitar los mercados cuando viajo, los 'oficiales' y los callejeros, por cierto.

Menú Degustación

  • Un ingrediente. Cúrcuma y jengibre

  • Un plato de la infancia. Arroz caldoso con gambas

  • Una tapa para abrir boca. Arroz negro

  • Una cocina internacional. La árabe

  • Dulce favorito. Las natillas (sin lactosa)