Aguja de cerdo San Pascual en Carmen de San Miguel. / a. m. gutiérrez

Gastrobitácora

El lujo de comer bien todos los días

El pasado fin de semana, tras una espectacular cena en Carmen de San Miguel, el visionado de la película 'Cuando el destino nos alcance' me impresionó sobremanera

JESÚS LENS

Fue una cena espectacular. Habíamos disfrutado del concierto de Alba Molina, organizado por Cervezas Alhambra en una de las terrazas de Carmen de San Miguel y a la caída de la tarde nos sentamos frente a unas impresionantes vistas de Granada, extasiados por la puesta de sol.

Jorge Matas, dueño y cocinero de Carmen de San Miguel, estuvo acompañado para la ocasión por los cocineros José Miguel Magín, del Gastrobar Qübba del hotel Saray; y Mario Pérez, del restaurante La Tinaja de Guadix. Entre los tres prepararon un menú gastronómico de muchos kilates. Entre sus propuestas y para abrir boca, las Habas en pelota con las que Matas ganó el pasado certamen gastronómico Saborea Sin Prisa Granada, y las muy sugerentes gachas de ajo quemao con las que Magín homenajea sus orígenes alpujarreños.

La ensalada, muy diferente y original, llegó en forma de Carpaccio de sandía asada con arenque ahumado, sus huevas y tierra de hierbabuena. Siguió una sopa igualmente novedosa: Helado de ajoblanco cítrico con daditos de pan de higo, gelatina de manzana y gambitas marinadas.

Para el pescado, una Trucha del río Guardal rellena de espinacas y jamón con salsa de tomate e hinojo y la carne reivindicó el producto granadino: Aguja de cerdo San Pascual con migas de picual, cassis y su jugo de moscatel.

Como remate a tan excelsa propuesta, Tarta de la abuela de galletas y natillas con helado de plátano y galleta y espuma de leche con galleta.

El domingo a mediodía, tras comerme una frugal ensalada para lavar la conciencia, que se sentía culpable por los excesos nocturnos, vi la película 'Cuando el destino nos alcance', un desasosegante clásico de Richard Fleischer cuya trama transcurre precisamente en un apocalíptico 2022, con el mundo sumido en un caos bastante parecido a lo que podemos ver hoy en muchos países del llamado Tercer Mundo.

Muy pocos ricos controlan buena parte de los recursos y pueden disfrutar de una vida lujosa, mientras que millones de personas apenas tienen un agujero donde malvivir, sin acceso al agua corriente, a la electricidad y, ni mucho menos, a los alimentos.

Por las calles y con cartillas de racionamiento se reparte un producto alimenticio hecho con plancton y soja. Unas galletas que se han convertido en la pieza angular de la alimentación de prácticamente todo el mundo. La investigación de la muerte de uno de los ricos y poderosos de la sociedad llevará al personaje interpretado por Charlton Heston a descubrir cómo funciona en realidad la maquinaria alimenticia de la que se nutre la humanidad. Y lo que descubrirá no es ni pizca de agradable.

Antes, durante la investigación, el protagonista tiene acceso a algunos alimentos naturales, como una lechuga y dos piezas de carne. Los lleva a su piso, donde convive con el viejo Sol, interpretado por Edward G. Robinson. Sol recuerda los tiempos en que comerse una ensalada o un filete era algo normal. La época en que había mercados con variedad de productos y acceder a ellos era posible para la mayoría de la población.

'Cuando el destino nos alcance' es una película, por desgracia, de lo más actual. Verla nos hará valorar más lo mucho y bueno que tenemos. Y debería animarnos a cuidarlo y a trabajar por preservarlo.