El refectorio

Lomo doblado, de Casa Enrique

SERGIO GONZÁLEZ HUESO Granada

El bienestar se dibuja en el cuerpo igual que un mala corná. La sonrisita de escolta de Indiana; la postura de mariscal de campo; esa paz que nos recorre de Norte a Sur... manifestaciones que aparecen como un cortocircuito mientras uno ve ¡Qué verde era mi valle! o visita una barra con más años que Ablanedo II el día de la vaselina de Raúl. En Granada hace dos o tres meses (no le pidan rigor a mi corazón) volvió quizá la mejor de todas, la de Casa Enrique. Es de nogal y en sus ondulaciones he perdido el Norte con sus vinos, quesos o conservas. Y aún no lo he recobrado desde aquella vez, la última, en la que me crucé con su lomo doblado.

Procedente de cerdos negros extremeños, para quien no lo sepa se trata de un ingenio primoroso. Es un embutido sin pimentón, que se adoba con ajo y sal y se embucha doblando la pieza a la mitad. El poco aliño hace que el sabor sea puro y penetrante; más sofisticado. Y, claro, al probarlo deviene la sonrisita, la pose augusta y la paz. Es el bienestar, amigos, ese pellizco que nos mantiene vivos.

En datos

  • Ingredientes principales Lomo adobado, picos, aceite de oliva virgen extra

  • Precio del plato Media ración 10 €

  • Restaurante Casa Enrique

  • Dirección C. Acera del Darro, 8, 18005 Granada

  • Carta 30/35 € pax

  • Tips Negocio histórico, de 1870; barra con buenos vinos, embutidos y conservas prémium; comedor al fondo si se prefiere comer sentado.