PABLO AMATE
Viernes, 3 de diciembre 2021, 00:56
Una entrañable amiga me contaba su deseo de visitar este año los famosos mercados de Noel en alguna ciudad famosa por estas exposiciones de ilusión, ... color y calor. Sí, de calor. La pócima de Asterix juraría que era la peligrosa ingesta de 'vino caliente' donde los efluvios alcohólicos, ayuntados con las especias como canela, pone los cuerpos y las cabezas perturbadas. El frío se olvida y anima a acudir, entre otros, a los que conozco: Berlín, Viena, Praga, París. Son bellos como un cuento de Disney.
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Denominador común para las capitales reseñadas es la sensación térmica, no lo que marca el termómetro. La humeada ambiente se mete en los huesos y por mucho que patee el suelo y vaya abrigado, el frío se apodera de sus extremidades y caen lagrimones. Creo que fue de los primeros que conocí. En la entrada pagas 3 € y te dan una jarra de ½ litro para la cerveza. Que durante el recorrido podías llenar y rellenar por un euro cada jarra. Todo complementado por sus ricas salchichas Bratwurst, que solo tomo en Berlín y Munich. Con los cotidianos Bretzer (rosquillas de pan) y buen Schnitzel (filete empanado) frito.
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La antigua capital de Checoslovaquia, hoy reducida a Chequia, bien merece una escapada, si nos dejan. Un casco antiguo apasionante que rezuma historias de espionaje y guerra, hoy algo atenuado. Cruzar el mítico puente de los Apóstoles y acudir a la Plaza Vieja y disfrutar el color de su mercadillo navideño, sus olores, sabores. Me gustaba ir antes del almuerzo. Todos mis apetitos saciados por la magia arquitectónica y palatal. Y descubrir productos atávicos como el Trdelnik, rollo dulce de canela; Pražká šunka, jamón cocido; salchichas de todo tipo; Halusky, patatas con col fermentada y bacon. Y mucho Svařák, vino caliente de hierbas.
El encendido en Galeríes Lafayette es la señal de Navidad. Una decena de días con los escaparates tapados. Sus infinitas luces son inenarrables –ver mi Facebook– y trasmiten serotoninas de alegría. Pero hay que callejear y ver sus mercadillos. El de Granada, que yo recuerde es comercial. En París, por supuesto es gastronómico al 95 %. Una alegría para el hedonismo y los cuerpos, que se entonan ante el frío húmedo que se cala en el cuerpo. Pruebe el Pastel de Saint Honoré, Buche de Noel y sus Nougat. En casi todas las ciudades hay mercado especial de Noel plenos de música, color y sabores: Estrasburgo, Nancy, Lyon, Lille...
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Son varios los países centroeuropeos que han o van a cancelar estos prodigiosos mercados navideños por la Covid y su nueva variante. Consulte antes de viajar. Cuídense.
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