Expresiva, Rosanna Carnevale habla de la conexión entre las gastronomías italiana y española. / PEPE MARÍN

Una Alhambra con | Rosanna Carnevale, Donatella DJ

«Me gustan los bares auténticos, que tengan alma»

Su nombre artístico es Donatella DJ y hoy viernes pincha en Distrito Sonoro temas frescos y divertidos de su Italia natal. Le gusta la buena pasta y el Aperol Spritz

JESÚS LENS Granada

Quedamos en el Bongo, que en su puerta luce la leyenda 'Música para tu paladar'. La banda sonora que anima el local es efectivamente exquisita, lo que nos viene de lujo para conversar con la italiana Rosanna Carnevale, cuyo nombre artístico es Donatella DJ. Hoy viernes pincha en el Paseo del Salón, en el marco de Distrito Sonoro. Vino a España de Erasmus para estudiar español, conoció el Realejo y quedó atrapada por el magnetismo de Granada. En cuanto pudo, volvió para quedarse.

–¿Qué música pinchará hoy?

–Abro la sesión musical, entre 20 y 21 horas. Pondré música italiana fresca y divertida: mambos, yeyé, twist, garaje... Música conocida, para bailar, y clásicos de grupos como los Beatles versionados por italianos. Entre bandas, pincharé a Rafaella Carrá. En Italia nos encanta, pero aquí la amáis. Y Franco Batiatto, por supuesto.

–¿Qué se come en su localidad italiana de la infancia?

–Soy de San Fele, un pueblecito cercano a Nápoles. Me crié en una granja y adoro el producto natural y ecológico, recién cogido del campo. Una tortilla de patatas española hecha con los huevos de las gallinas de la granja de mis padres es insuperable.

–¿Hay semejanzas entre esa Italia gastronómica y España?

–Sobre todo, la forma de curar el jamón, nuestro prosciutto, que es muy parecido al alpujarreño. El pan, como el gallego, o esos pucheros, esos cocidos hechos en el fuego, con mucho tiempo. La herencia española en Nápoles es muy importante.

–¿Algún sitio de Nápoles que un 'gastronauta' no se deba perder?

–Cualquiera de los locales que hay en la calle San Gregorio Armeno. En todos ellos hay una pizza y panzerotto exquisitos. ¡En todo Nápoles se come buena pizza! Eso no pasa en Roma, por ejemplo.

–¿Qué tal las pizzerías en Granada?

–(Se hace un silencio) Yo soy muy tiquismiquis con la masa de la pizza. Aquí y en Italia, que conste. No he encontrado una en la que me guste de verdad. Sí recomiendo los productos de La Casa de la Pasta. Es una tienda con vinos buenos italianos, mozzarella de búfala y unos ravioli, lasaña y otras pastas que se elaboran a la vista de la clientela. La boloñesa, el pesto... Es para llevar a casa y está todo buenísimo.

–¿Qué más sitios del Realejo frecuenta?

–Me gusta Picoteca 3 Maneras, por ejemplo. Tiene un pionono de cordero exquisito. Papaúpa, Candela, el Loop... ¡Y El Molino de mi Paco!

–¿Y si nos salimos del barrio?

–El Botánico, Casa Enrique, Palo Cortao o Bodegas La Mancha, tan genuino.

–¿Le gustan los sitios con alma?

–¡Siempre! (Risas). Uno de los primeros sitios a los que fui al llegar a Granada es el Boabdil, un bar de toda la vida. Me gustan esos sitios en los que te conocen y te llaman por tu nombre. Cuando viajo, además de monumentos y paisajes, busco esos bares populares, de pueblo, en los que se aprende a conocer a la gente. Me gusta que tengan servilletas en el suelo, que sean auténticos.

–¿Qué garitos de ambiente musical frecuenta?

–El Planta Baja, el Lemon Rock, que tiene una programación muy buena, y RuidoRosa. Ahí preparan un Aperol Sprtiz buenísimo y a muy buen precio.

–¿Le gusta ese aperitivo?

–¡Me encanta! Cuando vuelvo a casa salgo con mi madre y me pongo fina. (Risas).

–¿Conocía las tapas antes de venir a Granada?

–¡Sí! Todo el mundo las conoce. Aparecen en las guías turísticas y hasta en los libros de español para extranjeros. Eso sí, al llegar a Granada, sorprende el tamaño de algunas.

–¿Es muy de tapear?

–Sí. ¡Me encanta! Pero como no tolero demasiado bien el alcohol, como algo antes de salir de cañas. En mi país tomamos los antipasti, primer plato, segundo y postre. Así, por mucho que bebas no te emborrachas. (Risas).

–¿Ha padecido la malafollá en algunos bares?

–¡Sí! Pero me encanta. Acaba convirtiéndose en anécdotas para contar. Puede ser muy divertida.

–¿Y el café?

–Ahí sí tenemos un problema. (Risas). Aquí se muele demasiado poco y sale hasta con tropezones.

Menú degustación

  • Un ingrediente Salsa de tomate y orégano

  • Un plato de la infancia El cocido de mi abuela

  • Una tapa para abrir boca El jamón asado del Ávila

  • Una cocina internacional La japonesa

  • Dulce favorito El tiramisú