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Leonardo Padura y un grupo de lectores compartieron vinos de Granada en La Brujidera, taberna con mucha solera. Ideal
Con Leonardo Padura en La Brujidera

Gastrobitácora

Con Leonardo Padura en La Brujidera

El Premio Princesa de Asturias de las Letras disfrutó de vinos granadinos y otros productos de la provincia en una taberna clásica

Viernes, 22 de marzo 2024, 00:38

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Uno nunca sabe cuánto hay de un escritor en sus personajes y hasta qué punto, lo que le gusta a sus protagonistas también le gusta a él. Leyendo las novelas de Leonardo Padura protagonizadas por Mario Conde, un antiguo policía reconvertido en librero de lance, tengo la sensación de que al Princesa de Asturias de las Letras le gusta comer y beber bien. Cuando se puede. Porque en Cuba, otras veces bastará con comer y beber. Punto.

En su novela más reciente, 'Personas decentes', a Mario Conde le contratan para que controle un negocio que es a la vez club, bar y restaurante, surgido al calor de un cierto aperturismo y por el que pasan buenas viandas, buenos vinos españoles y buenos rones cubanos. O cuando se junta con su gente para comer y surge en la conversación el gran aceite de oliva virgen extra de Andalucía.

Así las cosas, al leer los párrafos en los que Conde y el resto de personajes se la pasan sabroseando, un concepto que me encanta, tenía la sensación de el propio Padura es un gran 'sabroseador'.

Por eso, cuando vino a Granada para presentar en la Librería Picasso esa novela, le pregunté si le apetecería tomar algo al terminar el encuentro con sus lectores. Y, con pies de plomo, le mandé un guasap:

–¿Te gusta el vino?

–Claro.

Respiré tranquilo y lo organicé rápidamente, llamando a mi querido Luis Alberto Montes, dueño de La Brujidera, la popular Casa de Vinos del Realejo junto a David Gómez.

«¡Luis, te necesito!». Tras dos horas de conversación y firma de libros en Picasso, el Premio Princesa de Asturias de las Letras y su mujer, la guionista Lucía López Coll, se vinieron junto a un pequeño grupo de 'paduristas' a disfrutar de las bondades de una de las tabernas históricas de Granada. Una auténtica taberna de las de verdad, sin postureo ni tonterías. Es lo que busco cuando viajo fuera y es lo que me gusta compartir con la gente que nos visita.

Como aquel Día de Andalucía con Pierre Lemaitre en Ruta del Azafrán. Mi obsesión era que él y su familia probaran la pastela moruna de Antonio Martínez mirando a la Alhambra. Y que les gustara. Cuando vi la sonrisa del Premio Goncourt tras el primer bocado, fui feliz. Pienso que no olvidará esa cena en mucho tiempo.

En La Brujidera, Luis Alberto Montes no tardó en descorchar una botella de Vertijana 3, una de las joyas de Bodegas Vertijana. Se trata de un vino ecológico, 12 meses en barrica, elaborado con cuatro tipos de uva: Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot.

A partir de ahí, por las mesas pasaron productos de Granada y de fuera mientras se iban descorchando más botellas de un vino que causó sensación. Jamón alpujarreño cortado con tanta fineza como delicadeza, lomo y chorizos ibéricos y patés. Un excepcional queso de cabra también de Granada con una cebolla caramelizada especial, hecha por el equipo de La Brujidera; y una soberbia cecina de buey de Valles del Esla, en León.

Cuando La Brujidera se fue quedando más tranquila, Luis se sentó a la mesa y contó algunas particularidades tanto de la bodega de Polícar como de García de Verdevique, con cuyo Brut Nature se brindó para cerrar la velada, y de otros vinos de Granada.

En un momento de la conversación, alguien le preguntó a Padura si se hacía vino en Cuba. El novelista explicó que se han hecho algunos intentos, pero infructuosos. Al final de la velada, tras la conversación con Luis, señaló que el vino es toda una cultura, como se había demostrado ampliamente, y que en Cuba era mejor seguir dedicándose a los rones, dejando los vinos para países como España.

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