La magia de comer al aire libre en Granada

Cualquier lugar es bueno para compartir un rato distendido con familiares y amigos en torno a una buena comida. Si optamos por hacerlo al aire libre, las posibilidades de éxito aumentan en estas fechas

Ana María Gutiérrez, a la izquierda, y Victoria Tango, a la derecha; proponen dos cestas de picnic para las escapadas más 'chic'./RAMÓN L. PÉREZ
Ana María Gutiérrez, a la izquierda, y Victoria Tango, a la derecha; proponen dos cestas de picnic para las escapadas más 'chic'. / RAMÓN L. PÉREZ
TATIANA MERINOGranada

Según manda la etimología de la palabra, cuyo origen se encuentra en la lengua francófona, picnic hace referencia a picotear algo de comida de escaso valor o importancia. Y su evolución en cuanto a la grafía no es más que la adaptación de 'pique-nique' al inglés. Su filosofía mantiene la esencia primigenia, unido al romántico concepto de comer al aire libre.

En el siglo XVII, el término francés originario hacía referencia a los 'gourmands', señores aficionados a la gastronomía que portaban su propio vino, fuera cual fuera la reunión celebrada. Por ello no es de extrañar que la primera receta de la que se tiene constancia esté datada en el año 1692, según se recoge en los Orígenes de la Lengua Francesa.

Cuando, en 1748, el Conde de Chesterfield hacía referencia al picnic, éste se consideraba un evento social de alta alcurnia en el que cada asistente aportaba una elaboración o plato. Incluso llegó a existir en el siglo XIX la Sociedad Picnic, creada por las mujeres de mejor posición social de Londres. Fueron precisamente los ingleses quienes expandieron el término y la costumbre hasta sobrepasar las murallas del mundo entero.

El espíritu de compartir sigue unido a esta peculiar forma de almorzar o merendar, incluso cenar, ya que pocos son los límites que definen el momento de un picnic. Es más cuestión de gustos, paisaje o época del año.

Con el paso del tiempo, la exclusividad y los aires sibaritas que lo envolvían se diluyeron y, aunque ya no suela ser un acto social que reúne únicamente a distinguidos comensales de las clases sociales más altas, no ha perdido ese cierto halo romántico que lo caracteriza. Las posibles ubicaciones son muy amplias. Teniendo en cuenta que la única premisa que suele no romperse es que sea al aire libre, desde el campo hasta la playa, pasando por parques, ríos o a orillas de un lago; cualquier rincón es apto para acoger un buen picnic. Entre las opciones culinarias, la variedad vuelve a ser la estrella: bocados fríos, calientes, con enfoque salado o dulce, para tomar con las manos o con cubiertos... lo cierto es que se mire por donde se mire la creatividad es bien recibida en todas sus formas y dependerá de quien lo organice.

En estos días calurosos, cuando comienza a aproximarse el fin de las vacaciones estivales, las escapadas para quien no goza de días libres son una práctica habitual que pueden extenderse aún varias semanas, por lo que es un momento idóneo para organizar un picnic. Bien sea amante del buen champagne en copa de impecable cristal o apasionado de los tuppers más 'humildes'; la popular Ana María Gutiérrez, creadora del blog de recetas de cocina Cocinando entre olivos, y la cocinera profesional Victoria Tango ofrecen dos propuestas con cinco elaboraciones cada una para elaborar un picnic inolvidable y compartir con los más allegados. Tomen nota de las recetas y disfruten cocinando en casa.