Gregorio Mora nos da pautas alimenticias para facilitar la conciliación del sueño. / pepe marín

Una Allhambra con | Gregorio Mora, sleep coach

«La mala calidad de sueño conlleva mala alimentación»

Gregorio Mora lleva veinte años estudiando el sueño y nos da pautas y consejos nutricionales para mejorar su calidad y aprovechamiento

JESÚS LENS Granada

Quedamos en 'La Loca María', uno de los establecimientos de moda en Granada, en boca de todos desde que abrió sus puertas el pasado verano en el Centro Comercial Neptuno. Gregorio Mora es sleep coach y enseña a dormir más y mejor. Algo que, en estos tiempos inciertos en que cada vez más cosas nos quitan el sueño, no es en absoluto baladí. Tengo dudas a la hora de afrontar esta conversación. ¿Hasta dónde nos llevará la charla gastronómica con un especialista en sueños, más allá de soñar con estrellas Michelin?

–¿Por qué, 'La Loca María'?

–Porque es un sitio nuevo y pionero, recién abierto, en el que se come muy bien. Me identifico con ella. ¡Y por sus torrijas, que están buenísimas! (Risas).

–¿Qué es un sleep coach?

–Un especialista que ayuda a conseguir un sueño reparador. En Sleep Study Health ayudamos a mejorar la calidad del sueño a través de una técnica desarrollada tras veinte años de estudio y formación en una disciplina nueva enEspaña, pero con mucho desarrollo en otros países de nuestro entorno.

–¿Cómo afecta la cena a la hora de dormir?

–Mucho y en muchos sentidos. Lo primero, lo más obvio y lo que todos sabemos: hay que cenar suave, sin exceso de carbohidratos, azúcares o proteínas. Verduras ligeras –cuidado con la lechuga– carnes blancas o pescado a la plancha. Arroz y pasta integrales, que tienen triptófano, un aminoácido que ayuda a dormir bien. Los lácteos como quesos no muy grasos o yogures también son buenos. Nada de chuletones de medio kilo y tres copas de vino. (Risas). Y ojo con la fruta: la fructosa es estimulante.

–¿Ayuda el alcohol a conciliar el sueño?

–Te puede facilitar el primer sueño, pero no permite llegar a las fases profundas, por lo que ese sueño no será de calidad. Una cerveza o una copa de vino, sin embargo, sí son buenas: facilitan el sueño sin bloquear la llegada a la fase REM.

–¿Y el café?

–Prohibido. Ni infusiones o estimulantes más tarde de las cinco. Se tarda seis horas en eliminar el 50% de la cafeína así que, calcula... Aunque haya gente que diga que no le afecta, no es cierto. Volvemos a la calidad del sueño. Para que sea realmente reparador hay que hacer cinco ciclos completos de sueño, entrando en la fase REM. Y eso son ocho horas, aproximadamente.

–¿A qué hora debemos cenar?

–Dos horas antes de irnos a la cama, para llegar con la digestión hecha y que el cuerpo se pueda centrar en su misión: dormir lo mejor posible. Un poco antes se pueden tomar frutos secos, como nueces o almendras, que tienen mucho triptófano.

–¿Y la siesta, después de comer?

–Absolutamente recomendable. De media hora, no más. En la NASA, tras el accidente del Challenger, provocado por un fallo relacionado con el cansancio y el agotamiento, la impusieron a sus empleados. Siestas de exactamente 28 minutos, dado que está comprobado que mejoran el estado de alerta y atención en un 50%. Para ser efectivos, hay que estar descansados. Hay que desterrar el mito de la productividad vinculada al insomnio. Un deportista bien descansado, por ejemplo, tiene un 65% menos de posibilidades de lesionarse.

–¿Y para desayunar?

–Libertad total. Lo que se quiera. El cuerpo está preparado para ello y asimila lo que le eches. A medida que pasa el día, la cosa se complica. De hecho, dormir poco y mal lleva aparejada una mala alimentación: un cuerpo mal dormido pide comida basura. Cuando sales de copas, por ejemplo. La culpa es de dos hormonas: producimos menos leptina, encargada de indicarnos que tenemos que parar de comer, y más grelina, que te anima a seguir comiendo.

–¿Tienen clientes cocineros?

–El gran Íñigo Pérez, Urrechu. Es un torrente de vitalidad y está muy satisfecho con nuestra técnica.

–¿Le gusta a usted la cocina?

–Me gusta desde niño, que mi madre me introdujo en ese mundo. Cocino en casa siempre que puedo. Y fuera, me encantan Negro Carbón, las míticas Bodegas Castañeda, el Asador Curro y, de cocina tradicional, El Cordobés de José Peregrina.

Menú Degustación

  • Un ingrediente. Atún y pimiento rojo

  • Un plato de la infancia. Huevos fritos con cebolla

  • Una tapa para abrir boca. Cualquiera de cuchareo

  • Una cocina internacional. Poke Bowl y ramen

  • Dulce favorito. Las torrijas de La Loca María