Hotel Claridge: 5 estrellas Gran Lujo con esencia 100% granadina
Primera toma de contacto con un establecimiento llamado a ser referencia no sólo gastronómica de nuestra provincia
Granada
Tuvimos la descortesía de llegar casi una hora antes, pero estábamos loquitos por pisar el Gran Hotel Claridge Granada una vez abiertas sus puertas al ... público. Estuve hace unos meses, compartiendo unas Cervezas Alhambra con Daniel Castro y, aunque ya echamos una primera visual, ahora sí que sí está todo terminado, pulido y maravillosamente terminado.
Subimos por la Cárcel Baja, como tantas veces hice cuando trabajaba en CajaGranada, en Villamena. El primer gran cambio: que donde estaban las oficinas del Monte de Piedad abre sus puertas el precioso, recoleto y exquisito restaurante Inizio de Rafael Arroyo e Irene Peters, sobre el que ya tendremos ocasión de explayarnos.
Al cruzar las puertas del Claridge, si me permiten llamarle así, con familiaridad; traté de situarme en mi antiguo centro de trabajo, un fatuo ejercicio al que no dediqué más de dos minutos. ¿Para qué? Tras la reforma, el edificio de Villamena luce tan espectacular que les invito a visitarlo y a disfrutar de un nuevo espacio abierto no sólo al turismo, sino también a la ciudadanía local.
Por ejemplo, antes de cruzar las puertas del Claridge y de acercarse a la espectacular barra que les espera al fondo del lobby, asómense a la frutería Yolanda, justo enfrente. Allí se abastecen las cocinas de un hotel de cinco estrellas Gran Lujo que tendrá nombre 'guiri', pero que ofrece a su clientela la quintaesencia de la gastronomía granadina, empezando por el producto de cercanía. Tanto que, en este caso, más que de Kilómetro 0 hay que hablar de Metro 0: el que se necesita para cruzar la calle.
Pero es que, más allá de lo puramente gastronómico, no hay más que dejarse caer por la biblioteca del hotel, repleta de libros y revistas sobre la Alhambra y la historia de Granada, para sentirse como en casa. Hay detalles de Fajalauza y es un lujazo poder disfrutar de la mejor coctelería mientras se pasan las páginas de hermosos libros ilustrados, rodeados de bellos grabados que nos ayudan a situarnos en el tiempo —presente y pasado— y en el espacio.
Y es que estamos en una zona de fuerte influencia romana, quizá la más desconocida de la capital granadina. Pero no sólo romana. Hoy, el Gran Hotel Claridge Granada 5* recupera el esplendor de la Granada nazarí, también, dado que se levanta sobre los restos de la histórica Alhóndiga de los Genoveses, un enclave del siglo XI que fue centro del comercio internacional en pleno corazón del Reino Nazarí. No es casual que se encuentre tan cerca de la Alcaicería y del Corral del Carbón.
En el siglo XI, este lugar fue testigo del intercambio de sedas, especias y esencias exóticas que definieron el lujo del Reino Nazarí. Ubicada junto a la Mezquita Mayor y los zocos más importantes —el Zacatín, la Alcaicería y la calle Elvira—, la alhóndiga se convirtió en el epicentro de negocios y residencia de la comunidad genovesa, atraída por el brillo exclusivo que solo Granada podía ofrecer. Y la propiedad del hotel honra ese legado integrando sus restos arqueológicos en la experiencia contemporánea del establecimiento, que permite visitar tanto esos restos como disfrutar de la panorámica de la Catedral que hay desde su fastuosa terraza. El concepto de experiencia, aquí y así, sí tiene todo el sentido.
Experiencia gastronómica
De hecho, el pasado martes pudimos disfrutarla en toda su intensidad, comenzando en Inizio, el proyecto personal de Rafael Arroyo e Irene Peters, con una degustación de exquisitas ostras acompañadas de la mejor selección de cavas posible de Juvé & Camps.
Mientras visitábamos los restos romanos y nazaríes musealizados, una soberbia croqueta nos hacía suspirar de admiración. ¡Qué cosa tan buena! Y de ahí subimos al restaurante Zima, que promete convertirse en una de las altas cumbres de la gastronomía granadina. Empezamos disfrutando de un Remojón granaíno reinterpretado en el que el bacalao se cambiaba por atún rojo y se acompañaba de naranjas de El Valle de Lecrín.
Una pasta genovesa rellena de queso granadino con espinacas y pesto andalusí dio paso a un solomillo Wellington —guiño al Claridge— elaborado con carne de vaca pajuna de Sierra Nevada. ¡Para descubrirse! ¿Y de postre? Un Flan de leche de cabra lojeña con helado de miel de la Alpujarra. Tan granaíno como la confluencia del Darro y el Genil.
Información y reservas para conocer este nuevo espacio para el hedonismo sensorial, histórico, cultural y patrimonial de Granada: info@granhotelclaridge.com